
La científica argentina Celeste Saulo, secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), advirtió que el actual fenómeno de El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes hacia finales de 2026, con consecuencias sobre las temperaturas y las precipitaciones en distintas regiones del planeta.
Según la última actualización climática estacional de la OMM, la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico tropical, epicentro del fenómeno, podría alcanzar valores de hasta 3,8 °C por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027. El organismo espera que El Niño alcance su máxima intensidad alrededor de diciembre, aunque sus efectos podrían extenderse durante los meses siguientes.
"Nunca hemos registrado un valor de 3,8 en el pasado. Durante algunos episodios de El Niño particularmente intensos, hemos observado valores cercanos a 3, los cuales tuvieron repercusiones muy significativas a nivel mundial", explicó Saulo. La funcionaria advirtió que el episodio actual podría quedar "fuera" de las escalas de seguimiento utilizadas durante las últimas cuatro décadas.
La OMM ya había advertido a comienzos de octubre que la probabilidad de que El Niño persistiera hasta febrero de 2027 era prácticamente del 100% y que podía convertirse en uno de los episodios más intensos registrados desde, al menos, 1950.
Qué significa un El Niño de esta intensidad
El Niño es un fenómeno climático natural asociado al calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial. Ese cambio en la temperatura del océano modifica la circulación atmosférica y puede alterar los patrones de lluvias y temperaturas a miles de kilómetros de distancia.
La cifra de 3,8 °C no significa que la temperatura global vaya a aumentar esa cantidad. Se refiere a la anomalía de la temperatura superficial del mar en el Pacífico tropical respecto de sus valores habituales.
Un episodio particularmente intenso puede favorecer sequías severas en algunas regiones y precipitaciones extraordinarias e inundaciones en otras, además de aumentar las temperaturas en amplias zonas del planeta.
"Un El Niño muy fuerte altera los patrones normales de temperatura y precipitación en muchas regiones", explicó Saulo durante una conferencia de prensa de la ONU. "Ya estamos presenciando fenómenos meteorológicos extremos y esperamos que se multipliquen y produzcan efectos en cascada a medida que El Niño se intensifique".
La OMM aclaró, sin embargo, que se trata de pronósticos estacionales y no de predicciones de fenómenos meteorológicos específicos. La intensidad de El Niño, por sí sola, tampoco permite determinar qué ocurrirá en una ciudad o un país determinado.
Qué puede pasar en Argentina
En Argentina, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ya considera que El Niño atraviesa una fase de "fuerte intensidad". Su informe de octubre estableció una probabilidad del 100% de que la fase cálida continuara durante el trimestre octubre-noviembre-diciembre y siguiera intensificándose.
El principal impacto histórico de El Niño sobre el territorio argentino se registra en el régimen de precipitaciones. Durante estos episodios aumenta la probabilidad de lluvias superiores a los valores normales en el Litoral, especialmente durante la primavera y el verano.
El SMN señaló que este escenario también incrementa la importancia de anticiparse a fenómenos meteorológicos de alto impacto, entre ellos tormentas severas, granizo, ráfagas intensas y grandes acumulados de lluvia en períodos breves.
La situación no implica que esos fenómenos vayan a producirse necesariamente en un lugar determinado. El Niño modifica las probabilidades climáticas y por eso los pronósticos meteorológicos nacionales y regionales siguen siendo necesarios para establecer dónde y cuándo pueden producirse los eventos más importantes.
Quién es Celeste Saulo, la argentina al frente de la OMM
Celeste Saulo asumió como secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial el 1 de enero de 2024 y se convirtió en la primera mujer y la primera sudamericana en ocupar el máximo cargo del organismo especializado de Naciones Unidas.
Doctora en Ciencias de la Atmósfera por la Universidad de Buenos Aires (UBA), fue directora del Servicio Meteorológico Nacional desde 2014 y desarrolló una extensa carrera académica y científica dedicada, entre otras áreas, a la predicción meteorológica y al estudio de los sistemas de precipitaciones intensas en Sudamérica.
Ahora, desde la conducción de la OMM, Saulo reclamó que los gobiernos actúen antes de que El Niño alcance su máxima intensidad.
"No podemos detener a El Niño. Pero podemos prevenir muchas de sus peores consecuencias para la humanidad", sostuvo.
La organización puso especial atención en las poblaciones que ya enfrentan situaciones de vulnerabilidad y advirtió sobre posibles inundaciones, sequías, pérdidas agrícolas y problemas de disponibilidad de agua en distintas regiones del mundo.
Para América, la perspectiva de la OMM contempla mayores precipitaciones en sectores del oeste de Sudamérica y riesgos de sequía en partes de América Central, el Caribe y la Amazonia. La advertencia central es que todavía existe margen para adoptar medidas preventivas antes del pico previsto para finales de 2026.