Escrito por Paula Rey    Martes, 13 de Octubre de 2009 14:53   
Regalos anti-madres
Se acerca el día de la madre, y las publicidades nos bombardean desde la televisión, desde carteles en la calle, desde las páginas de revistas, mostrándonos el regalo ideal para nuestras madres, ése que ellas desean en secreto, el regalo que logrará que las madres quieran mucho más a sus hijos y a sus hijas.

Nos acostumbramos en esta época a los descuentos de diferentes tipos de negocios. Y también a la manera en que se retrata a las mujeres. Pero no voy a ahondar en este tema.
Sólo quiero contar algo que sucedió el otro día.

Estaba haciendo tiempo y decidí entrar a una conocida librería sobre la avenida Santa Fe. Mientras avanzaba hacia el centro del local, advertí una mesa con libros con descuento, anunciada por un gran cartel. En letras rosas, claro. Recordando la proximidad del día de la madre, el anuncio recomendaba los libros que tenía debajo. Iba a seguir de largo, pero me asaltó la curiosidad y me acerqué. Todos los libros que había eran de autoayuda, manuales para madres primerizas (o madres con hijos/hijas "problemáticos"), novelas "rosas" e incluso había alguno con la última dieta de moda.

Me causó gracia la oferta, quizás porque interiormente sospechaba lo que iba a encontrar. Pero también, pecando de ingenua, me decepcionó del lugar donde estaba. Y me dio un poquito de bronca. No había ninguna mujer, ninguna madre, a la cual si le iba a comprar un libro, le podría llevar uno de los de esa mesa. Ninguno podría ser el regalo para mi hermana, mis amigas, mi tía, mucho menos para mi propia madre.
Dejando de lado la calidad de algunos de los títulos presentes (digo...uno o dos quizás serán elegidos por alguien en alguna visita a la librería), me imaginaba la escena de la madre en cuestión rompiendo el papel para descubrir el presente. ¿Cuál es el mensaje que recibe? "Te quiero mucho, pero necesitarías leer esto, no estás bien", "Sé que querés a tus hijos pero tenés que aprender a criarlos y educarlos mejor", y algunos más que no reproduzco para evitar cierto tinte violento.

Esa mesa revela lo que la sociedad sigue esperando de las mujeres, aún en el siglo XXI: que salgamos a trabajar sin descuidar la casa ni a los hijos y las hijas; que nos preocupemos por estar flacas y tener el cuerpo perfecto; que no demostremos si nos sentimos mal y mantengamos una sonrisa permanente; etc. (un largo etc.). Pero esto, ahora, es lo de menos.

Todavía no sé qué voy a regalarle a mi mamá. Lo que sí sé es que no va a ser una aspiradora, ni un secador de pelo, ni un celular rosa, ni tampoco uno de los libros de esa mesa de descuentos.



 
Autor de la nota: Paula Rey

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