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| Entrevista a Julio César Strassera |
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Si tiene que decir algo, lo dice y no importan las consecuencias. Da nombre y apellidos, demuestra emoción en su voz, casi puede provocar miedo cuando habla de ciertos asuntos. Y todo lo que tiene que dejar en claro, queda bien en claro. El abogado Julio César Strassera es parte importante de la historia argentina por ser el fiscal del Juicio a las Juntas en 1985. Luego del juicio, representó a Argentina en los organismos de derechos humanos en Ginebra y ahora, alejado de la fiscalía y ejerciendo como abogado, forma parte de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). Dice lo que piensa sin callarse nada. Ataca al matrimonio presidencial con el que tuvo varios cruces, apoya la baja de la edad de imputabilidad y admite que la Justicia necesita hacer varios cambios. En una entrevista usted dijo que el Juicio a las Juntas fue una decisión política única en el mundo, ¿Por qué? Porque generalmente, y con esto sigo con el pensamiento de Raúl Alfonsín, ha habido tres tipos de soluciones siempre para estos tipos de gobiernos de facto. Amnistía general, que fue la más utilizada siempre. Juicio y castigo a todos los culpables, nunca utilizada ni siquiera en Núremberg que por seis millones de víctimas se conformó con doce cabezas. Y enjuiciar algunos casos paradigmáticos que fue el que se utilizó acá. Y esta decisión fue única en el país porque por supuesto, hay que recordar que si hubiera ganado el doctor (Ítalo) Luder no hubiera habido juicio porque él dijo que la ley de auto amnistía era válida. Y segundo que no se enjuició nunca, ni siquiera en Núremberg, por un tribunal civil a los que detentaron la suma del poder público. Ni siquiera a los juicios a los coroneles griegos. Los coroneles griegos fueron juzgados por un tribunal militar y condenados por traición a la patria, no por delitos común. ¿Cómo vivió usted el Juicio a las Juntas siendo el fiscal? Yo llevaba muchos años en la Justicia, entré de pinche. Yo era juez de sentencia. Ingresé en el fuero federal y durante la dictadura fui fiscal de primera instancia en el fuero federal, por eso al señor Kirchner se le ocurrió un día llamarme “el fiscal de la dictadura”, como si yo debiera haberme suicidado el día del golpe. ¿Por qué no denunciar a los demás? Pero yo no le era muy útil a la dictadura y no podían echarme, no se animaban a echarme, porque yo era un funcionario como la gente. Entonces, me ascendieron, me hicieron juez de sentencia, me sacaron del fuero federal y me mandaron a condenar ladrones de gallinas. Así que yo estaba en ordinario, no tenía nada que ver con esto. Cuando después, recuperada la democracia me vienen a ofrecer el puesto de fiscal de la cámara, lo acepte, después de pensarlo un poco, porque ya hacía tres años que yo era juez de sentencia y era un puesto que me gustaba mucho. Entonces acepté, pero sin saber ni pensar ni mucho menos, que podía intervenir en un juicio como este. Después, se modificaron las leyes, se estableció la apelación, la posibilidad de apelar ante la cámara federal de los fallos militares. Es decir, se reforma primero el Código Justicial Militar, interviene nada más en asuntos estrictamente militares, en delitos comunes no. Nuestro código era muy viejo, prácticamente una copia de las ordenanzas de Carlos III. Bastaba ser militar para ser juzgado por la justicia militar, así se tratara de una estafa. Esto se cambia, entonces la justicia militar va intervenir en delitos esencialmente militares, deserción, abandono del servicio, agresión al superior. Un delito ordinario, común, era juzgado por la justicia federal. Y se hace una excepción con los comandantes y se ordena que los juzgue originariamente el consejo supremo de las fuerzas armadas. Pero, con apelación ante la cámara federal. Y estableciéndose expresamente la norma que era la ley 23049, que si el tribunal no cumplía en determinado plazo, el tribunal militar, la cámara podría abocarse y conceder el juicio, que fue lo que ocurrió. ¿Cuál es su opinión con respecto a la relación entre la justicia actual sobre la independencia en el Consejo de la Magistratura? El Consejo de la Magistratura es un mamarracho creado por la senadora en ese momento Cristina Fernández de Kirchner para poner al oficialismo de tal manera que decida en la posibilidad de nombrar o de remover jueces. Esto es un mamarracho espantoso. Y se utiliza para intimidar a los jueces independientes. Yo lo digo con nombre y apellido, de dos integrantes, la señora Diana Conti y el diputado Carlos Kunkel. Son los alientes del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura. Pero yo creo que todavía hay bastantes buenos jueces. Con la Corte creo que se equivocaron. Pensaron que quizá la podían dominar, y la corte terminó siendo un tribunal independiente y bastante razonable, no la Corte vergonzosa de Menem. Así que, esto hay que modificarlo y es toda la oposición contra de esto. Ahora hay causas, por ejemplo, la denuncia por asociación ilícita y enriquecimiento ilícito de los Kirchner, que es un expediente que están tramitando y vamos a ver que hacen los jueces. Porque hay delitos gravísimos. Primero compraron tierras fiscales asentados y después las vendieron y las compraron sus amigos. Hay el alquiler de dos hoteles, pero el que lo tiene es un amigo kirchnerista. Yo lo único que espero, y esto no deja de ser una manifestación política, yo espero que terminen