Escrito por Politicargentina    Jueves, 21 de Enero de 2010 23:24    PDF Imprimir E-mail
Comunas en la Capital Porteña
Escudo de la Ciudad de Buenos Aires

Cuando en Politica Argentina elegimos hacer el siguiente informe sobre las Comunas fue porque entendimos la relevancia y la poca cobertura periodística que tiene este tema. En el marco de las primeras elecciones comunales de la Ciudad de Buenos Aires, les acercamos información sobre esta nueva manera de gobierno y la relevancia de la descentralización.

Nuestros periodistas entrevistaron a Roy Cortina, diputado nacional por el Partido Socialista y precandidato a jefe de Gobierno, sector que impulsó la Ley de Comunas; a Sergio Abrevaya, legislador porteño por la Coalición Cívica y miembro de la comisión de Descentralización y Participación Ciudadana; y a Luis Polo, licenciado en Ciencias Políticas, vecino del barrio de San Cristóbal y miembro de la Cantera Popular radical: organización que trabaja en la estructura de Comunas pensando en las elecciones de las autoridades comunales. Además, presentamos dos notas: una sobre el análisis histórico de la Ley de Comunas y otro sobre cómo funciona un Centro de Gestión y Participación Comunal (CGPC).

Análisis

Hacia la Buenos Aires de vida comunal

CGPC Capital Federal

Si bien parece una cuestión que sólo atañe al funcionamiento de la administración pública, lo cierto es que hoy la descentralización se presenta como un concepto vanguardista y de evidente raigambre social. Aquel perfil en el que todas las cuestiones de importancia son resueltas por los órganos centrales de la Administración se enfrenta hoy a grandes adversidades que quizás estén señalando el fin de su existencia. El centralismo ha pasado a ser historia.
Lo cierto es que hoy la descentralización se encuentra ligada indisolublemente a la idea de democracia participativa, que debiese, más temprano que tarde, desplazar a la actual democracia de mero alcance representativo. Parece evidente que un excesivo centralismo es un obstáculo infranqueable para la participación ciudadana. En efecto, la lejanía entre los órganos representativos y los representados tan frecuente en el conservadurismo de finales del siglo XIX fue un atentado público contra el espíritu cívico de una ciudadanía excluida. Definitivamente, si parte de ese camino logra ser desandado, la Ley de Comunas en la Ciudad de Buenos Aires habrá sido, sin dudas, el primer paso.

Las Comunas en la Capital Federal son, en síntesis, las unidades descentralizadas. “Son unidades de gestión política y administrativa con competencia territorial”, señala el artículo 127 de la Constitución de la CABA, promulgada en 1996, agregando luego que será una ley “sancionada con mayoría de dos tercios del total de la Legislatura” la que establecerá su organización.

Como si la Constitución de la CABA sólo hubiese dado nacimiento a meros deseos descentralizadores y a la espera de la sanción definitiva de una Ley de Comunas, se crearon mientras tanto los llamados Centros de Gestión y Participación Comunal (CGPC), hoy denominados CGP´s, aunque con un carácter eminentemente transitorio y al sólo efecto de la tramitación de limitados asuntos administrativos. Sin embargo, tal fue la dilación y la carencia de consensos en la Legislatura que recién el 1º de Septiembre de 2005 fue sancionada por unanimidad la Ley 1.777 que dividió y organizó a la Ciudad en quince comunas.

Al respecto, la llamada Ley Orgánica de Comunas establece como algunas de sus principales finalidades la de facilitar la participación ciudadana, promover el desarrollo de mecanismos de democracia directa, mejorar la eficiencia y la calidad de las prestaciones, e implementar medidas de equidad, redistribución y compensación a favor de las zonas más desfavorecidas de la Ciudad. Lo cierto es que tales objetivos perseguidos pretenden ser alcanzados mediante la intervención de las Comunas en la elaboración de políticas en las áreas de salud, educación, medioambiente, trabajo y seguridad social, consumidores y usuarios, presupuesto, turismo, etc. Para ello, y aquí es donde se resume la matriz de la descentralización, cada Comuna contará con un presupuesto propio y con una amplia esfera de competencias exclusivas y otras concurrentes. Esto evidencia, claro está, la necesidad de que el poder central en cabeza del jefe de Gobierno porteño ceda competencias que antes le eran propias.

