Escrito por Facundo Fernández Barrio    Lunes, 22 de Marzo de 2010 02:45   
Adrián Pérez: “Tiene que haber un aumento gradual en las tarifas de los servicios hoy subsidiados”

El vicepresidente del bloque de diputados de la Coalición Cívica sostiene que hay que "acortar" el gasto en sectores como la obra pública y los subsidios, y que debe haber "una pauta de incremento gradual de incremento de tarifas, que es algo que tiene que ocurrir ya que en parte los subsidios van al precio". Además, avisa que "en principio" su fuerza se opondrá también a una ley para pagar vencimientos de deuda con activos del BCRA, porque "el número de reservas y de presupuesto que da el Gobierno no es real". Consultado por propuestas alternativas, aclara que en el Presupuesto ya está prevista la forma en que se afrontarán los pagos: "en parte, con endeudamiento". Pensando en su candidatura a jefe de Gobierno de la Ciudad, fustiga a la gestión del macrismo, una de las fuerzas con las que dialoga en el Parlamento. Y reconoce: “Mantener un esquema de articulación en una oposición tan fragmentada no es sencillo”.

-¿Surgirán nuevas diferencias entre los bloques opositores si se trata el proyecto de ley del senador Verna?

-El proyecto de Verna va a ser rechazado, por lo menos en la Cámara de Diputados.

-¿Su bloque no avalará el pago por ley de vencimientos de deuda con reservas del BCRA?

-En principio, no. El número de reservas que da el Gobierno, de 48 mil millones de dólares, no es real. Habría que hacer bien los números, como con la inflación del Indec. Los encajes en dólares que hacen los bancos en función de los depósitos de los ahorristas no se pueden contar como activos del BCRA. Además, habría que mirar el pasivo del Central. En un escenario como el actual, con tanta desconfianza e inflación, hay que ser cuidadoso con la utilización de reservas. Y también hay que hacer bien los números del Presupuesto y los niveles reales de endeudamiento. Así como está planteada, no nos parece correcta la transferencia de reservas para los vencimientos de deuda.

-¿Entonces de dónde debe salir el dinero para cancelar los pagos?

-Hoy hay una previsión para afrontar los pagos de deuda establecida en el Presupuesto, donde se define la forma en que se hará. Una parte de eso tiene que ver con endeudamiento. Lo que el Gobierno está planteando es no hacerlo en la forma que propuso el Poder Ejecutivo cuando envió el Presupuesto al Parlamento en noviembre de 2009. Si el Gobierno quiere reformular este esquema, tendremos que sentarnos a hacer bien los números reales de reservas y presupuesto, y a partir de ahí en todo caso revisarlo en el marco del debate y de una ley. Pero sacar por decreto 6500 millones de dólares es una irresponsabilidad. Los vencimientos empiezan en agosto, aunque hay algunos ahora, así que no se puede hacer por necesidad y urgencia.

-Si hubiera un proyecto de ley con los números bien hechos, ¿su bloque estaría a favor de pagar los vencimientos con reservas, o habría que hacerlo con partidas presupuestarias que no se destinarían a otras cuestiones?

-El tema institucional no es formal sino de fondo. ¿Vamos a respetar a Constitución o no? Entonces, por decreto no. Si el Gobierno plantea una iniciativa, nosotros estamos dispuestos a discutirla concretamente. Hay que hacer bien los números, y a partir de ahí ver la propuesta.

-¿Habría que ajustar, mantener o expandir el gasto público este año?

-Nuevamente, hay que hacer los números. El Gobierno presentó en el Presupuesto 55 mil millones de pesos en incremento del gasto, y nadie sabe cómo se va a financiar eso. Lo que se aprobó no tiene nada que ver con lo que ya hoy se está ejecutando. Hay que revisar el Presupuesto. Hay gastos que son absolutamente necesarios, e incluso algunos que tal vez hay que expandir. Y hay algún gasto que hay que acortar.

-¿Como cuál?

