01.10.2026 / LAS MALVINAS SON ARGENTINAS

Estados Unidos pidió bajar la tensión por Malvinas y evitó tomar partido entre Argentina y el Reino Unido

El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, sostuvo que Washington buscaría “desescalar” una eventual crisis entre ambos países antes de considerar otro tipo de intervención. También destacó la relación de Estados Unidos con la Argentina y su histórica alianza con Gran Bretaña.




Estados Unidos intervino públicamente en la creciente tensión diplomática entre la Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas y pidió evitar una escalada. El embajador norteamericano ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, aseguró que la administración de Donald Trump priorizaría una salida diplomática ante un eventual agravamiento del conflicto.

Consultado sobre qué posición asumiría Washington frente a una hipotética confrontación armada, Waltz evitó comprometer una respuesta militar y sostuvo: “Creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos”. También aclaró que una definición de ese tipo correspondería al presidente estadounidense.

El diplomático buscó mantener el equilibrio entre los vínculos que Washington sostiene con ambos países. “Argentina es una gran amiga de Estados Unidos”, señaló, aunque recordó al mismo tiempo la histórica “relación especial” entre Estados Unidos y el Reino Unido. Sus declaraciones no implicaron un cambio formal en la posición estadounidense respecto de la disputa de soberanía.

Las declaraciones se conocieron después de que el primer ministro británico, Andy Burnham, reafirmara durante la Asamblea General de las Naciones Unidas la posición del Reino Unido sobre las islas. El gobierno británico sostiene el principio de autodeterminación de los habitantes del archipiélago, mientras que la Argentina mantiene su reclamo de soberanía y considera que la disputa debe resolverse mediante negociaciones bilaterales. Burnham participó de la Asamblea General el 22 de septiembre, donde también mantuvo contactos con Donald Trump.

La intervención de Waltz sumó así un nuevo capítulo diplomático a la discusión por Malvinas. Washington evitó inclinarse públicamente por alguna de las partes y puso el acento en impedir una escalada, en un escenario en el que tanto Buenos Aires como Londres endurecieron sus pronunciamientos sobre el archipiélago durante las últimas semanas.