Desplazadas ciertas facultades desde el poder central hacia las Comunas, éstas, con un gobierno ejercido por un órgano colegiado de siete miembros, deberán ser, en definitiva, fiel reflejo de la voluntad popular. Y si bien cualquier ciudadano argentino residente en la comuna está en condiciones de ser elegido miembro de la mencionada Junta Comunal, habrá que destacar que los partidos políticos mantienen el monopolio de la competencia para la postulación de candidatos. Esto, que no es más que el rol fundamental que la Constitución Nacional le asigna a los partidos políticos, debiese generar un aumento de la participación de la ciudadanía y una acentuación de la confianza de ésta en sus representantes. La partidocracia, en definitiva, también jugará su papel en los órganos comunales de gobierno.

Por otra parte, cada Comuna contará con un Consejo Consultivo como organismo honorario de participación popular, conformado por representantes de ONG´s, partidos políticos y redes barriales. Entre sus funciones se encontrarán las de efectuar un seguimiento de la gestión de la Comuna, promover reclamos, canalizar demandas, generar espacios abiertos de discusión, foros y toda otra forma de participación directa. Agrega el artículo 36 de la Ley que tal Consejo deberá reunirse al menos una vez por mes, en fecha, hora y lugar ampliamente difundidos en todo el territorio comunal.

En conclusión, la organización comunal se resume como una enorme posibilidad para devolver al ciudadano de a pie el manejo de los destinos de su propio barrio. Ese es el camino que fue iniciado en 1996 con la sanción de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo, la dilatada Ley de Comunas que recién vio la luz en el 2005 aún no ha sido puesta en marcha. La propia Ley 1.777 había exhortado a la Legislatura porteña a fijar la fecha de elecciones antes del 31 de Mayo del 2007, lo cual, ya se vio, no ha sido cumplido. Así, la desidia y la falta de decisión política asistieron absortas al vencimiento del plazo dentro del cual debía fijarse la fecha de elecciones.

Recién el 20 de Octubre pasado con la Ley 3.233 la Legislatura fijó fecha para que la ciudadanía porteña elija los siete miembros de cada una de las quince comunas en las que se encuentra dividida la Ciudad. Aunque, debe decirse, las elecciones comunales recién serán celebradas el 5 de junio del 2011 y los electos asumirán su cargo el 10 de diciembre del mismo año. La transición habrá durado entonces seis largos y extenuantes años desde la sanción de la Ley Orgánica de Comunas, y quince penosos y vergonzantes años desde la vigencia de la Constitución de la Ciudad que les dio nacimiento.

El tiempo transcurrido no sólo no ha servido para crear conciencia ciudadana sobre la importancia de las comunas, sino que se ha transformado en un peligroso enemigo de la descentralización. La inexistencia de campañas de difusión, el debilitamiento de los CGP´s y la falta de instancias de participación son clara muestra del debilitado espíritu cívico de la ciudadanía.

La dilación del tiempo, en este caso y en tantos otros, nunca es un buen augurio. En definitiva, habrá que esperar hasta mucho más que junio del 2011 para ver si las Comunas logran transformarse en parte de la vida pública de los vecinos de Buenos Aires o si, por el contrario, son olvidadas por la historia como un frustrado intento de descentralización.

Protagonistas


Roy Cortina: “La descentralización implica darle poder a la ciudadanía”

Roy Cortina

El diputado socialista Roy Cortina habló con Politicargentina sobre la Ley de Comunas impulsada por su partido político en 2004. Además, explicó cómo va a cambiar la vida diaria de los porteños con su implementación.

“Es un problema de paradigma de cómo gobernar una ciudad”, dispara el diputado socialista Roy Cortina para explicar por qué, tras cinco años de haber sido aprobada en la Legislatura, la Ley de Comunas -que delegará poder en los vecinos para resolver los problemas de la Ciudad de Buenos Aires- comenzó a regir en 2010. “No saben que las principales ciudades del mundo no son posibles de ser gobernadas si no se las descentraliza”, sentencia en alusión al macrismo.

