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| Diana Conti: "Los que quieran ajuste, no cuenten con este Gobierno" |
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La diputada del Frente para la Victoria, Diana Conti, analiza la composición del Congreso, afirma que al poder mediático se lo combate con “la realidad y la militancia”, y critica la mayoría “coyuntural” de la oposición que integra el vicepresidente Julio Cobos de quien dice hace un uso “usurpador” del cargo. -¿Con qué panorama se encuentra el kirchnerismo en la conformación del nuevo Congreso que lo -tiene como primera minoría pero frente a una oposición con mayor número? -Aunque por la elección legislativa del año pasado, la composición cambió, tenemos un bloque consolidado en base a convicciones de profundizar un modelo nacional y popular, con producción pero con inclusión social, que es el que nos motoriza y nos une, con la solidez de los argumentos y la convicción en el proyecto que encabeza la presidenta de la Nación junto con el diputado Néstor Kirchner. Frente a una oposición que es mayoritaria pero coyunturalmente, puesto que a nivel de ideas y convicciones, unos no tienen nada que ver con otros. Estas diferencias políticas se muestran luego a la hora de las votaciones y por esto que no le tememos a esta conformación del Congreso. -¿Cómo hará el oficialismo para afrontar las votaciones parlamentarias frente a la conformación del Grupo A hasta 2011? -Nosotros respetamos muchísimo la autonomía político-partidaria de cada sector. Por lo tanto no está en nuestros desafíos conquistarlos o seducirlos de modo permanente. Con lo cual, de acuerdo a cada tema que se vaya tratando sabemos que vamos a contar con aliados circunstanciales. De ese progresismo, debería haber un acompañamiento más permanente. Por ejemplo, a mi me extraña que Pino Solanas, que llegó a su banca defendiendo valores progresistas o de centroizquierda, tenga un discurso y posicionamiento funcional a la derecha. Creo que él mismo está siendo repudiado por sus votantes. En la convocatoria que hizo 678 aquel día en Plaza de Mayo, que fue espontánea y autoconvocada, yo creo que había un gran número de personas que habían votado a Pino y que hoy están desilusionadas con él. -¿Qué cambió en el kirchnerismo a partir de la derrota en las elecciones legislativas del año pasado? -Los cambios que uno se plantea te los obliga a ver el número. Cambios en cuanto a las convicciones y a la profundización del modelo que Néstor y ahora Cristina van encaminando día a día, no va a haber. Uno tiene que hacer evaluaciones pero tampoco vamos a decepcionar. Yo muchas veces me he preguntado si Néstor hubiera ido a bailar con Tinelli ¿hubiera sido ése el resultado electoral? Tal vez no, pero a nosotros no nos interesa que la política esté montada en un show mediático. Nos interesa seguir con la recuperación del debate político real; con la reconstrucción de los partidos políticos que están en huelga con este tema, que hay que hacerlo, la Unión Cívica Radical, el Partido Justicialista. Los partidos emergentes tienen que apostar a la reconstrucción de los partidos políticos porque son los que tienen el rol constitucional de ser los canalizadores de las candidaturas públicas y porque no hay democracia posible sin partidos políticos sólidos. Cuando no los hubo, los que han terminado incidiendo fuertemente en las decisiones públicas de nuestro país han sido aquellos grandes monopolios mediáticos. -¿Qué se hace para enfrentar a los grandes monopolios que manejan grandes canales de comunicación? -Hay que luchar contra ellos. Pero es la militancia, el cuerpo a cuerpo, el tocar timbre casa por casa, lo que nosotros no debemos dejar de construir, no debemos dormirnos en los laureles. En esto, creo que el resultado electoral de junio del año pasado nos hizo comprender una lección y con eso vamos a contrarrestar el poderío mediático opositor. -¿Cómo manejan los dirigentes del oficialismo presentarse a debates en los medios opositores al Gobierno? -Uno sabe que el rating hoy se obtiene frente a una imagen violenta o de agresión o de discusión. Los medios como empresas pueden estar interesados en ese rating, nosotros los lugares los ocupamos igual porque nos interesa que pese a que así sea, nuestra voz esté presente en esos debates. No importa si tenemos en frente diez opositores, con perseverancia y con convicción vamos a encontrar mayor número de adhesiones populares. -¿Cómo se contrarresta la acción y la incidencia de los medios por ejemplo en el caso de los hijos de Ernestina Herrera de Noble? -Con las mismas convicciones: mayor democratización, memoria, verdad y justicia, que, entre otros, son ideales no canjeables, no negociables para nosotros. Como dicen Néstor y Cristina Kirchner, ellos no entraron a la Casa Rosada para dejar sus convicciones en la puerta y no van a ir a ningún Pacto de Olivos ni nada similar con ningún monopolio en la Argentina. -¿Cómo se actúa frente a un vicepresidente que es un referente de la oposición y que ha tomado ese rol incidiendo en los debates del Congreso para inclinar la balanza a su favor? -Cobos está siendo un uso usurpador del lugar de vicepresidente por cuanto la costumbre política argentina y el