Escrito por Guillermo Quijano    Sábado, 04 de Julio de 2009 21:09   
Crisis de los parlamentarismos


Crisis parlamentariaCuando en Argentina, siguiendo los ciclos de auge y decadencia de las hegemonías,   se debate el reemplazo del sistema presidencialista por un sistema de gobierno parlamentarista, en el mundo, los parlamentarismos están en crisis.  El más antiguo parlamento funcionando, el Parlamento Inglés, se revuelve en una crisis escandalosa en el que representantes utilizaron fondos públicos para pagar gastos difícilmente justificables.
En Italia, cuna de las repúblicas más antiguas de occidente,   el Primer Ministro pasa de escándalo en escándalo aún con un, control fuertísimo de los medios de comunicación. En Alemania, tierra de los grandes teóricos de la razón pública, un acto de indisciplina de los representantes provocó una importante polémica.

Mientras tanto, en Estados Unidos, la gran república presidencialista vio a una decisión judicial a favor de la información pública imponerse por sobre la decisión de un presidente sumamente popular de no publicar información relevante sobre hechos de dudosa legalidad cometidos al amparo del Estado. Poco tiempo antes, el Congreso donde su partido tenía mayoría, rechazó una iniciativa legislativa por él propuesta.

Entonces ¿A dónde vamos con el debate Presidencialismo contra Parlamentarismo?
En la historia de la Teoría Política, han existido dos grandes líneas teóricas desde el periodo clásico hasta nuestros días. La primera de ellas, representada por Platón y luego continuada por Polibio, pasando por las teorías de la división de poderes, hasta el Institucionalismo de nuestros días considera que un buen gobierno depende principalmente de la constitución formal del Estado. Un buen diseño institucional llevará la política por buenos rumbos, siendo algunas formas mejores que otras, favoreciendo las primeras la concentración de las facultades formales de tomar decisiones y las más recientes su dispersión. La otra gran línea, iniciada por Aristóteles y que ha devenido luego en teorías sociológicas como el pluralismo y algunas vertientes del marxismo, pone el acento en las características de la distribución de poder en el espacio social no-estatal y en los aspectos materiales del ordenamiento del Estado la esperanza de una mejor política. Aquí, la distribución de las fuentes del poder social (riqueza, medios de producción) y la virtud cívica son lo que mantienen a la política en el camino del bien común.

La lección histórica que se puede tomar es que de manera alguna se trata de un debate unilateral. La calidad institucional no es sino una cuestión compleja. Sin duda el ordenamiento formal de las instituciones influye en los resultados de las decisiones políticas, en la medida que incentiva algunas cosas y desincentiva otras. Pero la forma en que estos incentivos trabajan depende fuertemente del contexto social en el que estos ordenamientos pretenden implantarse ¿Son más importantes para la calidad de los procesos políticos de la Argentina las fórmulas legales por las cuales se elige el jefe de gobierno; o aspectos materiales como la distribución del ingreso, la libertad de acceso a los medios de comunicación y el compromiso cívico de los ciudadanos? El momento de los procesos recientes a nivel mundial parece reclamar con urgencia lo segundo.

Escrito por Guillermo Quijano.
 
Autor de la nota: Guillermo Quijano

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