¿Por qué se tardó tanto en reglamentar la Ley de Comunas?
Habría que preguntárselo al macrismo, pero yo creo que porque este Gobierno no cree en la descentralización como una herramienta de avanzada e innovación en la gestión de la Ciudad. La verdad es que la descentralización implica darle poder a la ciudadanía y este Gobierno no tiene esa visión de la realidad o de cómo se debe gobernar en la Ciudad de Buenos Aires. Por eso, en las campañas se dice que sí, que se va a descentralizar, pero cuando llega el momento, no se hace. Igual finalmente se ha votado la fecha y se ha comprometido el jefe de Gobierno, Mauricio Macri.

¿Usted piensa que esto fue por una falta de interés o porque perjudica en cierto sentido al macrismo?
Ni una cosa, ni la otra, porque ellos en la primera elección podrían haber ganado todas las comunas. Es un problema de paradigma de cómo gobernar una ciudad. Es gente que no ha estudiado, que no se ha preparado, que dice tener equipos, pero no los tiene y no sabe que las principales ciudades del mundo no son posibles de ser gobernadas en un sentido positivo, de poder solucionar los problemas de una ciudad de esta envergadura, si no se las descentraliza. No lo tienen incorporado en su pragmática de gobernar.

¿Cómo va a cambiar la organización de la Ciudad?
En primer lugar, va a generar una democracia de mayor proximidad, va a ayudar a una mayor transparencia y a un mayor control por parte de los vecinos porque van a elegir representantes en sus respectivos barrios. Para mí, es la primera reforma política concreta que tiene la Argentina, en sintonía con el 2001, cuando se pedía una democracia de mayor participación, mayor control y más transparencia. Me parece que, además, va a construir una gestión local de más eficiencia porque va a conectar el problema con su resolución en el mismo lugar en dónde sucede la vida de los vecinos. Va a generar más eficacia y eficiencia en la solución de los problemas de mantenimiento urbano menor, de salud, de educación, de cuidado del espacio público. Va a ser también una verdadera revolución urbanística, no inmediata pero sí con el correr del tiempo la descentralización favorece a una mejor administración de la Ciudad.


Sergio Abrevaya: “Macri no soportaría autoridades comunales ni aunque fueran macristas”

Sergio Abrevaya

Con once años de atraso desde octubre de 2001, plazo límite que se había fijado para convocar a elecciones de autoridades comunales en la Constitución de la Ciudad de 1996, los porteños elegirán por primera vez en 2011 a sus jefes comunales. Hizo falta un dictamen del Tribunal Superior de Justicia para que el macrismo aceptara discutir con las demás fuerzas políticas una fecha para los comicios. Se acordó para el 2011, en coincidencia con las elecciones para jefe de Gobierno, como preferían el PRO y el PJ-Capital y en contra de lo que esperaban la Coalición Cívica y el arco de izquierda y centroizquierda.

Sergio Abrevaya es legislador de la CC y vocal de la comisión de Descentralización y Participación Ciudadana, encargada de instrumentar las comunas. Lleva la voz de la Coalición Cívica en este tema.

¿Por qué fue necesario que intercediera la Justicia para que la Legislatura porteña convocara a elecciones comunales?
Por el incumplimiento manifiesto de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires en cuanto a su cláusula transitoria número 17, que establecía claramente el plazo para convocar a elecciones de autoridades comunales entre octubre de 2000 y octubre de 2001. En estos años estuvimos siempre a punto de aprobar una nueva fecha y en una ocasión logramos llevar el tema a la Legislatura, pero sistemáticamente el PRO boicoteó la votacion o la incumplió.

¿Por qué no se hizo ningún avance hacia la descentralización?
En rigor, se desconcentraron algunos servicios, pero no se avanzó en descentralizar porque Macri no cree en la democratización del poder. Descentralizar es distribuir poder y esto es lo que Macri no soporta. (N. del A.: entre otros atributos, las comunas tienen el de “ejecutar su presupuesto y administrar su patrimonio”). En su estilo de gestión no cabe ni siquiera la posibildad de que una mayoría macrista gobierne cada comuna, porque desde su punto de vista rompería el esquema de centralización que prefiere.