constitucionalismo argentino, el vicepresidente preside el Senado porque es la voz del Poder Ejecutivo y él ha traicionado ese rol. Respetamos que ha sido elegido en una fórmula presidencial popular y lo nuestro es decirle que debería retirarse, pero llegar hasta ahí nomás. No nos gusta haber ido a los estrados judiciales para que se lo corrija en su resolución, por ejemplo, de cambiar la conformación de la bicameral de control de los DNU, pero nos hemos visto obligados a hacerlo y vamos a usar todos los recursos al alcance aunque no nos guste judicializar la política. Si no nos da el Parlamento otro tipo de oportunidades donde se reconozca con justicia lo que es visible hoy, que en el Senado ninguno tiene la mitad más uno y que por lo tanto la manera en que se conformaron las comisiones es absolutamente injusta, vamos a seguir apelando a la vía judicial y los recursos constitucionales que tenemos para que se nos repongan nuestros derechos parlamentarios. -¿Se siente un clima desestabilizador en ciertos espacios políticos? -Sectores de la oposición y del quehacer argentino son desestabilizantes y desean maniatar al gobierno nacional. Una manera de hacerlo es trabarle cualquier ejecución presupuestaria hacia adentro o hacia fuera y éso es lo único que los une en realidad. No puedo hablar más porque a mí a esta altura la oposición ya me resulta incomprensible; creo que ellos pudieron tener una oportunidad con la expectativa que crearon con su mayor número en el Parlamento y la tiraron por la borda desde diciembre hasta aquí, por conductas totalmente incomprensibles. Supongo que ellos también estarán sumidos en tiempos de reflexión. -¿Qué consecuencias puede traer la judicialización de la política? -La inició la oposición durante el verano y los jueces, que fueron funcionales a ello y que son pocos, lo hicieron absolutamente sin legalidad alguna en temas que no eran absolutamente justiciables. Nosotros ya nos expresamos y decimos que no es bueno ni para la política ni para la justicia judicializar la política. Con lo cual, sí es importante que el debate se dé, pero la institucionalidad la tenemos que defender todos y parece que aquellos que más gritaban sobre institucionalidad no tuvieron ningún reparo en dejarla de lado ni bien algo no les gustó. -Con la judicialización de la política y las trabas parlamentarias ¿qué temas quedan fuera de la agenda? -El para qué existe la política, que es para transformar la realidad, y modificar la realidad no tiene que ver con una interna entre De Narváez y Macri, o una interna entre Lilita y Cobos. Esas son cuestiones de quienes quieren dirigir o encumbrarse para ser más votados en la próxima elección. La construcción política es sin personalismos, tiene que construirse alrededor de ideas y de un proyecto de país. Nosotros lo tenemos, los demás no, por lo tanto queda desdibujada la política. Pero por suerte tenemos un Poder Ejecutivo con mucha fortaleza y convicción, y aunque el Congreso o estas internas llenaran tapas de diarios, la Presidenta sigue gobernando para los argentinos. -La oposición tiene superioridad en el Congreso. ¿Esto le da la capacidad para plantear su propia agenda? -Está claro que no, porque no lo están pudiendo hacer. La agenda parlamentaria que ellos se plantearon, que es contra-kirchnerista porque reformar el Consejo de la Magistratura o reformar la ley de los DNU, es una agenda en la que no sólo no tienen posiciones únicas, sino que es absolutamente ajena a la vida cotidiana de las personas. Estas propuestas son las que los argentinos y argentinas resuenan, porque le van a dar un derecho que no tienen o le van a mejorar su calidad de vida. -Frente a la negativa de la oposición a pagar la deuda con reservas, cobraron fuerza las teorías neoliberales del ajuste ¿Cuál es la postura del Gobierno frente a este regreso del modelo de los años 90? -La presidenta ha sido clara en expresar que los que quieran ajuste no cuenten con este Gobierno, y la mejor manera que vamos a utilizar para los debates es la realidad. Cuando se realiza obra pública, cuando se construyen rutas, caminos, se empiezan a recuperar vías de trenes, se mejoran los puertos interiores o exteriores, cuando se construyen escuelas, hospitales o unidades sanitarias, todo eso se hace con dinero de la Nación y mejora sin duda la calidad de los habitantes del lugar a los que alcanza esa obra pública, se genera empleo. Ese es el modelo con el cual nosotros queremos seguir adelante: con una política económica que ha sabido tener superávit fiscal y comercial. Por eso podemos tener reservas y las vamos a usar, como haría cualquier buen administrador de casa de casa de familia. -¿Por qué es importante asegurar el pago de la deuda con reservas del Banco Central? -La señal de decirle al mundo que los pagos nuestros están garantizados, produjo en dos momentos -en diciembre comenzando el Bicentenario y ahora con el Fondo de Desendeudamiento- que el riesgo país baje y que los títulos suban, sin que se hayan tocado las reservas para pagarle a acreedores extranjeros. Las condiciones más ventajosas se dan con la señal que tomó en un momento oportuno, necesario y urgente la presidenta de la Nación a través de decretos de necesidad y urgencia. |