Escrito por Iván Schargrodsky    Domingo, 18 de Julio de 2010 16:42   
Hotton: “Quiero que a mi hijo se le enseñe que el príncipe se casa con la princesa”
Cynthia Hotton acompañó a Ricardo López Murphy, en Recrear, y luego de su disolución, formó Valores para mi país, agrupación que lidera en la actualidad. Rechaza el proyecto de matrimonio igualitario, porque dice que hay que defender el derecho del niño a tener “un papá y una mama”. Opina que los micros que se ponen para ir a las marchas que rechazan el proyecto no tienen “nada que ver” con lo que hace el oficialismo en sus actos, porque los primeros asisten “genuinamente”.

*El reportaje fue realizado antes de la aprobación en el Senado, del proyecto de matrimonio entre personas del mismo sexo.

-¿Por qué unión civil y no matrimonio? El INADI la calificó de “discriminatoria”.


-Sostengo que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer, es una unidad completa en sí misma, que reúne la totalidad del ser humano. También, que la adopción es el derecho del niño a tener lo que perdió, que es un papá y una mamá, con lo cual estoy convencida que la adopción tiene que seguir siendo por parte de personas heterosexuales. Y todo esto no lo digo yo, sino que se ha debatido en todo el mundo y solamente ocho países tienen esto que se llama matrimonio homosexual con adopción. O sea, el resto de los países lo han debatido y tampoco le han dado curso. Con respecto al tema de la unión civil, creo que es haber encontrado el punto que tiene que ver con el respeto a los derechos reclamados por parte de la comunidad homosexual, que están necesitando que se les reconozca esto de compartir obra social, herencia, y me parece que frente a este reclamo una opción válida y a la cual hoy los argentinos estaríamos preparados es este formato de unión civil, que no es el matrimonio, pero está respetando  las demandas de la comunidad homosexual. Así que, me parece que esto es más acorde a la realidad argentina de hoy.

-Pero, insisto, el INADI la calificó de discriminatoria.

-Es muy interesante esta afirmación, porque en realidad la Corte europea de Derechos Humanos –que creo que es un organismo que respeta los Derechos Humanos, y más viniendo de una región como Europa- dice claramente, en un fallo de hace 15 días, que los países que no tienen matrimonio homosexual no están discriminando. La aceptación de esta iniciativa depende de una decisión de la sociedad, respetando sus culturas.

-Usted habló de un plebiscito. ¿No es correcto plantear que los derechos humanos y civiles no se plebiscitan? Y, por otro lado, si hoy los monoparentales pueden adoptar y criarlos con su pareja, ¿por qué no permitir la adopción conjunta?

-Sigo sosteniendo que el plebiscito es una herramienta de la democracia, y me preocupa que una minoría siga sosteniendo que esto no es un tema para ver que piensa la mayoría. Argentina padeció muchísimo de la clase política que creía tener la verdad. Soy la primera en respetar la democracia. Si respetuosamente trabajamos este tema y la mayoría de los argentinos decide que sí, que vayamos a favor del matrimonio homosexual, soy la primera en respetarlo.
En la Argentina, hoy en día, la Ley lo que avala es la adopción por parte de un matrimonio –hombre y mujer- o un monoparental que puede ser soltero, viudo, separado. Ahora, estos casos son excepciones hoy en día. Por otro lado, hay distintos informes científicos, psicológicos. La mayoría de ellos dicen que el chico necesita para su desarrollo integral psicosexual, un papá y una mamá, un hombre y una mujer. También hay informes que dicen que es lo mismo. Ahora digo yo, como legisladora, si no está fehacientemente comprobado que es exactamente lo mismo, y tenemos informes de ambos lados, ¿por qué vamos a correr el riesgo, respondiendo al deseo de ciertos adultos a tener un hijo? Mientras haya matrimonios casados, hombre–mujer, le tengo que garantizar al chico ese derecho.

