15.01.2024 / La iglesia y la Argentina

El papa Francisco sobre la situación en Argentina: "La gente está sufriendo mucho"

La máxima autoridad de la Iglesia Católica expresó su intención de viajar al país después de junio próximo, tras la invitación de Javier Milei la semana pasada pidiéndole que "una" a los argentinos. Descartó renunciar: "Mientras tenga la capacidad de servir, sigo".




Tras la invitación formal del Gobierno nacional para que visite la Argentina y luego de conocerse que Javier Milei estará en el Vaticano, el papa Francisco expresó este domingo su deseo de viajar en la segunda mitad de este año al país pero a la vez dejó una crítica subyacente a la gestión libertaria al advertir que le preocupa la situación en su tierra porque “la gente está sufriendo mucho allí”.
“La gente está sufriendo mucho, es un momento difícil. En agosto debo ir a Polinesia y luego, si se puede hacer, iré a Argentina. Yo quiero ir”, precisó la máxima autoridad de la Iglesia Católica en declaraciones a la televisión italiana, según detallaron anoche distintas agencias internacionales, como EFE y Ansa.

El presidente Javier Milei le envió una carta a Francisco el miércoles pasado para invitarlo a que visite la Argentina, en lo que sería la primera visita del sumo pontífice al país desde que está al frente de la Iglesia Católica. El hecho sucede luego de que hace años y en la campaña electoral presidencial, el economista libertario llamara "al maligno en la tierra" a Jorge Bergoglio y lo describiera como alguien que tiene "afinidad con comunistas asesinos".

Convertido en Presidente y tras críticas de todo el mundo, Milei retrocedió y envió un mensaje casi pidiéndole ayuda para que venga al país: “Su presencia y su mensaje contribuirán a la tan deseada unidad de todos nuestros compatriotas y nos brindará la fuerza colectiva necesaria para preservar nuestra paz y trabajar por la prosperidad y el engrandecimiento de nuestra querida República Argentina”.

Este domingo, el Papa salió al aire en un programa de la televisión italiana desde la Casa Santa Marta, donde vive. Cuando le preguntaron por su salud, respondió: “Me sale decir: estoy todavía vivo”.

Sobre la eventualidad de una renuncia, respondió:  “No es un pensamiento, ni una preocupación ni un deseo. Es una posibilidad abierta a todos los papas. Ahora no está en el centro de mis pensamientos. Mientras tenga la capacidad de servir, sigo adelante”.

Consultado sobre las guerras de Ucrania y las de Medio Oriente, Francisco advirtió: “Es difícil hacer la paz, no sé por qué, pero es así. La guerra es destrucción. Cada día escucho a la parroquia de Gaza, es terrible todo lo que pasa: cuántos árabes e israelíes mueren. Dos pueblos llamados a ser hermanos destruyéndose mutuamente. Esto es la guerra, destruye. La escalada bélica me asusta. La capacidad de autodestrucción que tiene hoy la humanidad. Me pregunto cómo acabaremos, con las armas nucleares. ¿Acabaremos como el Arca de Noé?”.

“La guerra es una opción egoísta. Es el acto de tomar para uno mismo. La paz es lo contrario, tiende la mano al otro. Las guerras no terminaron después de la Segunda Guerra Mundial”, sostuvo.

Luego, el Papa nuevamente apuntó a la industria armamentística: “Detrás de las guerras está el comercio de armas. Ahora mismo las inversiones que más dinero dan son las fábricas de armas: invertir para matar. Esto es una realidad. La guerra impide soñar. Quita la sonrisa a los niños, y eso es criminal”.

Y agregó: “El hombre es libre. Cuando un hombre poderoso decide hacer la guerra, lo hace en libertad. Muchas veces las guerras se prolongan también para probar nuevas armas. Los muertos son el precio que se paga”.

En cuanto al tema de la bendición a los homosexuales, Francisco recordó que "Dios bendice a todos” y aseguró que “hay un precio de soledad que hay que pagar” porque “a veces no se aceptan las decisiones”.

Sin embargo, consideró que “la mayoría de las veces no se aceptan las decisiones porque no se conocen”. “El Señor acoge a todos, cada uno con su carga, el problema es cuando hacemos selecciones”, advirtió.

“Él bendice a todos los que son capaces de bautizarse, pero entonces la gente debe entrar en conversación con la bendición del Señor y ver el camino que Él propone. La pastoral de la Iglesia consiste en acompañarlos en esto”, explicó. También sostuvo que “Dios no se cansa de perdonar, es un juez compasivo” y recordó que “en 54 años de sacerdocio, sólo una vez” había “negado el perdón a una persona, por su hipocresía”.