presos, que termine su mandato Cristina, pero que terminen presos por que tienen que ir presos. Este es un problema de la Justicia. ¿Esto se relaciona con la creencia de que el que está en el poder está sobre la justicia? Se hace difícil. Son delitos muy difíciles de probar. Es lo que dice siempre el crimen de guante blanco. Un homicidio se prueba inmediatamente, está el cadáver. Probar un enriquecimiento ilícito es bastante difícil. Pero creo que la justicia está dando pasos bastante grandes como para que no puedan ampararse. Además es una grosería muy grande. Cuando Cristina Fernández hizo su campaña electoral por los viajes a Europa, yo firmé una denuncia, porque ella estaba utilizando aviones, presupuesto nacional, empleados nacionales, traductores. Esto es malversación de caudales de acá a la luna. Hay informes, porque gracias a esa causa que iniciamos nosotros se pidieron informes, donde hay 8 mil dólares de propinas. Yo creo que ni Bill Gates da 8 mil dólares de propinas. Entonces es muy grosero y la causa está parada. ¿Qué opina cuando el gobierno de los Kirchner se jacta de ser el gobierno que trajo a los derechos humanos? Esto es una burla y es una mentira. Ellos utilizaron la bandera de los derechos humanos y explotan a las organizaciones de los derechos humanos, pero jamás hicieron nada. Durante la época de la dictadura se fueron al sur a hacer dinero. Ninguno de los dos firmó siquiera un recurso de habeas corpus. Ninguno firmó. Así que, ahora es muy fácil, con el perro atado. Enjuiciar a un hombre de 85 o 90 años y sin poder es muy fácil. Había que hacerlo en el 83. ¿Y qué siente cuando ellos, apenas habían asumido, desprestigiaron todo lo hecho anteriormente? Esa fue una vergüenza, porque el señor Kirchner dijo en la ESMA que la democracia estaba en deuda hacía 20 años con los derechos humanos. Que de todas maneras, también lo están desnaturalizando a los derechos humanos. Porque, ellos perecieran desconocer que los derechos humanos son universales, no son solamente de las víctimas, sino de los victimarios. Hasta Jack el destripador merece tener derechos humanos. Se le tiene que hacer un proceso justo. Sin embargo, fíjense que cuando un tribunal, aplicando estrictamente dijo: “Señores estos militares hace más de seis años que están en prisión preventiva. Según la ley pueden estar dos y prorrogados por tres. Los puse en libertad”, les pidió el juicio político. Lo único que hicieron fue aplicar la ley. En una previa entrevista, (Eugenio Raúl) Zaffaroni, nos habló sobre la necesidad de la reforma del Código Penal, ¿cuál es su opinión sobre el tema? Hay que reformarlo. Hay cosas que deben reformarse. Pero hay que cumplir el Código que tenemos, que no se cumple, que es distinto. Tenemos una ley que castiga al homicidio. Tenemos una ley que castiga la estafa. Hay conductas bastante groseras que están previstas en la ley penal. ¿Y qué opina centrándose en la polémica sobre la baja de imputabilidad? Esto no es una solución. Creo que se debe bajar la edad de todas maneras porque hay una cosa que no se escapa, los quince años de ahora no son los quince años de mi época. Los chicos han evolucionado más. Y a mí nadie me va a convencer que un chico de 14 años ignora que cometer un homicidio es una cosa muy grave. Yo creo que ni uno de 6 lo ignora. Pero creo que hay cosas muchísimo más graves, como lo es la falta de institutos para contener a los menos. No se los puede meter en una cárcel común. Hay que invertir en institutos. Tiene que haber institutos. Con solo bajar la edad de imputabilidad no alcanza, pero igual, creo que hay que bajarla. El año pasado, con los rumores sobre golpismo, ¿cree que estuvo en juego la democracia? No, de ninguna manera. Esa es una mentira que es más, ellos dijeron lo del autogolpe, porque después lo desmintieron. Pero esto lo dijo (Emilio) Persico, dos o tres meses antes de las elecciones. Y Persico es un tipo que está íntimamente ligado a Néstor Kirchner. Porque si los Kirchner perdían, se iban, con lo cual dejaban al país en el caos. Así que no, no hay ningún opositor. Ya estamos cansados de destituciones. Queremos que termine. Yo he sido, para no decir anti, no peronista durante toda mi vida, sin embargo me pareció un disparate echarla a María Estela Martínez de Perón cuando faltaban poquitos meses para las elecciones. Si caía solita con el voto. Cristina Kirchner tiene que terminar tranquilamente su gobierno y después responder ante la justicia. ¿Cuál cree que es la importancia de que se participe en política, especialmente, para los jóvenes? Es muy importante. La participación política es fundamental. Hay mucha participación, por ejemplo, en los Estados Unidos y eso que no es obligatorio votar. Uno puede no ir a votar. Hay veces que hubo más o menos participación. Pero hay que reformar la ley electoral y la ley política. En Estados Unidos un diputado tiene que responder delante de sus electores porque van y le piden cuentas y le mandan notas y tiene que contestarlas, tiene que recibir a la gente. Siendo el fiscal del Juicio a las Juntas ¿Cómo relaciona usted a la democracia y la participación en la política, en especial con las generaciones que nacieron en democracia? Lo que sucede es que la democracia se ejercita, como cualquier otra actividad, como las actividades físicas. La participación significa ejercicio de la democracia. Si nosotros no ejercemos la democracia, ¿de qué vale? Es una democracia absolutamente formal. La democracia no es solamente poner el voto en las elecciones. |