Escrito por Anabella Corridoni    Martes, 06 de Octubre de 2009 02:25    PDF Imprimir E-mail
Paros y descontento social
La multinacional Kraft Foods y la Comisión Interna de la empresa continúan enfrentados por los reclamos de los trabajadores ante el despido de más de 100 empleados.
El conflicto se originó cuando comenzó el reclamo por mejoras salariales y la reincorporación de los trabajadores y se agravó cuando los directivos decidieron no dejar ingresar a los 5 delegados del gremio (Ramón Bogado, Jorge Penayo, María Rosario, Alfonso Alcadio y Javier Hermosilla).

Los trabajadores no aceptaron la medida de que se reincorpore sólo 30 de los despedidos y realizaron una asamblea frente a la planta, en General Pacheco, donde anunciaron nuevos cortes de rutas y la intención de llevar a cabo un plan de lucha de alcance nacional.

Delegados de la comisión interna  declararon que tomarán las medidas que sean necesarias pero que no aceptarán solo una reincorporación parcial de los empleados despedidos.

El gobierno, a través de voceros del ministro de trabajo Carlos Tomada, aseguro que seguirán adelante con los avances para reincorporar a los trabajadores y que iniciarán medidas contra la empresa por no dejar ingresar a los 5 delegados, amparándose en la frase “representan un peligro para las instalaciones y el resto de los empleados”.

Por su parte, la empresa, asegura que el problema se inició tras el despido de 165 personas en el mes de julio y como consecuencia realizaron una protesta rodeando el edificio de administración para impedir la salida de los trabajadores.

El vocero de la empresa argumenta que fue una protesta carente de fundamentos y que los despidos se realizaron porque “nadie puede arrogarse el derecho de privar la libertad del prójimo” y agregó que los despidos se realizaron fundados en los hechos de violencia.

El conflicto estuvo teñido de paros, protestas y huelgas que dejaron cautivos a miles de personas que transitaban por la ciudad.
Parece una lógica constante que los gremios tienen el poder de hacerlo, dejarnos atrapados en cualquier punto de la ciudad, a merced de su voluntad para poder regresar al hogar.

El gobierno denunció la metodología del reclamo que está generando descontento social y presiones de los distintos sectores sociales que piden un alto a este tipo de medidas.

Empleados y estudiantes se solidarizaron con los manifestantes y se sumaron a los cortes y protestas. 
Un nuevo clivaje marca a la ciudad, y al país, estar a favor o en contra parece ser la lógica actual.

 
Autor de la nota: Anabella Corridoni

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