-No podemos seguir teniendo estos niveles de subsidios, por ejemplo. Otro caso muy claro es el de obras públicas. Lo que se gasta allí tiene que ver con el nivel de corrupción, porque es imposible entender si no el gasto que se hace en obras que se pagan dos o tres veces lo que valdrían a precio de mercado. Hay que racionalizar el Presupuesto, ver dónde se gasta excesivamente y dónde está faltando. Ayer leía una nota donde se criticaba el incremento del gasto público, y se incluía el ingreso universal a la niñez, las jubilaciones y los subsidios. Hay que separar: los primeros eran necesarios y fueron una decisión acertada del Gobierno, a pesar de que el esquema de financiamiento es malo. Pero los subsidios son un desacierto del Gobierno hace mucho tiempo, porque no tiene una política energética para disminuir con el tiempo el nivel de subsidios. Y a su vez tener una pauta gradual de incremento de tarifas, que es algo que tiene que ocurrir, ya que en parte los subsidios van al precio.

-Los usuarios serían los primeros afectados por un recorte de subsidios ya que subirían las tarifas.


-Bueno, pero tenemos que saber que en algún momento tiene que haber un incremento gradual. Lo que no puede haber es una suba del 400 por ciento, como ocurrió el año pasado. Pero sí está claro que no puede mantenerse este nivel de subsidios. Las tarifas explican una parte de los subsidios, pero otra parte tiene que ver con una política muy clara de sostenimiento de determinadas empresas.

-¿Ese aumento gradual tiene que ocurrir en toda la economía?

-No, al contrario. Respecto de los precios en general, es al revés: tenemos un incremento sostenido de precios. Si proyectamos las mediciones de inflación de los últimos meses, tomando los datos de Buenos Aires City, la consultora donde está Graciela Bevacqua, nos encontramos con una inflación anual del 30 por ciento. Esto golpea particularmente a los que menos tienen y aumenta el número de pobres. Algo sensato sería blanquear el problema, con un Indec autónomo. Y una posible solución sería un acuerdo con los sectores con pautas de inflación en descenso.

-¿Hay que devaluar o ajustar para bajar los niveles de precios?


-Habría vías alternativas en un país que recupere la confianza para todos los sectores. Con un gobierno que miente y cambia las reglas permanentemente, cualquier tipo de acuerdo es difícil. No creo que el descenso de la inflación esté atado exclusivamente a la reducción del gasto. Si tenemos incremento sostenido de la demanda, pero no inversiones, hay inflación. Si generamos confianza, vuelve la inversión y el aumento de demanda se ve contenido por aumento de oferta.

-Volviendo a las reservas, ¿la oposición hubiera preferido que el directorio del BCRA desacatara un decreto del Poder Ejecutivo?

-Marcó del Pont no podía desconocer que había un decreto anterior que había sido parado por la Justicia, que dijo que hasta tanto no hubiese una ratificación del Congreso, el Banco Central no podía transferir reservas al Tesoro. El decreto 298 es un análogo del 2010, es igual. Lo prudente hubiera sido que Marcó, teniendo en cuenta este antecedente, no hiciera la transferencia en quince minutos como la hizo.

-Entonces el problema no es Marcó del Pont, sino que el Poder Ejecutivo designe al presidente del Banco Central, ya que cualquiera en su situación hubiera acatado el DNU.


-Un presidente con algún nivel de independencia y con voluntad de respetar la autonomía del Banco Central no hubiera hecho esto. Yo no cuestiono la figura de Marcó, es una técnica solvente y una persona honesta. Pero tomar esa decisión le hizo perder el rol que tiene que tener el BCRA en términos de autonomía.

-¿Cabe un replanteo acerca de la independencia y el rol del BCRA, o su Carta Orgánica está bien así?

-Esa fue una cuestión de mucho debate. En términos teóricos, el BCRA debe tener independencia del Poder Ejecutivo, algún nivel de autonomía, pero debe coordinar sus políticas. No puede estar en absoluta disonancia con el gobierno, tiene que articular sus acciones en materia de política monetaria. Yo he planteado algunas alternativas a la autonomía plena. No obstante, los países en desarrollo que lograron controlar su inflación son aquellos con un banco central autónomo. En América Latina había la costumbre de que los gobiernos, con una mirada a dos años y electoralista, recurrieran a los bancos centrales ante  cualquier coyuntura específica. Eso tampoco es bueno.