-Se sigue sin contemplar la crianza en conjunto. Por otro lado, quienes están en contra del proyecto, por citar tres casos son la senadora Negre de Alonso, que pronosticó que podría haber un tráfico de semen; Cecilia Pando, que reivindica la dictadura militar y el robo de bebés y usted, de quien Pinedo se refirió como “la extrema derecha del PRO”…

-¿Quién? ¿Yo? Yo no soy del PRO, ¿te puedo corregir?

-Por favor.

-Eso es un espacio del PRO que se llama Valores PRO; yo no tengo nada que ver. Yo soy de Recrear, el partido de López Murphy, y como se disolvió armé una agrupación que se llama Valores para mi país. Esta movida de derecha fue de Valores PRO, que, lamentablemente, “usurparon” el nombre de Valores, pero lo mío era anterior.

-Entiendo. De todos modos la definición de Pinedo sirve como valor conceptual, por venir de un sujeto que está ligado a sectores conservadores.

-Bueno, pero te quiero decir que no tengo nada que ver con Pando…

-No la estaba comparando

-No, por la asociación te digo. Y por otro lado, no somos tres: 109 diputados votamos en contra.

-No puedo citar a 109 personas, diputada.

-Pero fuimos 109 los que votamos en contra, y hubiéramos sido 119 si no hubiera sido por Néstor Kirchner.

-Y repasando quienes son los que se expresaron en contra, ¿cómo no creer que es una movida en pos de los intereses de la jerarquía de la Iglesia y no de los del pueblo en su conjunto?

-Primero, reitero, no se consultó al pueblo. Segundo, no adhiero para nada a esta confrontación entre el Gobierno y la Iglesia, hasta me siento un poco rehén. No soy católica, por ejemplo. Y lo defiendo desde una convicción de la importancia de sostener al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, que siempre fue así en la Argentina, que es así en 191 países del Mundo, en ningún país latinoamericano se ha aprobado el matrimonio homosexual. Y reitero, el tema de los chicos. Acá no tiene nada que ver el aspecto religioso con la defensa, por lo menos, de estos argumentos que yo estoy aportando. Ahora, si muchos de los que defienden esto tienen raíces o convicciones religiosas, me parece que también tiene que ser respetado, porque cada uno define su posición por sus creencias o sus convicciones. Pueden ser políticas, ideológicas o religiosas, pero eso no quiere decir que no sean ciudadanos argentinos y no tengan derecho a ser representados. No lo presentaría en esos términos. Me parece importante que la Iglesia tenga algo que decir al respecto, así como un partido puede decir qué es lo que piensa al respecto.

-¿Cree que habría que volver al Código Civil redactado por Dalmacio Vélez Sársfield instituido en 1869 “donde se excluía el matrimonio meramente civil, incluso para contrayentes que no fueran de la fe católica, que debían casarse según las leyes y los ritos de la iglesia a la que pertenecieran”?

-No, para nada. Este es un tema demasiado importante en cuanto al respeto, la tolerancia de la sociedad argentina, que lamentablemente se ha tirado sobre la mesa desde un lugar de confrontación. Y esto no se merece ser tratado así, sino buscar el punto de encuentro de todos, donde hay un respeto hacia la comunidad homosexual. Pero también tiene que haber un respeto de ésta hacia la cultura de la sociedad.

-Se entregó en el Senado más de medio millón de firmas de ciudadanos que defienden el matrimonio entre un hombre y una mujer. Pero todas las encuestas que se hicieron en todos los medios resultaron a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿Cuál es la postura real de la sociedad?

-¿Qué encuestas?

-Las que se han hecho en Clarín, La Nación, en medios alternativos.

-Muchas de esas encuestas responden a lo que sucede en la Ciudad de Buenos Aires, no así en el interior. Somos un país federal, no nos tenemos que olvidar que la Argentina no es solamente lo que piensa la Capital, que es seguramente lo que reflejan más los medios de comunicación, sino todo el resto del país. Y de hecho lo hemos visto en esta recolección de firmas, en todas las manifestaciones o las marchas autoconvocados, en donde los ciudadanos de las distintas provincias dijeron: “Che, nadie nos consultó, y nosotros existimos, y queremos que nos escuchen”. No había forma de que los medios reflejen esto, entonces salieron a la calle y fue muy impactante. En San Juan salieron 45 mil personas a la calle, en Tucumán 40 mil, en Mendoza dos veces 16 mil, y así sucesivamente en las distintas provincias. Fueron autoconvocados que salieron y dijeron “nadie nos escucha”. Entonces, me pregunto por qué un tema así tiene que ser presentado tan fuerte y confrontando tanto cuando no es necesario.

