Escrito por Sergio G. Caplan    Viernes, 19 de Marzo de 2010 18:02   
¿Qué sucede con Malvinas?
Malvinas
Durante las últimas semanas ha recrudecido la tensión diplomática entre los gobiernos de Argentina y el Reino Unido por el histórico conflicto sobre las Islas Malvinas. Esto se debe a que la empresa británica Desire Petroleum comenzará una exploración petrolera al norte de las islas, ante la cual gobierno argentino ha reaccionado casi automáticamente. Cristina Fernández de Kirchner ha firmado un decreto limitando el tránsito marítimo hacia la zona de las Islas Malvinas. Este decreto generó una respuesta negativa por parte del gobierno británico, aumentando dicha tensión.
¿Pero cuál es el origen de esta disputa? La cuestión de las Malvinas está tan enraizada en el pueblo argentino que muchas veces olvidamos - o simplemente desconocemos - los verdaderos motivos del conflicto. Indiscutiblemente, el año 1982 marca un punto de inflexión en la historia de la disputa por las islas pero lejos de ahí se encuentra su comienzo. Para analizar los reclamos de ambas partes habría que remontarse más de 500 años atrás. Claro que la Argentina no existía en ese entonces: la disputa original se dio entre el Reino Unido y España, luego del descubrimiento de las islas y su posterior ocupación. 

Si bien Francia fue la primera potencia en ocupar las islas, ésta nunca realizó reclamo alguno sobre ellas luego de firmar un tratado con España. Por lo tanto, el Reino Unido es considerado su primer colonizador, luego de mantener una ocupación efectiva en las Islas a partir del año 1765, cuando fundaron allí Puerto Egmont. Por otro lado, el reclamo español sobre las Islas se funda en la bula papal Inter Caetera de 1493, conocida comúnmente como Tratado de Tordesillas, el cual otorgó los territorios americanos descubiertos y por descubrir a España y a Portugal.

Entonces, ¿por qué la Argentina reclama actualmente la soberanía de las Islas Malvinas? El fundamento argentino surge del principio Uti Possidetis, acuñado por el libertador Simón Bolívar en el siglo XIX. Este principio establece que la división y los límites administrativos de las colonias se mantienen vigentes luego de la independencia de sus respectivas potencias colonizadoras. Por lo tanto, si para 1816 las Islas Malvinas correspondían a España, su territorio pasaría a formar parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata luego de su independencia. Cabe destacar aquí que dicha denominación para el territorio independizado sigue vigente para la República Argentina, según el artículo 35 de la Constitución Nacional.

De cualquier modo, el actual reclamo del Reino Unido no se basa en su primera ocupación, sino que surge a partir de la costumbre internacional. Esto último significa que si algún hecho o actitud de algún Estado perdura en el tiempo sin cambio alguno, el mismo pasaría a ser legítimo ante la comunidad internacional. Por lo tanto, las Islas Malvinas habrían de pertenecerles al Reino Unido por el solo hecho de que fueron ellos quienes las han administrado ininterrumpidamente desde su nueva toma de posesión en 1833. 

Todo esto quiere decir que la actual disputa por las islas del Atlántico Sur tiene un trasfondo histórico en la tensión aún no resuelta del Derecho Internacional entre los derechos fundados en la historia y la ocupación efectiva del territorio. Los actuales intereses económicos que poseen las Islas Malvinas –ante el descubrimiento de yacimientos petrolíferos - renuevan los motivos del conflicto vigente. 

CFK y Gordon BrownAunque algunos diarios británicos acusen a la Argentina de recurrir al caso de Malvinas cuando su gobierno se encuentra débil e impopular, la validez del reclamo del actual gobierno argentino surge en cumplimiento de la primera de las disposiciones transitorias incorporadas a la Constitución Nacional en la reforma de 1994, la cual establece que “la recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía (...) constituye un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino”.

Las medidas que ha tomado tanto el Poder Ejecutivo como el canciller Jorge Taiana, pidiendo al secretario general de la ONU que intervenga en el conflicto, son positivas. La solución se deberá buscar por vía diplomática, ya sea mediante la negociación entre las partes o la mediación de un tercero. La probabilidad de una nueva guerra es nula debido a la forma de gobernar de ambos países. Además, las fuerzas armadas argentinas no serían capaces de mantener conflicto alguno en la actualidad. En este contexto, la Presidenta Fernández de Kirchner ha aceptado la oferta de mediación por parte de los Estados Unidos, realizada por Hillary Clinton en su visita oficial a la Argentina -aunque haya sido fuertemente rechazada por las principales figuras del gobierno británico-. 

Sin embargo, antes de negociar la soberanía de las islas, la Argentina deberá tener en cuenta la gran brecha de poder entre nuestro país y el Reino Unido. Por más que Latinoamérica haya apoyado por completo el reclamo argentino, detrás de los británicos se encuentran los países de la Unión Europea, quienes aceptaron a las Malvinas como territorio europeo a partir del Tratado de Lisboa adoptado en diciembre de 2009.

A todo esto hay que sumar la voluntad de los Kelpers - habitantes de las Islas Malvinas – quienes debido a las circunstancias actuales se encuentran más cerca de un reclamo de autodeterminación que de seguir siendo la causa de disputa entre estos dos continentes. Esto demuestra que, a pesar de que el gobierno argentino pueda aplicar las medidas correspondientes, lamentablemente, el actual escenario de la política internacional muestra unas Islas Malvinas que se encuentran cada vez más lejos de la Argentina.

*Sergio Caplan forma parte del Área Académica de Políticargentina

 
Autor de la nota: Sergio G. Caplan

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