-¿La Justicia seguirá siendo una vía transitada para dirimir cuestiones de índole política?

-Sí, la Justicia va a tener un rol fuerte. Nosotros acudimos a la Justicia por el decreto 2010, el Gobierno recurrió a la Justicia por la bicameral, la situación en el Parlamento está trabada... Así que creo que sí.

-¿Cómo evalúa el desempeño del Poder Judicial a nivel general?


-La Justicia es un conglomerado muy particular y diverso. Hay jueces muy buenos, intermedios y muy malos. Particularmente, creo que en el fuero federal hay muy malos, con algunas excepciones. En el resto, hay de todo y hay que evaluar por caso.

-¿En el fuero contencioso administrativo?


Hay de todo. Pero el federal es el históricamente más complicado, porque evalúa causas de funcionarios públicos y siempre fue el más disputado por el poder político. Siempre había que poner amigos del poder para garantizar impunidad.

-Le pregunto por el contencioso administrativo porque el oficialismo suele decir que le es adverso.

-El oficialismo pone siempre la responsabilidad en otros lugares. En este caso en particular de ataque a la Justicia, me parece que fue un exceso ir a buscar a una jueza con la policía a la casa, o utilizar la publicidad oficial para atacar a un juez. Cuando un magistrado actúa mal, en todo caso hay mecanismos pertinentes para resolverlo, pero este esquema de persecusión contra jueces que opinan distinto del Gobierno no tiene que ver con un correcto funcionamiento republicano.

-Cambiando de tema, ¿usted está lanzado a una candidatura para jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2011?

-Lo que está lanzada es la idea de que la Coalición Cívica compita con un proyecto propio en la Ciudad. Llevó un tiempo armarlo, pero hoy estamos en condiciones de hacerlo, con madurez, cuadros y equipos técnicos.

-¿Qué le parece la gestión de Mauricio Macri al frente de la Ciudad?

-Es una mala gestión. Tenemos visiones distintas sobre lo que queremos para Buenos Aires: una ciudad inclusiva, con un Estado que se haga cargo de cuestiones sociales, educación, salud; una ciudad moderna, ambiental, abierta al mundo, potenciada en sus manifestaciones culturales. Macri tiene una mirada bastante diferente. Y creo que aún para los que comulgan con las ideas del macrismo, fue una gestión ineficiente, con poca vocación y mucha improvisación.

-¿Cómo se articula con el macrismo en el Parlamento, teniendo en cuenta las hondas diferencias que planteaba recién?


-Cuando hay tanta diversidad y pluralidad, cuesta articular. Pero es el escenario que tenemos. La sociedad no eligió una oposición sino varias. Hay un conglomerado opositor, y se acordará tema a tema. Mantener un esquema de articulación en una oposición tan fragmentada no es sencillo, pero es necesario, porque si no nada va a salir de este Parlamento. Nuestra posición está clara y seguiremos empujando en ese sentido, pero tenemos que seguir conversando con los otros bloques a los efectos de juntar 129 diputados dispuestos a sentarse y votar.

-¿Ni piensan en juntar 256?


-Depende el tema.

-¿Se imagina votando algún proyecto impulsado por el oficialismo?

-Parece difícil mientras el oficialismo siga por el camino de decidir unilateralmente y de buscar diferencias en la oposición. Hay que ver si el oficialismo cambia. Se verá tema a tema. Escuché, por ejemplo, a algunos diputados oficialistas dispuestos a tratar la cuestión de la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires. Es un asunto que hay que saldar e implica la transferencia de policía, justicia, puerto, recursos. Si la idea del oficialismo va por ese camino, habrá mucho más que 129 diputados. Hay proyectos que no necesariamente se resolverán por bloque. El matrimonio gay, por ejemplo. Algunos temas harán que los bloques se crucen y no se muevan de forma tan monolítica y compacta.
 
Autor de la nota: Facundo Fernández Barrio

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