Escrito por Sergio Caplan    Viernes, 04 de Septiembre de 2009 14:05    PDF Imprimir E-mail
Honduras y la Comunidad Internacional
A más de dos meses del golpe al gobierno en Honduras, el conflicto continúa y parece no tener solución. Los intentos de la Organización de Estados Americanos (OEA) por reestablecer el orden democrático han fracasado y la vuelta de Zelaya al poder ya casi no es un escenario probable.
Honduras ha sido objeto de duras sanciones por parte de los países de la región a partir de aquél 28 de Junio, en donde el presidente constitucional Manuel Zelaya fue secuestrado y removido del poder. Zelaya fue acusado de haber violentado la ley de su país al intentar convocar una consulta popular para promover una asamblea constituyente, que había sido declarada ilegal. En su lugar asumió como Presidente de facto Roberto Micheletti, quien era hasta entonces Presidente del Congreso Nacional, pero su gobierno no ha sido reconocido por la comunidad internacional.

Los Estados de la región inmediatamente condenaron el acto, suspendiendo por unanimidad a Honduras en la OEA, en virtud del artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana que la organización internacional adoptó en el año 2001. Su Secretario General, José Miguel Insulza ha encabezado varias misiones junto con presidentes y cancilleres de países de la región para intentar llegar a un acuerdo con el actual presidente de facto Roberto Micheletti. En estas reuniones, el mediador oficial, Oscar Arias, presidente de Costa Rica y premio Nobel de la Paz, ha propuesto un conjunto de puntos que se conoció como Acuerdo de San José, con el fin de llegar a una resolución del conflicto, pero el mismo no prosperó debido a la negativa del gobierno de facto en aceptar los puntos que incluían la vuelta de Manuel Zelaya al territorio hondureño y una amnistía para los delitos políticos. La dificultad en la resolución del conflicto radica en que ninguno de los tres poderes del actual gobierno hondureño aceptaría volver a las condiciones en las que se encontraban previo al golpe del 28 de Junio.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha realizado una visita a Honduras con el fin de evaluar las violaciones a tales derechos luego del golpe de estado. Asimismo, el depuesto presidente de Honduras, a quién aún no se le permite el regreso a su patria, ha recorrido varios países de la región en busca de apoyo para lograr mayor presión sobre el gobierno de facto y así intentar reestablecerse en el poder. Lula da Silva, Presidente del Brasil, en su rol protagónico en la región, ha recibido al mandatario hondureño para coordinar esfuerzos tanto con el resto de los países de América Latina como con los Estados Unidos.

Países como la Argentina, Chile y Costa Rica, entre otros, han roto relaciones con Honduras, retirando a sus embajadores por declararse a favor del gobierno de Micheletti, como forma de protesta hacia la actitud antidemocrática del país centroamericano. El gobierno de Venezuela, además, ordenó la suspensión del suministro de combustibles a Honduras del programa de Petrocaribe. Y los Estados Unidos, por su parte, además de haber condenado el acto, suspendieron la emisión de visas regulares a cuidadanos hondureños y también estarían por declarar el Golpe de Estado hondureño como “golpe militar” en estos días, lo cual implicaría la suspensión de la ayuda económica que el país del norte envía al gobierno de facto.

En el plano interno, las opiniones están divididas, hay quienes apoyan el nuevo gobierno así como también quienes lo repudian y luchan por la vuelta de Zelaya al poder. Lo cierto es que la crisis es bastante grave y existe una sensación general de descontento. Se han realizado diversas marchas en contra del gobierno actual, de las cuales algunas han terminado con resultados fatales. Tal como el abogado Edgardo Dumas ha señalado en un diario local, “la situación actual es de incertidumbre. La gente no sabe qué va a pasar”.

En este contexto es que el gobierno de Micheletti ha decidido convocar a elecciones generales para el próximo 29 de Noviembre. La campaña ya ha comenzado y los integrantes del actual gobierno aseguran que las mismas se llevarán a cabo de manera limpia y democrática, pero la comunidad internacional, a través de la OEA y a pedido de Zelaya, ha resuelto no reconocer ni los procesos, ni los resultados de las mismas. A pesar de esto, el presidente de facto ha declarado que “habrá elecciones, nos reconozca el mundo o no”.

De esta situación en Honduras se desprende un conflicto aún mayor a nivel global: el interrogante que se abre a partir del rol que juegan las organizaciones interestatales en el sistema internacional. La fuerza de éstos organismos ha venido en decadencia en la última década y el caso Honduras marca claramente la necesidad de una reforma en los mismos.


Por Sergio G. Caplan

 
Autor de la nota: Sergio Caplan