Escrito por Agustina Ordoqui    Jueves, 08 de Julio de 2010 17:43   
Aníbal Ibarra: “Macri hace con el dinero público lo que nunca haría con el suyo"
Aníbal IbarraEl legislador y ex jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, no escatima en críticas a la gestión de Mauricio Macri al frente de la Ciudad. Desde las escuchas ilegales, la denuncia de una estrategia de victimización y la construcción de una imagen mediática a la polémica por la Policía Metropolitana y el conflicto legal por las publicidades luminosas.

Cuando el caso de las escuchas ilegales salió a la luz y salpicó a hombres fuertes del macrismo, como el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, y el ex de Educación, Mariano Narodowksy, incluido también el propio jefe de Gobierno porteño, resurgió en la agenda la posibilidad de un juicio político a Mauricio Macri. Los ojos se posaron sobre Aníbal Ibarra, actual legislador por el Frente Progresista Popular, quien estuvo a cargo de la gestión de la Ciudad de Buenos Aires por seis años, hasta que en 2006 el costo político de la tragedia de Cromañón se tradujo en su destitución, impulsada principalmente por el PRO. Pero, en esta ocasión, la relación de fuerzas es distinta y Macri cuenta con una ventaja con la que su antecesor no disponía. “El macrismo tiene mayoría en la Legislatura y ya anunció que no va a dar los votos para el juicio político, así que no hay muchas más vueltas que darle”, explica Ibarra al respecto.

Sin embargo, el legislador por Diálogo por Buenos Aires no perdona culpas y confirma que detrás del procesamiento de Macri hubo una operación política, sólo que fue montada por él mismo. Según denuncia, Montenegro trabajó como juez federal en el juzgado donde está la causa de las escuchas y tuvo la posibilidad de enterarse con tiempo que se iba a imputar a Macri. “De ahí, se decidió informarlo a los medios con la idea de que pareciera que Oyarbide maquinaba una operación política, cuando era al revés. Una excusa perfecta para victimizarse”, dispara.

-Algo similar pasó cuando se difundió el intercambio de cartas entre Cristina Kirchner y Macri, en las que la presidenta anunciaba que no iba a asistir a la apertura del Teatro Colón, mientras que el jefe de Gobierno porteño le insistía que sí. Obviamente, este último fue el que mejor quedó posicionado ¿La victimización es una estrategia?

-En este caso, mandar a los medios que Oyarbide lo iba a procesar antes que firmara algo es una clara estrategia de victimización. Él quedaba como la pobre víctima. Y es cierto que lo hace en general, como cuando llora con que no puede hacer el subte por culpa del Gobierno nacional. Lo cierto es no hace falta que le pasen nada porque la plata está. El problema verdadero es que no pueden seguir construyendo el subte porque no tienen los planes necesarios para hacerlo.

-La semana pasada, trascendió que se habían comprados equipos para una unidad de la Policía Metropolitana que no existe. Con esto sumado a que los primeros dos jefes renunciaron, ¿piensa que la policía porteña está funcionando correctamente?

-Buenos Aires debe tener su propia policía. Pero el camino que hizo Macri fue pésimo. Creó una policía costosísima, que no sirve para dar seguridad. Además, sus dos primeros jefes renunciaron, uno por ser detenido, y tiene graves sospechas de pagos en equipamientos con altos precios. Donde sea que uno toque algo de la Policía Metropolitana es un escándalo y encima ahora lo utilizan para reprimir comerciantes durante la noche, como sucedió en Liniers.

-Dice que la Policía Metropolitana no da seguridad, ¿qué ajustes haría para revertir esta situación, que es uno de los reclamos más fuertes de los vecinos de la Ciudad?

-La gran deuda es poner a trabajar coordinadamente la Policía Federal con la de la Ciudad de Buenos Aires y de la Provincia. Hoy en día hay corrupción entre estos tres sectores. También hacen falta políticas de desarrollo social más equilibradas tanto aquí como en toda la zona del conurbano porque la seguridad no depende sólo de la eficacia policial. Será importante, pero también depende de otras cosas, como la situación de los jóvenes, la vulnerabilidad y el trabajo. Todo esto es necesario para que haya una seguridad sustentable.

-Desde su espacio se presentó un proyecto de ley contra las publicidades luminosas. El caso más resonante es el cartel de Coca Cola sobre la 9 de julio ¿No es paradójico que tengan que recurrir a esto cuando un año atrás el macrismo afirmaba que se iban a retirar marquesinas por la contaminación visual?

-La filosofía de Macri es que los pequeños comerciantes bajen los carteles, pero que los grandes empresarios cuelguen unos enormes y encima autorizan otros que son ilegales. Ni siquiera tienen el respaldo de la ley porque no está permitido poner carteles en las fachadas de los edificios. Sin embargo, autorizaron a Coca Cola a poner esa publicidad. Por eso, Macri tiene un discurso para algunos y actúa de manera diferente con otros.

-A pesar de que salgan a la luz este tipo de contradicciones o irregularidades, como el caso de la Policía Metropolitana, la imagen de Macri continúa siendo alta ¿Piensa que influye la forma en que lo presentan los medios?

-Absolutamente. Algunos ya tienen un cierre con él. También muchos opositores al Gobierno nacional lo toman como su líder político.

-¿Lo considera como un candidato fuerte para las elecciones presidenciales del año que viene?


-Macri, como cualquiera, tiene el derecho de postularse como candidato en el 2011. Me preocuparía si tiene un apoyo importante de la sociedad porque ni siquiera representa una derecha respetable. No es político, es un empresario devenido en administrador público. Pone la administración pública al servicio del sector privado, de sus amigos. Y sólo se fija en la cuestión mediática. No le importa nada.

-¿Ve a Macri como un agente del sector privado?

-Yo soy un defensor de lo público. Fui a una escuela pública, a una universidad pública, mis hijos estudiaron en una escuela pública. Tengo un compromiso con lo público. Macri es al revés. Toda su vida la pasó en la escuela y la universidad privada, y siempre despreció el Estado. Para él, el sector privado es perfecto, y así contrata consultoras, terceriza o transfiere recursos públicos al sector privado. Pero, ojo, Macri hace con el dinero público lo que nunca haría con el suyo.

-¿Y cómo se proyecta usted para el 2011?

-Por ahora, nada definido. Yo quiero formar parte de un colectivo que recupere la Ciudad de Buenos Aires y después vemos la candidatura.

-El año pasado no fue bueno electoralmente para usted, ¿cuánto tuvo que ver el episodio en Telenoche?

-No sé cuánto. Lo que sí creo es que no encontramos un lugar de difusión política. Se votó muy a favor del Gobierno o en contra. Era blanco o negro. Los grises no tuvieron mucho espacio y eso fue lo que más influyó en términos políticos.

-Un tema más de coyuntura actual, ¿cuál es su postura ante el proyecto de ley que permite el casamiento entre personas de un mismo sexo?


-Estoy completamente de acuerdo. Las sociedades van avanzando. Hasta mediados del siglo pasado se tomaba natural que las mujeres no votaran. Hoy sería un disparate que alguien se opusiera, iría a juicio por discriminación, pero en el momento hubo muchas resistencias. Siempre que hay un cambio cultural se producen resistencias y es lógico. Cuando fue el divorcio, sucedió lo mismo. En Estados Unidos, tiempo atrás, no se podían casar blancos con negros. Entonces son cambios que va adoptando la sociedad.

-¿Qué le produce ver que haya provincias en las que incluso los alumnos se organizan para manifestarse en contra?

-Las resistencias son comprensibles, pero la utilización de los chicos nunca es buena.