Escrito por Federico Dalponte    Lunes, 21 de Septiembre de 2009 14:01   
La banca de Binner
“Binner y el socialismo son los verdaderos aliados del kirchnerismo”, disparó Carlos Reutemann reafirmando la función amnésica que tiene la dinámica política en la Argentina. Lo paradójico es que el pasado, que siempre condena, no sólo encuentra al senador santafesino dentro de las pistas, sino también dentro del bloque del Frente para la Victoria hasta hace apenas un año.

Del mismo modo y con el mismo tono se descargó el otro ex-ferviente kirchnerista Felipe Solá al afirmar tendenciosamente que la voluntad del bloque del PS se vio viciada por la chequera del Gobierno, lo que terminó de desatar una polémica que tiene al Socialismo en el ojo de la tormenta, lugar en el que, claro está, nunca se han sentido demasiado cómodos. Fiel al perfil de hombres como Palacios o Estévez Boero, salió el gobernador de Santa Fe Hermes Binner a responder las críticas de su coterráneo con la mesura y la prudencia que siempre logran evitar la generación de nuevos entredichos mediáticos.

“La ley, tal cual estaba, no la íbamos a votar, pero luego hubo modificaciones sustanciales que hicieron que cambiáramos nuestra posición”, aclaró un incomprendido Binner tras reconocer que el actual proyecto “tiene defectos, y que se le pueden hacer aportes en la Cámara de Senadores”. Lo que se discute, en definitiva, es el rol del legislador opositor en tiempos de mayoría oficialista, aunque, parece evidente, una sociedad descreída de todo tipo de buenas intenciones pretende que lo que se discutan sean proyectos.

En rigor de verdad, las fricciones comenzaron cuando los bloques del PRO, la Coalición Cívica y la UCR determinaron desocupar sus bancas y no participar de la votación en Diputados. La estrategia, de escasa efectividad, concluyó por erradicar el debate en el Congreso como efecto principal y desencadenar asimismo nuevos desencuentros en una oposición que no logra articular esfuerzos.

Los nueve votos aportados por el Partido Socialista en la Cámara de Diputados contribuyeron a dar media sanción al proyecto del oficialismo. “Negamos rotundamente que hay un arreglo, un pacto, que se ha hecho algo debajo de la mesa”, sostuvo luego de la polémica el gobernador Binner. Lo que pareciera innegable a estas horas es que el respaldo del PS le ha costado al Gobierno duras concesiones, entre las que se cuentan más de doscientas modificaciones y fundamentalmente la eliminación del rol de las empresas telefónicas. En definitiva, las concesiones y el hallazgo de nuevos puntos de acuerdo quizás hubiesen sido más si el total de los diputados se hubiese encontrado en el recinto a la hora de la votación en particular. Allí es donde se resume, tajantemente, la función del debate parlamentario sostenido sobre la base de la búsqueda de consensos.

Por su parte, pronta nota han tomado los senadores radicales de lo acontecido, quienes afirmaron, a través de Ernesto Sanz, que no seguirán la misma estrategia que sus pares de Diputados y darán el debate “hasta el último minuto”. De esta manera, el Partido Socialista parece haber logrado poner sobre la mesa una premisa básica: que es posible alcanzar acuerdos en los proyectos si todas las partes se prestan para ello a realizar ciertas concesiones. Ello, que podría redefinir el escenario en el Senado, asegurando la votación en afirmativo y mejorando los puntos discordantes, quizás sea un signo a favor de la madurez con que debiesen ser debatidos los asuntos públicos.

Sin embargo, habiendo voluntad para alcanzar mayores consensos todo podría diluirse sabiendo que si los senadores optan por realizar modificaciones al proyecto recibido desde la Cámara de Diputados, el mismo debe volver a la Cámara baja para una nueva revisión. Y entonces aquí, con este escenario, difícilmente el kirchnerismo esté dispuesto a dilatar la aprobación de la polémica ley de medios. Los debates profundos, por el momento, ausentes.



 
Autor de la nota: Federico Dalponte

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