-Dos cosas. Primero, La Nación y Clarín son diarios de circulación nacional, con sus respectivos portales, por lo que cualquier habitante de las provincias pudo haber votado. Por otro lado, el Gobernador de San Juan es un aliado del oficialismo, lo que descarta que esta iniciativa se presente en una lógica Gobierno – Iglesia. Y, en relación a esto, en esas provincias que usted menciona, trascendió que los alumnos eran “premiados” con día libre y había micros para transportar a la gente, que es lo mismo de lo que se le acusa al kirchnerismo en sus actos.

-Primero, que esa decisión de San Juan, fue sólo de San Juan. Te soy sincera con el tema de los micros; en alguna de estas marchas yo también he decidido poner micros. Lamentablemente la situación económica hace que una familia –porque yo estoy hablando de familias, eh- de La Matanza, que quiera venir genuinamente a una marcha le cuesta muchísimo, aparte que tiene tres horas de viaje. Así que simplemente lo que se ha hecho, es poner micros para que la gente se suba, que pague cinco pesos, que es algo accesible y vengan a las marchas. Así que, no es lo mismo que hace el Gobierno.
Por otro lado, el Gobierno está ejerciendo presión de una manera uqe deja mucho que desear. Por ejemplo, subiendo a dos senadoras a un viaje a China, que me imagino que no habrán dormido o no habrán podido caminar tranquilas en la muralla china. En cuanto a la provincia de San Juan, creo que le está costando muchísimo en cuanto a giro de fondos. O sea, que hay una extorsión oficial que no tiene nada que ver con las movilizaciones genuinas que se están haciendo en todo el país.

-En 1988, cuando se debatió la ley del divorcio, se auguraban los mismos “peligros” que ahora con este proyecto. ¿Puede asegurar que no será otra equivocación?

-A mí no me preocupa que sean muchos o pocos matrimonios homosexuales. De hecho en países como Suecia y Noruega, cuando se implementó la posibilidad del matrimonio homosexual, solamente entre el 3 y el 5 por ciento de la población homosexual decidió casarse. Pero sí te digo que cuando algo está aprobado por Ley, en todos los países ya se enseña en los colegios. O sea, en el jardín de infantes, los cuentos son que el príncipe se casa con el príncipe. Y uno no puede decir: “No, mirá, yo eso no quiero que se lo enseñen a mis chicos”. O, después en la primaria, que las posibilidades de familia sean “papá-papá”, “papá-mamá”, “mamá-mamá”. En ese sentido me parece que estamos avanzando en algo que la sociedad argentina ha mantenido que es la familia, como la unión entre un hombre y una mujer, el matrimonio. Quiero que a mi hijo se le enseñe que el príncipe se casa con la princesa. Acá hay un punto muy importante, que es que en la Argentina el matrimonio tiene límites. Uno de ellos es por cantidad, que son dos los que pueden acceder; por sexo, hombre y mujer; no puede haber consanguinidad, entre hermanos, por ejemplo, y tampoco puede ser con menores, a menos que haya una autorización especial. Entonces, bajo el formato que se estaría discriminando a dos personas del mismo sexo que quieren casarse, por qué no el día de mañana la poligamia, en donde haya tres personas que dicen que se aman, conviven, y que de hecho las hay.  

-Algo así aparece representado en Vicky Cristina Barcelona, el film de Woody Allen.

-No la vi, me encanta Woody Allen, pero ésa no la vi. Lo que digo es que, bajo esos mismos argumentos, se verían discriminados una pareja de hermanos.

-Pero está comprobado que un hijo fruto de la relación entre hermanos sufre malformaciones genéticas.

-¿Y qué? No importa el tema de la malformación.

 
Autor de la nota: Iván Schargrodsky

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