13.07.2009 - 02:07 /

Osvaldo Bayer: "Nos ha faltado una política democrática"


En la puerta de entrada de su casa de Belgrano, un cartel vaticina: “El tugurio”. Una vez dentro, esa pequeña frase toma todo su sentido. Diarios apilados literalmente hasta el techo, bibliotecas repletas de libros casi encastrados a la fuerza y, en el medio, un Osvaldo Bayer sentado en su escritorio, en pleno rodaje de un documental sobre los pueblos originarios en el que conversa con un ranquel de La Pampa.

El escritor se acomoda luego en su patio, donde hay más libros,más diarios, papeles y papeles. Textos que alguna vez leyó y que lo hicieron a él, o que él hizo suyos, porque Bayer es de esas pocas personas que mucho abarcan y todo aprietan. Por eso, habla sin reservas sobre las elecciones, critica la falta de proyectos y lineamientos claros tanto del Gobierno como de la oposición y sostiene que en la Argentina no habrá verdadera democracia en tanto haya pobreza y desempleo.

Estamos ante un escenario político agitado porque se acercan las elecciones legislativas, ¿usted cree que el 28 de junio se pone en juego un modelo de país y que si, como advirtió Néstor Kirchner, no gana el oficialismo, el país vuelve al 20 de diciembre de 2001?
No, para nada. No creo que sean tan tontos como para volver al 20 de diciembre. De cualquier manera, los candidatos y las uniones no dan ninguna seguridad. Por ejemplo, vemos gobiernos como el de Macri en la Capital Federal que realmente ha hecho tan poco por todos. Se ve hasta en las veredas de Belgrano. Los pobres viejos se pegan unos golpes tremendos. Yo lo llevaría a dar la vuelta manzana para que vea como están las veredas. El tránsito está totalmente desorganizado. Ni siquiera se cuida la cultura, como el Teatro Colón que está cerrado y no se sabe qué pasa con los empleados.

¿En qué sentido los candidatos no dan ninguna seguridad?
La izquierda en el país no existe, salvo en la provincia de Santa Fe donde hay una izquierda moderada que es el Partido Socialista, pero en general no existe. Después está el Gobierno con su programa indefinido, aunque lo único que hay que saludarle son los juicios a los criminales de desaparición de personas. Por lo menos, ha sido el primer gobierno que empezó con los juicios y que manda a los asesinos a cárceles comunes. De la oposición que se ha juntado, no sabemos nada. Son diversos partidos, no dan a conocer sus programas, hablan de palabra, de democracia del pueblo y del futuro, todas cosas que ya sabemos. Discursos demagógicos. Así que realmente va a ser difícil para el elector argentino.

¿No rescata a ningún candidato?
Debo decir que entre los candidatos hay gente que ha demostrado saber gobernar, como el intendente de Morón, (Martín) Sabbatella, y también (Pino) Solanas, que tiene todo un plan, que ha luchado realmente contra las dictaduras y que tiene todo un programa de gobierno muy claro. Pero, en general, los demás, no sabemos bien qué van a hacer cuando lleguen al gobierno.

¿Pero esto a qué se debe? ¿No hay proyectos claros, directamente no existen o estamos ante una crisis de representatividad tan fuerte que sólo hay figuras y no ideas?
No le tiene que interesar al público la persona, porque todos somos plausibles de defender los principios de la democracia. Están buscando otros métodos, cuando tendría que ser básicamente democráticos. Por eso yo propuse hace poco que las boletas para votar tendrían que traer los tres primeros puntos de cada programa o en tres puntos resumir el programa que quieren defender.

Acá en nuestro país ocurre una cosa increíble. De los dos partidos fundamentales, el peronismo y el radicalismo, no se sabe muy bien cuál es el programa que tienen. Por ejemplo, un peronista hizo el plan económico más liberal capitalista de la historia argentina, que fue el señor Menem con el ministro Cavallo. Después, cuando cumplió los dos períodos, hubo otra elección y el pueblo votó al candidato radical y el señor de la Rúa trajo al mismo ministro para hacer el mismo programa. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre los dos partidos políticos? Eso es lo que se tiene que decir y elegir, no candidatos testimoniales ni personajones que nunca han hecho nada en política, ni gente que aparece en la pantalla de televisión como único mérito. Tienen que ser los que han estudiado para ser políticos, para ser los mejores administradores de un Gobierno.

Uno de los ejes principales en estas elecciones, como en tantas otras, es la inseguridad y hubo muchas voces que salieron a dar opiniones sobre la pena de muerte...
No hay violencia de abajo si primero no hay violencia de arriba. Es decir, en las sociedades con enormes diferencias es donde cada vez hay más violencia. Pero hay personas que no ven otras posibilidades para dar de comer a sus hijos que ir a robarle al carnicero de enfrente. No se arregla con la pena de muerte, lo demuestra Estados Unidos, que tiene más hechos delictivos que otros países que no la tienen. Hay que hacer cárceles donde los presos no vayan a sufrir porque después va a querer recobrarse el sufrimiento y maltrato. La seguridad se logra dando educación y trabajo a toda la gente, eliminando las villas miserias y dándoles un techo humilde pero honorable. La misión de un gobierno democrático es que no haya desocupados, que cada uno tenga su trabajo y van a ver como va a disminuir totalmente la violencia.

