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Escrito por Gabriel Valenzuela    Martes, 15 de Diciembre de 2009 14:36   
El Atlántico Sur como espacio de Dominio
océano atlántico
El Atlántico Sur es un espacio más dentro del sistema internacional, pero de importancia para la proyección de los intereses de Estados Unidos, en tanto actor hegemónico con capacidad real de proyección global. En primer lugar, para el Comando Sur en su “Command Strategy 2018: Partnership for Americas” Ámerica Latina, y por tanto el Atlántico Sur, es considerado un espacio estrechamente afín a su seguridad y a su economía, tanto por su proximidad geográfica como por los intercambios de bienes.

Sin embargo, de acuerdo con Deare quien expone en el Boletín ISIAE del Centro Argentino de Relaciones Internacionales de Junio del 2008 Nº46, para Estados Unidos el Atlántico Sur no es un escenario de alta prioridad y son dos los factores que explican este hecho:

1. El número, la naturaleza y el nivel de riesgo que representan las amenazas y desafíos a su seguridad nacional en el resto del mundo. Las realidades actuales que se presentan en Asia del Este, Medio Oriente, Asia Central, los casos específicos de Pakistán, Corea del Norte, Irán, China, Rusia y otros, ocupan la atención diaria del gobierno norteamericano. Todos estos sin mencionar que se están efectuando operaciones de combate a gran escala en Irak y Afganistán. 

2. En contraste, el número, la naturaleza y el nivel de riesgo que representan las amenazas y desafíos a la seguridad nacional de Estados Unidos en el Atlántico Sur son mínimas en comparación con el resto del mundo. El interés primordial en este escenario se ha concentrado, en términos generales, en cuestiones económicas. 

El hecho de que no sea un escenario de alta prioridad, no implica que el Atlántico Sur no sea funcional a la proyección a los intereses de esta potencia hegemónica. Si consideramos que Estados Unidos importa el 52 por ciento del petróleo crudo y productos derivados que consume para satisfacer su demanda interna y que actores como Nigeria, Brasil y Angola forman parte de los diez proveedores que más aportan a ese porcentaje, puede deducirse cual es la importancia estratégica de este escenario para Estados Unidos. 

Este factor explica que después del 11 de septiembre, Estados Unidos haya tomado una serie de medidas para garantizar su Seguridad Marítima mediante acuerdos bilaterales y a través de la presentación de reformas en la Organización Marítima Internacional. La causa se origina en la percepción de que el control del mar es cada vez más un asunto de seguridad transnacional en tanto espacio ideal para transportar drogas, armas, sustancias químicas o biológicas que puedan ser usadas para ataques terroristas. 

A partir de esto y considerando las importaciones de petróleo desde países del Atlántico Sur, el interés norteamericano pasa por garantizar la libertad de navegación de los mares y asegurar las rutas comerciales marítimas, con el objeto de que este recurso pueda llegar de forma segura a sus puertos. 

Por otra parte, el Atlántico Sur puede considerarse como un espacio más en la voluntad de Estados Unidos de asegurar su  hegemonía a nivel global. Por ello mantenerse como potencia hegemónica dentro del sistema internacional implica nada más y nada menos que disuadir a potenciales contendientes, como podrían ser Rusia o China, a iniciarse en aventuras que puedan dañar o disputar el poder norteamericano. 
El objetivo estratégico en este espacio marítimo es garantizar el mar libre de potenciales rivales y asegurarse la explotación de los recursos del mar. En este sentido, el Atlántico Sur era el último casillero para ocupar en un mapa dividido en siete flotas.

 
Autor de la nota: Gabriel Valenzuela

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