“Tienen que ser comunas austeras, con un sólo cargo rentado; esto que se sancionó es un disparate: siete responsables de cada comuna, todos cobrando sueldo, todos con asesores, la de siempre, gastar el impuesto de los vecinos en cualquier cosa”, opinó Mauricio Macri sobre la Ley Orgánica de Comunas de 2005 que no acató en sus dos años de gestión. La discusión sobre descentralización o no es en buena medida sobre ejecución y manejo de presupuesto.

Macri se queja por el gasto que representarán las comunas ¿La Ciudad gastará más en ellas que en los CGP que vienen a reemplazar?
El mayor gasto en la Ciudad es la ineficiencia. No hay conciencia de lo costoso que es gestionar en contra de lo que quieren los vecinos porque no se los participa de las decisiones. Así, a la Ciudad le costó doble dinero la unilateralidad de levantar el empedrado de San Telmo, y después volverlo a poner por la lucha de los vecinos. Cinco millones de pesos se tiraron en la bajada y subida de la autopista por construirlas en contra de los vecinos. ¿Cuánto sale a los porteños un bache que se tapa tarde, un desramado tardío? Sin las comunas el gobierno llega tarde, y mal.
Eso no responde a la pregunta.

¿Cuánto le cuesta a la Ciudad la enorme cantidad de cargos en agencias gubernamentales creadas por Macri? Es una hipocresía que el jefe de Gobierno plantee esto en términos de presupuesto, lo caro es su ineficiencia. Por otro lado, solo tendrían remuneración los miembros de la junta comunal. La estructura de la comuna se compondrá del personal del GCBA que será descentralizado.

El diputado Roy Cortina dijo que Buenos Aires es una “ciudad subrepresentada”. ¿Coincide con ese diagnóstico?
Sí. No se trata de representación política e institucional nada más, sino de la incorporación del vecino común a las decisiones más simples de nuestra Ciudad, que impactan en su calidad de vida.

A pesar de los deseos de Abrevaya, si las comunas se implementaran hoy quedarían sólo en manos de partidos como el suyo, con caudales de votos nacionales o distritales.

Los pisos de afiliados requeridos para participar de las elecciones impiden la participación de partidos vecinales no tradicionales. ¿Cómo lo resolverán?
Todavía no fue aprobada la ley electoral de la Ciudad de Buenos Aires ni la de partidos. Aspiramos a que cuando se sancionen se establezca un piso que fomente la participación de partidos comunales.


Testimonio

El punto de vista de un vecino y militante

Recientemente los representantes del Partido Radical porteño inauguraron en el barrio de San Cristóbal una nueva sede de la agrupación la Cantera Popular. El objetivo de la misma es seguir trabajando en la estructura de comunas de cara a las elecciones de las autoridades en 2011. Luis Polo es licenciado en Ciencia Política, vecino del barrio y miembro de la Cantera, a continuación detalla la relevancia de la descentralización.

¿Qué son las comunas?

Son direcciones administrativas y políticas de la Ciudad de Buenos Aires. La ciudad se divide en 15 comunas y cada una tiene, de acuerdo a la ley, potestades propias: presupuesto para manejar y responsabilidades primarias sobre determinadas actividades. Lo que hoy es la división territorial de los CGPs es lo que en el futuro será la división comunal. Cuando finalmente se elijan los “comuneros” y se aplique la ley en su totalidad, el CGP no va a ser sólo una división administrativa sino que también va a ser de política funcional.

¿Cuál es la importancia de su existencia?
Las comunas acercan la solución de determinado tipo de problemática a los vecinos y no está todo centralizado en un gobierno que, por lo general, queda lejos de la gente. Hay un responsable político directo que está mucho más cerca de tu casa. No hace falta ir a una oficina pública o a cualquier dependencia. Por otro lado, existe un responsable a quien reclamarle mucho más cercano de lo que es el gobierno porque, en teoría, los que estén a cargo de las comunas van a ser electos por los vecinos.

¿Cómo se benefician los ciudadanos con la creación de las comunas?
La descentralización es fundamental: un organismo centralizado, como una dirección general de defensa del consumidor o el registro civil, tiene una dependencia en cada barrio. Esto significa que habrá menos gente y más posibilidades de hacer los trámites rápidamente y con mejor atención.

