31.08.2026 / ECONOMIA

La inflación baja, pero los salarios siguen sin recuperar el poder de compra

Las consultoras privadas estiman que el IPC de agosto se ubicará entre 1,4% y 1,7%, impulsado por la moderación de alimentos y el fin del efecto de las vacaciones de invierno. Sin embargo, la desaceleración de los precios todavía no alcanza para recomponer los ingresos de los trabajadores.




La inflación volvería a mostrar una desaceleración durante agosto y, por primera vez en varios meses, podría quedar por debajo del 2%. Las principales consultoras privadas proyectan un IPC de entre 1,4% y 1,7%, favorecido por el menor impacto de los precios estacionales y una suba más moderada de alimentos y bebidas.

El dato aparece después del fuerte salto registrado en julio, cuando el IPC de la Ciudad de Buenos Aires llegó al 2,9%, con los servicios y los componentes estacionales como principales impulsores. El turismo, los hoteles, los paquetes vacacionales y los pasajes aéreos habían presionado sobre los precios durante las vacaciones de invierno, un efecto que ahora pierde fuerza.

La Fundación Libertad y Progreso estima una inflación del 1,4% para agosto y atribuye la desaceleración principalmente al comportamiento de los alimentos y bebidas no alcohólicas, que registraron una suba del 1,1%. EcoGo calcula un 1,5%, mientras que Analytica proyecta un 1,7%. En el Gran Buenos Aires, C&T Asociados ubica el incremento de precios minoristas cerca del 1,6%, su menor nivel desde agosto del año pasado.

Pero la menor velocidad de los precios no significa, por sí sola, una recuperación del poder adquisitivo. Los salarios todavía arrastran el deterioro acumulado durante los meses de inflación elevada y, para muchos hogares, la desaceleración funciona apenas como un freno a la pérdida de ingresos reales. Además, rubros sensibles como vivienda, que mantiene aumentos cercanos al 2,5%, y salud, con una suba del 2%, continúan ejerciendo presión sobre los presupuestos familiares.

Así, el Gobierno puede exhibir una inflación que vuelve a ubicarse por debajo del 2%, pero el dato no alcanza para borrar el costo acumulado de la crisis sobre los ingresos. El desafío ya no pasa solamente por bajar la velocidad de los aumentos, sino por lograr que los salarios vuelvan a crecer por encima de los precios y recuperen el terreno perdido.