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| ¿INSEGURIDAD? |
“Déjense de joder con los Derechos Humanos” es la frase más cínica de los últimos tiempos. Si uno la busca en Google -así, como viene, entre comillas para ubicar la frase textual- le saltan unos 19.700 resultados. Nada que hacer contra las 17.600 páginas que aparecen si uno busca “hagan valer los derechos humanos”, ni hablar de “marcha contra la pobreza en Buenos Aires”: sólo 4 páginas en toda la web responden a la frase. Qué lindo tanto número junto, qué odioso, qué divertido.
Busque “Jacobo Winograd”, “Señor Larva”, “Nelson de la Rosa”. Se sorprenderá. Ahora, no busque la palabra “inseguridad”. ¿Para qué? Déjelo, así está bien, otro día, mejor. Podría sumar cada una de las frases y nombres citados, y aún así, no haría ni la mitad -qué digo mitad, ni un cuarto, ni un octavo- de los resultados brindados por la búsqueda. “Inseguridad” da unas 6 millones de veces. Tampoco es comparable con la cantidad de gente que se siente insegura, claro. Muchas personas ni tienen acceso a internet, ni computadora, ni siquiera comen -pero obtener números sobre esto es bastante más complicado (e incómodo) que fijarse cuántas veces “Guido Süller” está en la web-. Pero arrancamos con el tema de los Derechos Humanos, esa frasecita que se puso de moda y ahora como que hay gente que la dice sin pensar. Gente que va a las marchas, golpea una cacerola para que pongan más policías y/o verdugos que degüellen a los chorros, o que al menos, les rompan los dedos, uno a uno, de la forma más dolorosa posible, para que no vuelvan a delinquir. A ellos -que no son todos los que claman por más seguridad-, los que creen que hay que diciplinar con el ejemplo sobre el cuerpo ajeno, que quieren ver muertos a los delincuentes, les pregunto si leyeron la noticia del pibe de 17 años que chocó con un Palio a un Renault 12 y mató a dos nenes -de 4 y 7 años- , y dejó en grave estado a otra nena de 12 y a un matrimonio que antes del accidente -¿Accidente? ¿Se puede decir que fue un accidente si el pibe iba a más de 100 kilómetros por hora?- esperaban otro hijo: ella estaba embarazada y lo perdió. Esto sucedió en 25 de mayo, una ciudad bonaerense. La gente del lugar se manifestó hasta la Municipalidad para reclamar por más controles viales. En Capital, como era de esperarse, no hubo reclamos: nadie se ofende por algo que no siente propio. En el mundo, mueren mil personas por día en accidentes de tránsito. Las razones, en su amplia mayoría, no atienden a fallas técnicas, sino a las desatenciones de los conductores. ¿No es otra buena razón para marchar? ¿Esto, acaso, no es inseguridad? Piénselo bien: usted podría haber estado dentro del Renault 12. O del Palio. http://www.nadienuncanada.blogspot.com/ |
“Déjense de joder con los Derechos Humanos” es la frase más cínica de los últimos tiempos. Si uno la busca en Google -así, como viene, entre comillas para ubicar la frase textual- le saltan unos 19.700 resultados. Nada que hacer contra las 17.600 páginas que aparecen si uno busca “hagan valer los derechos humanos”, ni hablar de “marcha contra la pobreza en Buenos Aires”: sólo 4 páginas en toda la web responden a la frase. Qué lindo tanto número junto, qué odioso, qué divertido.
Busque “Jacobo Winograd”, “Señor Larva”, “Nelson de la Rosa”. Se sorprenderá. Ahora, no busque la palabra “inseguridad”. ¿Para qué? Déjelo, así está bien, otro día, mejor. Podría sumar cada una de las frases y nombres citados, y aún así, no haría ni la mitad -qué digo mitad, ni un cuarto, ni un octavo- de los resultados brindados por la búsqueda. “Inseguridad” da unas 6 millones de veces. Tampoco es comparable con la cantidad de gente que se siente insegura, claro. Muchas personas ni tienen acceso a internet, ni computadora, ni siquiera comen -pero obtener números sobre esto es bastante más complicado (e incómodo) que fijarse cuántas veces “Guido Süller” está en la web-. Pero arrancamos con el tema de los Derechos Humanos, esa frasecita que se puso de moda y ahora como que hay gente que la dice sin pensar. Gente que va a las marchas, golpea una cacerola para que pongan más policías y/o verdugos que degüellen a los chorros, o que al menos, les rompan los dedos, uno a uno, de la forma más dolorosa posible, para que no vuelvan a delinquir. A ellos -que no son todos los que claman por más seguridad-, los que creen que hay que diciplinar con el ejemplo sobre el cuerpo ajeno, que quieren ver muertos a los delincuentes, les pregunto si leyeron la noticia del pibe de 17 años que chocó con un Palio a un Renault 12 y mató a dos nenes -de 4 y 7 años- , y dejó en grave estado a otra nena de 12 y a un matrimonio que antes del accidente -¿Accidente? ¿Se puede decir que fue un accidente si el pibe iba a más de 100 kilómetros por hora?- esperaban otro hijo: ella estaba embarazada y lo perdió. Esto sucedió en 25 de mayo, una ciudad bonaerense. La gente del lugar se manifestó hasta la Municipalidad para reclamar por más controles viales. En Capital, como era de esperarse, no hubo reclamos: nadie se ofende por algo que no siente propio. En el mundo, mueren mil personas por día en accidentes de tránsito. Las razones, en su amplia mayoría, no atienden a fallas técnicas, sino a las desatenciones de los conductores. ¿No es otra buena razón para marchar? ¿Esto, acaso, no es inseguridad? Piénselo bien: usted podría haber estado dentro del Renault 12. O del Palio.