07.10.2026 / ESPAÑA · VIVIENDA

Murió Maricarmen, símbolo de la lucha por la vivienda en España

Maricarmen Abascal murió a los 87 años en el hospital Gregorio Marañón de Madrid, dos semanas después de ser desalojada de la vivienda en la que había vivido durante siete décadas. Su caso provocó una ola de protestas por la crisis habitacional, impulsó dos decretos de emergencia y se convirtió en uno de los detonantes de la crisis política española.



María del Carmen Abascal Martín, conocida como Maricarmen, murió este miércoles a los 87 años en el hospital Gregorio Marañón de Madrid. Permanecía internada desde el 23 de septiembre, cuando fue desalojada en camilla de la vivienda del barrio de Retiro en la que había vivido durante más de 70 años.

Tras conocerse su muerte, cientos de personas partieron desde la Puerta del Sol y marcharon hasta el Congreso de los Diputados. "Maricarmen vive, la lucha sigue" y "No toleramos ni un desahucio más" fueron algunas de las consignas de la movilización, que estuvo acompañada por un fuerte operativo policial frente al Parlamento. Los manifestantes también realizaron un minuto de silencio en su memoria.

El caso que sacudió a España

Como contó Política Argentina, Maricarmen se había convertido en las últimas semanas en el rostro de una crisis de vivienda que excedía ampliamente su situación personal.

La mujer vivía desde mediados de la década de 1950 en un departamento de la calle Alcalde Sainz de Baranda, bajo un antiguo contrato de alquiler que había pertenecido originalmente a su padre. Después de un prolongado conflicto judicial con la empresa propietaria Urbagestión y varios intentos frustrados de desalojo, el 23 de septiembre la Justicia finalmente ejecutó el lanzamiento. Maricarmen salió del edificio en camilla y fue trasladada directamente al hospital.

Las imágenes provocaron movilizaciones en distintas ciudades y una acampada en la Puerta del Sol. El reclamo dejó rápidamente de concentrarse únicamente en Maricarmen y comenzó a incluir demandas para frenar los desalojos sin alternativa habitacional, congelar los alquileres y establecer mayores regulaciones sobre el mercado inmobiliario.

La presión social llegó también al Gobierno de Pedro Sánchez, que aprobó dos decretos de emergencia con nuevas protecciones para los inquilinos. Sin embargo, ambas normas fueron posteriormente rechazadas por el Congreso: una por 178 votos contra 172 y la otra por 184 contra 166. La derrota profundizó la crisis de la mayoría parlamentaria que sostenía al Ejecutivo.

Un acuerdo que llegó demasiado tarde

En medio de las protestas, Urbagestión finalmente aceptó alcanzar un acuerdo para que Maricarmen pudiera regresar a su vivienda una vez que recibiera el alta. El nuevo contrato tendría una duración de ocho años y el alquiler no podría superar el 30% de sus ingresos.

Pero Maricarmen nunca pudo volver. El Sindicato de Inquilinas confirmó este miércoles su fallecimiento y lamentó que la solución hubiera llegado demasiado tarde. La mujer permanecía hospitalizada desde el mismo día del desalojo.

Su muerte volvió a movilizar a quienes durante las últimas semanas habían convertido su historia en una bandera de la protesta por el acceso a la vivienda. Apenas conocida la noticia, cientos de personas abandonaron la asamblea que mantenían en la Puerta del Sol y caminaron hasta el Congreso.

Allí volvieron a repetir una de las consignas que atravesó las protestas desde el desalojo de Maricarmen: "No toleramos ni un desahucio más".