¿Entonces no estamos ante una verdadera democracia?
No hay una verdadera democracia mientras no haya trabajo, mientras haya niños con hambre, o mientras haya villas miserias porque allí es donde se crea la violencia, obligando a la gente a vivir de esa manera lamentable en un país tan rico. No tenemos una real democracia, nuestros políticos no cumplen con lo que prometen.

Volvemos a la crisis de representatividad...
El gobierno de Kirchner es el mal menor, la desgracia es que después de ellos no hay nada. Hay algunos pequeños partidos que ya mencioné, como el de Solanas, el de Sabbatella, que buscan otras cosas pero que son pequeñísimos. No sabemos qué programa van a hacer ni los candidatos ni los electos por el lado de Kirchner ni por el otro lado. Yo creo que van a estar haciendo lo mismo que el radicalismo desde sus comienzos y el peronismo también, es decir, cambiar todo o no cambiar nada para no modificar nada. Yrigoyen cambió algo, sí, para no modificar nada. El sistema quedó igual, no hubo reforma agraria ni nada por el estilo. Y Perón modificó todo para no modificar nada, porque los terratenientes quedaron con sus campos, no hubo reforma agraria y no fue capaz de enfrentar o de rechazar los golpes militares, que triunfaron aunque la mayor parte del pueblo era peronista.

Nos ha faltado toda una política democrática. Tomemos como ejemplo a Salvador Allende que se negó a irse ante el golpe militar si no era muerto. Nuestros presidentes ante los golpes militares huyeron todos y ahora ya se han modernizado, ahora ya huyen en helicóptero.

Ya que menciona las dictaduras, ¿qué siente cuándo ve que represores como Patti y Rico se presentan para ocupar cargos políticos?
Es un insulto a los desaparecidos y a sus familias. Es un insulto a la democracia. Cómo un hombre como Patti, un cobarde que fusilaba prisioneros y usaba la picana eléctrica, va a ser representante del pueblo. Los que lo eligieron como intendente son quienes hicieron gran parte del dinero durante la dictadura, entonces quieren esos candidatos. Pero la democracia, la justicia, no lo tienen que permitir. Es como ocurrió con el doctor Osvaldo Camilión. Fue ministro de la dictadura militar durante el gobierno del general Viola y después fue ministro de Menem, en la democracia, como si nada hubiera pasado. Eso es inadmisible. En Tucumán, el general Bussi fue electo gobernador por el pueblo, no ya a dedo. Uno de los peores asesinos, que además de la desaparición de personas y de perseguir a los políticos, hizo poner en camiones a todos los pordioseros de Tucumán y los dejó en un desierto en la frontera con Catamarca, donde murieron todos de hambre y picados por los bichos. Ahora menos mal que está preso, pero tardaron 30 años.

¿Cómo puede explicar que la gente los vote?
Nuestros pueblos han tenido 14 dictaduras y solamente fueron gobernados por dos partidos políticos, entonces se les ha metido el miedo. Se sienten seguros con los militares. No les importa que la dictadura y los militares asesinen o se enriquezcan ellos mismos. Quieren la fuerza. Le tienen miedo a la democracia. Eso lo ha demostrado el pueblo argentino en muchos casos, pero por suerte también hay otro pueblo, que es el que sale a las calles.

Usted dijo antes que rescataba la política de Derechos Humanos de este Gobierno...
Hay que saludarlo por su coraje, por haber terminado con las leyes de obediencia debida y punto final y por haber iniciado los juicios. La Justicia está mandando a los criminales a cárceles comunes. Otra de las cosas que yo nunca hubiera soñado es que la ESMA, que es el lugar de la muerte y represiones más cobardes, hoy sea un museo de los Derechos Humanos. Eso hay que decirlo, las cosas positivas hay que decirlas.

¿Y qué piensa del proyecto de ley de Radiodifusión que impulsa el Gobierno y que pretende acabar con la que había reglamentado la última dictadura militar?
Es un paso adelante porque, por lo menos, va a empezar la discusión, no sabemos en qué va a terminar pero ya empezó la discusión. Yo he participado de dos o tres mesas redondas, como en la Feria del Libro con otras personas que piensan distinto, pero con el debate se va obteniendo el camino. Hoy en día, la libertad de prensa es la libertad de empresa en Argentina, no es otra cosa, se ve cuando vemos una misma información y cómo lo dan distintos diarios.

Escrito por Agustina Ordoqui.

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