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| Especulaciones oficiales |
![]() El manejo del escenario electoral del 2011 parece ser aquello que hoy más desvela al ex presidente Néstor Kirchner. Luego de la dura derrota en las pasadas elecciones legislativas de junio, pocas dudas podían caber acerca de la actitud a adoptar por el oficialismo: no sólo ha retomado la iniciativa y el manejo de la agenda de gobierno, sino que ahora va por la consolidación de un esquema que permita su permanencia en la presidencia por un nuevo período.
Con ese sentido es que se ha puesto en marcha el operativo de rápida sanción de la llamada reforma política, que podría llegar al Congreso el próximo 18 de noviembre. Mientras tanto, el matrimonio presidencial, tan proclive al discurso ideológico, pretende a toda hora alzarse nuevamente como el único espacio progresista en la Argentina actual. Y en esa dirección, claro está, el oficialismo requiere eclipsar rápidamente a toda expresión de peronismo disidente que ande desperdigada en el escenario a través de dos frentes paralelos: por un lado, derrotando a sus adversarios internos en el propio seno del PJ como estructura orgánica y, por el otro, redefiniendo un perfil de centroizquierda que permita la acumulación de fuerzas perdidas. Todo hace pensar que el kirchnerismo está hoy debatiéndose entre el intento por reeditar la vetusta concertación junto a algunos aliados de la centroizquierda, o, en forma diametralmente opuesta, reconducir con mano firme al Justicialismo para evitar que Eduardo Duhalde tome aquella posición. El viejo cacique bonaerense es en la actualidad el único peronista con capacidad de encabezar un armado que logre alinear a gobernadores e intendentes del conurbano, transformándose así en el principal adversario del Gobierno. Pero esa batalla, ya se sabe, se librará primero puertas adentro del Partido Justicialista. Mientras tanto, fuera de él, los primeros movimientos tienen que ver con la reunificación casi obligada de la derecha, o centroderecha, a través de la conformación de un espacio que difícilmente termine compitiendo en las internas del peronismo. En efecto, Recrear, partido político fundado por el ex radical Ricardo López Murphy, aunque hoy liderado por Esteban Bullrich y con los requisitos necesarios para conformarse como partido nacional, parece haberse transformado en el bote salvavidas que permite a Mauricio Macri y a Francisco De Narváez soñar con competir en las presidenciales del 2011. Por lo pronto, Bullrich, Macri y De Narváez deberán definir si consolidan su sociedad política e intentan fortalecer una alternativa propia, o si, por el contrario, corren detrás de Duhalde y el PJ disidente para competir contra el kirchnerismo en las internas peronistas. En cualquier caso, en internas o en generales, lo cierto es que la centroderecha también es un enemigo temido por las aspiraciones de Néstor Kirchner. Por su parte, quienes sí están hoy convirtiéndose en una verdadera incógnita frente a los intereses del Gobierno son las organizaciones sociales y representantes del campo popular. Si algo ha sido repetido hasta el hartazgo por el propio Kirchner fue su anhelo de que la Argentina se dividiera en dos expresiones políticas bien definidas: una que represente a las vertientes progresistas de centroizquierda y, en la vereda de enfrente, a los sectores identificados con el centro y la centroderecha. Y en ese sentido, nada más desventajoso para los intereses del matrimonio presidencial que recibir críticas y duros cuestionamientos por parte de los partidos de izquierda y las organizaciones sociales. Las marchas, cortes y protestas que cuestionan el manejo discrecional del plan de asignación universal por hijo, sumadas a las legítimas críticas de los partidos de izquierda contra el proyecto de reforma política, han dejado al kirchnerismo golpeado en su orgullo y amor propio. Por lo pronto, el Gobierno se encuentra a sí mismo por estos días con la necesidad de reconsiderar los próximos movimientos. Si bien es innegable que la oposición ha perdido capacidad para tomar la iniciativa, no es menos cierto que el rumbo del Gobierno ha quedado atrapado entre el electoralismo y las políticas a corto plazo. Todo, parecer ser, ha quedado resumido a las especulaciones por el 2011. |


Están el panradicalismo, que cada día parece más partido. Ya no es tan seguro que Cobos juegue por la UCR, ni que la alianza con los socialistas siga en pie y hasta es probable que la Coalición Cívica se termine cortando sola. Todos los componentes de este espacio se alejan y se atraen casi aleatoriamente.
También hay que ver qué pasa dentro de la centroizquierda, el espacio que se disputan los K. Me parece que la gran incógnita es si va a seguir el Efecto Pino, atrayendo voto progresista desencantado con los K. Habría que ver al final qué hace Binner, alguien que viene trabajando entre sombras.
Todo esto sin contar toda la gente que va a votar a los K sólo por el tema del fútbol.