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| Comunas en la Capital Porteña |
Cuando en Politica Argentina elegimos hacer el siguiente informe sobre las Comunas fue porque entendimos la relevancia y la poca cobertura periodística que tiene este tema. En el marco de las primeras elecciones comunales de la Ciudad de Buenos Aires, les acercamos información sobre esta nueva manera de gobierno y la relevancia de la descentralización. Nuestros periodistas entrevistaron a Roy Cortina, diputado nacional por el Partido Socialista y precandidato a jefe de Gobierno, sector que impulsó la Ley de Comunas; a Sergio Abrevaya, legislador porteño por la Coalición Cívica y miembro de la comisión de Descentralización y Participación Ciudadana; y a Luis Polo, licenciado en Ciencias Políticas, vecino del barrio de San Cristóbal y miembro de la Cantera Popular radical: organización que trabaja en la estructura de Comunas pensando en las elecciones de las autoridades comunales. Además, presentamos dos notas: una sobre el análisis histórico de la Ley de Comunas y otro sobre cómo funciona un Centro de Gestión y Participación Comunal (CGPC).
AnálisisHacia la Buenos Aires de vida comunal
Si bien parece una cuestión que sólo atañe al funcionamiento de la administración pública, lo cierto es que hoy la descentralización se presenta como un concepto vanguardista y de evidente raigambre social. Aquel perfil en el que todas las cuestiones de importancia son resueltas por los órganos centrales de la Administración se enfrenta hoy a grandes adversidades que quizás estén señalando el fin de su existencia. El centralismo ha pasado a ser historia. Las Comunas en la Capital Federal son, en síntesis, las unidades descentralizadas. “Son unidades de gestión política y administrativa con competencia territorial”, señala el artículo 127 de la Constitución de la CABA, promulgada en 1996, agregando luego que será una ley “sancionada con mayoría de dos tercios del total de la Legislatura” la que establecerá su organización. Como si la Constitución de la CABA sólo hubiese dado nacimiento a meros deseos descentralizadores y a la espera de la sanción definitiva de una Ley de Comunas, se crearon mientras tanto los llamados Centros de Gestión y Participación Comunal (CGPC), hoy denominados CGP´s, aunque con un carácter eminentemente transitorio y al sólo efecto de la tramitación de limitados asuntos administrativos. Sin embargo, tal fue la dilación y la carencia de consensos en la Legislatura que recién el 1º de Septiembre de 2005 fue sancionada por unanimidad la Ley 1.777 que dividió y organizó a la Ciudad en quince comunas. Al respecto, la llamada Ley Orgánica de Comunas establece como algunas de sus principales finalidades la de facilitar la participación ciudadana, promover el desarrollo de mecanismos de democracia directa, mejorar la eficiencia y la calidad de las prestaciones, e implementar medidas de equidad, redistribución y compensación a favor de las zonas más desfavorecidas de la Ciudad. Lo cierto es que tales objetivos perseguidos pretenden ser alcanzados mediante la intervención de las Comunas en la elaboración de políticas en las áreas de salud, educación, medioambiente, trabajo y seguridad social, consumidores y usuarios, presupuesto, turismo, etc. Para ello, y aquí es donde se resume la matriz de la descentralización, cada Comuna contará con un presupuesto propio y con una amplia esfera de competencias exclusivas y otras concurrentes. Esto evidencia, claro está, la necesidad de que el poder central en cabeza del jefe de Gobierno porteño ceda competencias que antes le eran propias. Desplazadas ciertas facultades desde el poder central hacia las Comunas, éstas, con un gobierno ejercido por un órgano colegiado de siete miembros, deberán ser, en definitiva, fiel reflejo de la voluntad popular. Y si bien cualquier ciudadano argentino residente en la comuna está en condiciones de ser elegido miembro de la mencionada Junta Comunal, habrá que destacar que los partidos políticos mantienen el monopolio de la competencia para la postulación de candidatos. Esto, que no es más que el rol fundamental que la Constitución Nacional le asigna a los partidos políticos, debiese generar un aumento de la participación de la ciudadanía y una acentuación de la confianza de ésta en sus representantes. La partidocracia, en definitiva, también jugará su papel en los órganos comunales de gobierno. Por otra parte, cada Comuna contará con un Consejo Consultivo como organismo honorario de participación popular, conformado por representantes de ONG´s, partidos políticos y redes barriales. Entre sus funciones se encontrarán las de efectuar un seguimiento de la gestión de la Comuna, promover reclamos, canalizar demandas, generar espacios abiertos de discusión, foros y toda otra forma de participación directa. Agrega el artículo 36 de la Ley que tal Consejo deberá reunirse al menos una vez por mes, en fecha, hora y lugar ampliamente difundidos en todo el territorio comunal. En conclusión, la organización comunal se resume como una enorme posibilidad para devolver al ciudadano de a pie el manejo de los destinos de su propio barrio. Ese es el camino que fue iniciado en 1996 con la sanción de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, la dilatada Ley de Comunas que recién vio la luz en el 2005 aún no ha sido puesta en marcha. La propia Ley 1.777 había exhortado a la Legislatura porteña a fijar la fecha de elecciones antes del 31 de Mayo del 2007, lo cual, ya se vio, no ha sido cumplido. Así, la desidia y la falta de decisión política asistieron