| El 19 y 20 de diciembre de 2001 el pueblo argentino salió espontáneamente a la calle a manifestar su descontento hacia la ineptitud del gobierno de Fernando De la Rúa. Se generó así una crisis institucional que marcó el fín de un modelo de gobierno funcional a los más poderosos intereses extranjeros.
Tras una década de políticas neoliberales que acentuaron la pobreza, el desempleo y el endeudamiento externo, asumió la presidencia Fernando De La Rúa, proponiendo una drástica ruptura con el menemismo.
Pero la continuidad del modelo económico, sumado a medidas de ajuste y reducción del gasto público implementadas por su gobierno, desvanecieron en pocos meses las alentadoras promesas de sus spots publicitarios.
Esto provocó la ruptura de la Alianza, materializada en la dimisión del vicepresidente Carlos “Chacho” Álvarez en octubre del año 2000. Luego renunciaron los Ministros de Economía José Luis Machinea y Ricardo López Murphi y De La Rúa se vio obligado a designar en su lugar a Domingo Cavallo, un ícono de la política neoliberal que había llevado al total vaciamiento de la Argentina.
Esto hizo aún más evidente la debilidad de De la Rúa que ya venía sufriendo un gran deterioro de su imagen pública. Durante los meses siguientes se agudizó cada vez más el proceso de fuga de capitales por parte de los grandes grupos empresarios que previeron la inconsistencia del modelo y, aprovechando la paridad de 1 peso 1 dólar, aceleraron el envío de divisas al exterior para quedar “cubiertos”. Tras la implementación del decreto de Cavallo conocido como “Corralito”, la sociedad se manifestó en la calle al grito de “Que se vayan todos”, provocando el 19 de Diciembre su renuncia.
La represión por parte del Estado, en el contexto de mayor deslegitimación de la clase política argentina de la historia, produjo hechos de violencia que dejaron un saldo de más de 30 muertos y miles de comercios saqueados.
Ante el fervor popular y la situación de violencia incontrolable, Fernando De la Rúa renunció a su cargo. El titular provisional del Senado , Ramón Puerta, ocupó su lugar y convocó a una Asamblea Legislativa que con 169 votos positivos eligió al entonces gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, como nuevo presidente. Se fue siete días después, tras declarar la suspensión de pagos de la deuda externa. El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño convocó a una nueva asamblea que eligió a Eduardo Duhalde para ocupar el ejecutivo.
El ex gobernador de la provincia de Buenos Aires asumió el 2 de enero de 2002 y decretó el fin de la Convertibilidad. Muy de a poco la efervescencia social fue mermando, aunque una década después, muchas heridas siguen abiertas.
Escrito por Florencia Pessarini y Ana Cabral.
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