20.02.2018 / Cambiemos

Tras el escándalo Gilligan, el Gobierno busca diferenciar a Caputo: "Tenemos la tranquilidad absoluta de lo que nos cuenta"

Después de la renuncia del funcionario de los U$S1,2 millones ocultos en Andorra, el Ejecutivo de Macri tuvo que salir a desmarcarse de la situación y ensayó una curiosa defensa del ministro de Finanzas, quien sigue en su cargo a pesar de estar en una situación similar a la del ahora exsubsecretario de la Presidencia.



Cuando pase el temblor. La famosa canción de Soda Stereo bien podría ser el deseo del Gobierno de Mauricio Macri para este momento. Es que tras el escándalo por los U$S1,2 millones ocultos en Andorra de Valentín Díaz Gilligan, el funcionario al que le soltaron la mano y terminó renunciando, ahora el Ejecutivo de Cambiemos tuvo que salir a desmarcarse del asunto y ensayar una forzada diferenciación y defensa de una de sus espadas más importantes en el Gabinete que se encuentra en una situación no menos que similar a la del ahora exsubsecretario de la Presidencia.

Es que mientras Díaz Gilligan ocultó que fue titular de una cuenta en un paraíso fiscal en la que había casi un millón de euros que, según su versión, pertenecen al empresario del fútbol Francisco "Paco" Casal, lo cual encuadraría como -al menos- una omisión maliciosa y esa situación le valió la renuncia; el ministro de Finanzas, Luis Caputo, fue accionista de dos compañías offshore en Islas Caimán y dueño de una gerenciadora de fondos de inversión en Miami, cosas que no reflejó en su declaración jurada al asumir como ministro lo que también colocaría su caso como omisión maliciosa, y aún sigue en su cargo defendido a capa y espada por el Gobierno.

Quien salió a hablar de la salida de Díaz Gilligan y a ensayar una defensa para Caputo fue el secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis. Sobre el funcionario saliente, lanzó una curiosa argumentación, al sostener que la cuenta en el Banco de Andorra con U$S1,2 millones "no era de él sino de una sociedad de la cual era director" y considerar que "en el peor de los casos habrá sido una omisión en su declaración jurada" cuando asumió en el Gobierno de la Ciudad.



"La cuenta no era de él, sino de una sociedad de la cual era director. El en ningún momento tuvo ese dinero y entendió que no la tenía que declarar", afirmó De Andreis en una entrevista con radio Mitre, aunque curiosamente recordó que cuando le propuso sumarse al gobierno porteño "él estaba intentando hacer un negocio en Londres con estas personas vinculadas al fútbol".

Luego, intentó diferenciar el caso Díaz Gilligan de la situación de Caputo: "No hay ningún caso que se asimile a otro, todos tienen sus complejidades".

"En el caso de Caputo tenemos la tranquilidad absoluta de lo que dice y nos cuenta; no tiene nada que ocultar", lanzó De Andreis como argumento para explicar las "complejidades" del caso de "Toto".

El funcionario sostuvo: "No tiene nada que ocultar; a mi entender, no hay incompatibiliad de su función previa a esta actualidad en la función pública".

Finalmente, De Andreis insistió en destacar "la tranquilidad de siempre haber dicho la realidad" de las "situaciones personales" de los funcionarios y el funcionamiento "de la Oficina Anticorrupción y los diferentes organismos del Estado".