¿Por qué se demoraron tanto las elecciones de jefes comunales?
Porque, evidentemente, al que está en el gobierno no le gusta compartirlo. Si se aplica la ley de comunas, significa que en cada una va a haber un jefe con un color político determinado, que no necesariamente responderá al partido que el jefe de Gobierno de la Ciudad. Es lo mismo que a nivel país, tenés un presidente de un partido pero hay gobernadores que no responden al mismo. Ahí está el desafío porque además, el gobierno le daría un presupuesto, plata para que gasten, y nadie quiere desprenderse del manejo de la caja tan fácilmente.

¿Cómo cree que será la situación para los jefes que sean ajenos al PRO?
Creo que la situación va a depender mucho del manejo que tenga cada jefe comunal, del apoyo y sustentabilidad que tenga en el barrio y cómo maneje sus responsabilidades. Una persona que camina el barrio no será lo mismo que una que se quede en su despacho. Es decir, el grado de poder que genere va a ser directamente proporcional con el grado de negociación que tenga con el Ejecutivo, sea del PRO o de cualquier otro partido.

Mientras tanto

En un solo lugar, motivos de lo más diversos

El Centro de Gestión y Participación Comunal (CGPC) 3 de Balvanera queda a sólo dos cuadras de la Facultad de Económicas de la UBA. Ahí, un puñado de trabajadores de múltiples campos intenta sin demasiada infraestructura solucionarle todo tipo de problemas a la gente. Con tres pisos y no mucho más de treinta computadoras se hacen cargo de situaciones que abarcan desde problemas con alguna vereda o un árbol caído, a conflictos familiares, pasando por reclamos a empresas prestadoras de servicios y terminando en el pedido de desratizar una fábrica abandonada.

Realmente existen muchas más áreas dentro de un CGP y las tareas se tornan interminables. Si bien el clima es tranquilo la mayoría de los días, existen esas jornadas repletas de gente en las que la espera se vuelve interminable y el ánimo de los ciudadanos del barrio torna la situación casi insostenible, irritante e insoportable. María, responsable del área de reclamos, lo confirma: “Hay días en que la gente viene de mal humor y se descarga con nosotros”. Aún así, ella reivindica el trabajo que hacen por la gente: “Me vuelvo tranquila a casa porque sé que pude contribuir a destrabarle situaciones molestas a las personas”.

Cuando uno ingresa es atendido por dos mujeres “muy bien predispuestas”, evaluó Aldana, una joven que esperaba su turno para sacar su DNI en el área de registro civil. Una vez obtenido el numerito, la espera en las duras sillas del CGP es acompañada por un enorme televisor de plasma que la mayoría de las veces está sintonizada en el canal TN. Desde el escritorio de las recepcionistas van surgiendo, paralalemente a la línea de la pared, los distintos cubículos con el nombre del área correspondiente.

”Número 26”, dice Raquel, encargada de la Oficina de Intermediación laboral (OIL). A su encuentro va Daniel, quien necesita “con urgencia” inscribirse en los Programas de Empleo: “No tengo trabajo y sé por un conocido que acá te lo consiguen, además es la cola más corta que hice por este tema”, admite. A su lado está Milagros, quien espera ser atendida en el área de Higiene Urbana para retirar su credencial de recuperadora urbana.

El espacio es pequeño y las inquietudes de la gente muchas. Aún así, si bien los motivos que acercan a las personas a un CGPC son variados, la gran mayoría se convoca para el área de Rentas. “Vengo a emitir mi boleta para poder pagar el ABL”, dice Tomás, quien tardó sólo diez minutos en ser atendido.

Ante la pregunta de “¿cuál fue el problema más extraño que tuvo que resolver”, Sandra respondió: “Había una fábrica abandonada que estaba infestada de ratas. Algunas vecinas vinieron al CGPC 3 para pedir que se hiciera la limpieza correspondiente, ya que sus casas estaban empezando a albergar a algunos de estos roedores provenientes del establecimiento abandonado”. Finalmente, el problema fue resuelto.

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