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| Honduras: de la polarización, a la confusión y hasta el Golpe de Estado |
![]() El escenario hondureño está dividido en dos. Hay una fuerte puja de intereses económicos entre dos clases y un conflicto social que va más allá de los estratos y que está delimitado por las opiniones de los integrantes de la sociedad. En un país con subrayados números de analfabetismo, el último presidente electo fue Manuel Zelaya. Es el mismo hombre que el ejército secuestró, abalado por una gran parte de la población, y que ahora otra parte del pueblo reclama para que vuelva al poder.
En medio de esta confusión, hay quienes apoyan al Golpe y quienes lo repudian. Pero no necesariamente el grupo que está a favor integra una misma clase social y lo mismo sucede con los que se oponen. En Honduras la polarización no es sólo económica, sino de opinión, religiosa y familiar. Las dos clases La marcada clase dominante está compuesta por las fuerzas armadas, catorce familias oligárquicas, empresas privadas y también por dos medios de comunicación monopólicos que son oficialistas y -al contrario que en nuestro país- apoyan al gobierno. La clase opositora, por llamarla de alguna manera, está caracterizada básicamente por trabajadores, maestros, organizaciones gremiales, sindicatos obreros y lo que en Honduras denominan “sociedad civil”, que serían en Argentina los militantes de partidos políticos. Recordemos que en Honduras ya no existe la clase media y que por eso ese estrato se diseminó entre la clase baja y alta. Lo explica la diversidad de pensamiento en ambas clases. Honduras en números 70% de la población vive en indigencia de los cuales un, 60% tiene altos índices de desnutrición. 45% es el analfabetismo teórico y hay casi un 56% de analfabetismo real. 54% de la cobertura de la Secretaría de Salud (es decir de la gente que tendría que tener asistencia del Estado) está excluida de la atención a los servicios de salud y medicamentos. 200 dólares es el sueldo mínimo. 1 Lempira (moneda hondureña) equivale a: 0.0529 centavos de dólar (aproximadamente). 30% fueron los votos en blanco en las últimas elecciones (en las que ganó Zelaya). El índice de corrupción no tiene cifras pero existe y seguro es tan alto como el de la indigencia. Un testimonio Osmin Pallia, un doctor hondureño especializado en Farmacología Clínica y Salud Pública, estuvo en Buenos Aires dos meses después del Golpe de Estado y explicó a Políticagentina cómo es la situación en su país, cuál fue la reacción del pueblo hondureño y cuáles son las preguntas que se hace la gente y que todavía no tienen respuestas. “Zelaya puso en evidencia la polarización social”, relató Pallia y agregó que el presidente destituido le mostró a los pobres cuáles eran sus condiciones y a qué estaban siendo sometidos. Por ende, gran parte de los que piden su restitución pertenecen a la clase opositora. Además, el ex mandatario comenzó a ser cuestionado por la clase dominante cuando intentó cambiar la política representativa por una participativa, ya que en Honduras los representantes de cada estado no son electos por los ciudadanos sino nombrados por los dirigentes del mismo gobierno. “Los representantes no defienden las necesidades del pueblo sino sus propios intereses”, explicó el doctor. - El ejército justificó el secuestro clandestino de Zelaya acusándolo de ser un presidente corrupto y anticonstitucional. - Sí, él hizo sus cosas. Incumplió órdenes legales y su procedimiento como mandatario fue juzgado por la Corte Suprema de Justicia. Él iba a ser arrestado por la policía y apresado hasta que se lo termine de acusar. Pero el ejército no tuvo paciencia y rompió con el orden de captura. El Golpe Antes de que la policía interceda en el domicilio del, en ese momento presidente, casi 150 encapuchados se metieron en la casa del funcionario a las cinco de la mañana. Amenazaron a su familia con armas y se lo llevaron a una base estadounidense para así deportarlo a Costa Rica. El ejército presentó ante los medios una carta de renuncia con la firma de Zelaya falsificada, por lo que la gente no supo de inmediato que lo que estaba ocurriendo era constitucionalmente ilegal. Días después, el presidente destituido declaró ante los noticieros costarriqueños que nunca había renunciado. ¿Pero por qué no esperaron a que la policía lo metiera preso? ¿Para qué actuó el ejército clandestinamente si la justicia ya había expedido su orden de captura? A estas preguntas los responsables del Golpe explican que lo hicieron “por miedo a que el pueblo se sublevara”. Entonces… ¿el secuestro sólo fue para cuidar de Zelaya? ¿Para impedir que los ciudadanos lo hirieran? “No fue un Golpe de Estado sino una sucesión”, respondieron otros. Sin embargo el procedimiento por el cual sacaron abruptamente a Manuel Zelaya de su casa no cumple con las normas establecidas por la constitución. “Para mucha gente, Zelaya se convierte con esta situación en una víctima. Gran parte de la prensa lo muestra como un Mártir. A su vez Roberto Micheletti (el actual presidente de facto) es para algunos un héroe y para otros un impostor. Lo real es que ninguno aquí es un ángel o un demonio. Ambos son empresarios de la clase dominante hondureña y se han salido con la suya. Lo que personalmente juzgo es el procedimiento por el cual destituyeron a Zelaya, la violencia y la carencia de un marco legal”, concluyó Pallia. |