absortas al vencimiento del plazo dentro del cual debía fijarse la fecha de elecciones. Recién el 20 de Octubre pasado con la Ley 3.233 la Legislatura fijó fecha para que la ciudadanía porteña elija los siete miembros de cada una de las quince comunas en las que se encuentra dividida la Ciudad. Aunque, debe decirse, las elecciones comunales recién serán celebradas el 5 de junio del 2011 y los electos asumirán su cargo el 10 de diciembre del mismo año. La transición habrá durado entonces seis largos y extenuantes años desde la sanción de la Ley Orgánica de Comunas, y quince penosos y vergonzantes años desde la vigencia de la Constitución de la Ciudad que les dio nacimiento. El tiempo transcurrido no sólo no ha servido para crear conciencia ciudadana sobre la importancia de las comunas, sino que se ha transformado en un peligroso enemigo de la descentralización. La inexistencia de campañas de difusión, el debilitamiento de los CGP´s y la falta de instancias de participación son clara muestra del debilitado espíritu cívico de la ciudadanía. La dilación del tiempo, en este caso y en tantos otros, nunca es un buen augurio. En definitiva, habrá que esperar hasta mucho más que junio del 2011 para ver si las Comunas logran transformarse en parte de la vida pública de los vecinos de Buenos Aires o si, por el contrario, son olvidadas por la historia como un frustrado intento de descentralización. TestimonioEl punto de vista de un vecino y militanteRecientemente los representantes del Partido Radical porteño inauguraron en el barrio de San Cristóbal una nueva sede de la agrupación la Cantera Popular. El objetivo de la misma es seguir trabajando en la estructura de comunas de cara a las elecciones de las autoridades en 2011. Luis Polo es licenciado en Ciencia Política, vecino del barrio y miembro de la Cantera, a continuación detalla la relevancia de la descentralización. ¿Qué son las comunas? Son direcciones administrativas y políticas de la Ciudad de Buenos Aires. La ciudad se divide en 15 comunas y cada una tiene, de acuerdo a la ley, potestades propias: presupuesto para manejar y responsabilidades primarias sobre determinadas actividades. Lo que hoy es la división territorial de los CGPs es lo que en el futuro será la división comunal. Cuando finalmente se elijan los “comuneros” y se aplique la ley en su totalidad, el CGP no va a ser sólo una división administrativa sino que también va a ser de política funcional. ¿Cuál es la importancia de su existencia? ¿Cómo se benefician los ciudadanos con la creación de las comunas? ¿Por qué se demoraron tanto las elecciones de jefes comunales? ¿Cómo cree que será la situación para los jefes que sean ajenos al PRO? Mientras tantoEn un solo lugar, motivos de lo más diversosEl Centro de Gestión y Participación Comunal (CGPC) 3 de Balvanera queda a sólo dos cuadras de la Facultad de Económicas de la UBA. Ahí, un puñado de trabajadores de múltiples campos intenta sin demasiada infraestructura solucionarle todo tipo de problemas a la gente. Con tres pisos y no mucho más de treinta computadoras se hacen cargo de situaciones que abarcan desde problemas con alguna vereda o un árbol caído, a conflictos familiares, pasando por reclamos a empresas prestadoras de servicios y terminando en el pedido de desratizar una fábrica abandonada. Realmente existen muchas más áreas dentro de un CGP y las tareas se tornan interminables. Si bien el clima es tranquilo la mayoría de los días, existen esas jornadas repletas de gente en las que la espera se vuelve interminable y el ánimo de los ciudadanos del barrio torna la situación casi insostenible, irritante e insoportable. María, responsable del área de reclamos, lo confirma: “Hay días en que la gente viene de mal humor y se descarga con nosotros”. Aún así, ella reivindica el trabajo que hacen por la gente: “Me vuelvo tranquila a casa porque sé que pude contribuir a destrabarle situaciones molestas a las personas”. Cuando uno ingresa es atendido por dos mujeres “muy bien predispuestas”, evaluó Aldana, una joven que esperaba su turno para sacar su DNI en el área de registro civil. Una vez obtenido el numerito, la espera en las duras sillas del CGP es acompañada por un enorme televisor de plasma que la mayoría de las veces está sintonizada en el canal TN. Desde el escritorio de las recepcionistas van surgiendo, paralalemente a la línea de la pared, los distintos cubículos con el nombre del área correspondiente. ”Número 26”, dice Raquel, encargada de la Oficina de Intermediación laboral (OIL). A su encuentro va Daniel, quien necesita “con urgencia” inscribirse en los Programas de Empleo: “No tengo trabajo y sé por un conocido que acá te lo consiguen, además es la cola más corta que hice por este tema”, admite. A su lado está Milagros, quien espera ser atendida en el área de Higiene Urbana para retirar su credencial de recuperadora urbana. El espacio es pequeño y las inquietudes de la gente muchas. Aún así, si bien los motivos que acercan a las personas a un CGPC son variados, la gran mayoría se convoca para el área de Rentas. “Vengo a emitir mi boleta para poder pagar el ABL”, dice Tomás, quien tardó sólo diez minutos en ser atendido. Ante la pregunta de “¿cuál fue el problema más extraño que tuvo que resolver”, Sandra respondió: “Había una fábrica abandonada que estaba infestada de ratas. Algunas vecinas vinieron al CGPC 3 para pedir que se hiciera la limpieza correspondiente, ya que sus casas estaban empezando a albergar a algunos de estos roedores provenientes del establecimiento abandonado”. Finalmente, el problema fue resuelto. {/tab} |


