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| Cromañón, la sentencia |
![]() A más de cuatro años de la noche del incendio de Cromañón, ayer se conoció el veredicto: el Tribunal Oral 24 condenó a Omar Chabán, el ex gerenciador, a 20 años de prisión, acusándolo de ser el autor de los delitos de estrago doloso seguido de muerte y cohecho activo (pago de coimas). Diego Argañarás, manager de Callejeros, fue condenado a 18 años, acusado de estrago doloso seguido de muerte y de pago de coimas; mientras que todos los músicos de la banda fueron absueltos por el beneficio de la duda.
El tribunal también condenó a Fabiana Fiszbin, ex subsecretaria de Control, y a Ana María Fernández, ex directora de Fiscalización y Control, a 2 años de prisión y 4 de inhabilitación especial, acusadas de incumplimiento de los deberes de funcionario público. Por su parte Raúl Villarreal, la mano derecha de Chabán, fue condenado a un año de prisión en suspenso, acusado de ser partícipe secundario del delito de cohecho activo, pero fue absuelto del delito de estrago doloso y homicidio simple. Los 15 imputados, el Gobierno Nacional y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires deberán pagar, en el lapso de diez días, la suma de 121.600 pesos. La lectura del veredicto tuvo que ser interrumpida por la reacción de los familiares de las víctimas que, indignados con las sentencias, comenzaron a insultar y a gritar. El más perjudicado por el fallo, Omar Chabán, se retiró de la sala apenas leyeron su sentencia. El fallo fue unánime, aunque no así las reacciones. La impotencia de los familiares de las víctimas se mezclaba con el festejo de los más de 400 fanáticos de Callejeros que se habían agrupado para apoyar a los músicos. Mientras ellos festejaban con papelitos, los padres de las víctimas voltearon las vallas de la entrada y apedrearon las ventanas del palacio de Justicia. La Policía respondió con gas pimienta y carros hidrantes y los incidentes terminaron con heridos. Tras la lectura del veredicto nadie quedó preso, ya que el fallo no está firme y los acusados pueden apelar la sentencia. Rocanroles sin destino Finalmente se conoció la sentencia. Desde aquella trágica noche del 30 de diciembre padres, amigos, familiares, fans de Callejeros esperaban este día. Con miedo, con ansiedad, con dolor. Pasaron marchas pidiendo Justicia, marchas de apoyo a la banda, protestas de familiares, recitales, entrevistas polémicas, acusaciones cruzadas. Y muchas lágrimas. Como era de esperarse, el fallo no conformó a todos. Los familiares de las víctimas estallaron de bronca cuando empezaron escuchar el veredicto: apedrearon las puertas, se pelearon con los fanáticos, se enfrentaron a los policías. Los fanáticos, que se habían agrupada para apoyar a los músicos, festejaban por la absolución de la totalidad de los integrantes de Callejeros. Quienes vivieron esta historia de afuera también opinan distinto: conformes y disconformes, defendiendo o criticando la absolución de la banda, destrozando o limpiando la imagen de Chabán, culpando o llorando a las víctimas, cuestionando o compadeciendo a los padres, pidiendo la cabeza de más de un funcionario y del entonces Jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra. No parece haber unanimidad al respecto, a pesar de que el fallo fue unánime. Tras este histórico fallo algunas cosas van a cambiar, otras seguramente no. No se va a acabar la corrupción ni se va a terminar con las irregularidades. Seguirán las marchas, las protestas, las apelaciones, las polémicas, las declaraciones, los recitales, seguirá el rock. Seguirá la vida, pero nunca igual, porque todos -los culpables, los inocentes, los acusados, los absueltos, los familiares, los sobrevivientes, los fanáticos, los periodistas, los músicos, el público, los jóvenes, los padres, todos – no debemos olvidar nunca que una noche 194 personas fueron a fueron a ver rock. Y no volvieron más. |
