En plena provincia de Buenos Aires ocurre algo muy similiar al "apartheid" de África, cuando los blancos no querían compartir lugares con los negros y los discriminaban.
En los barrios privados de Nordelta, en Tigre, los vecinos no quieren compartir espacio con sus empleados en los micros que entran al complejo.
Ante esto,
el Concejo Deliberante tigrense intentó tratar un proyecto para aplicar una ordenanza que permita ingresar al transporte público a Nordelta. Con el lobby de los vecinos de los barrios privados y los votos de Cambiemos, por ahora seguirá en suspenso.
Empujado por el oficialismo, que en Tigre es el Frente Renovador, se buscó que la ordenanza se tratara sobre tablas y sin pasar por comisión. Para lograr el objetivo
necesitaban que 2/3 de los concejales presentes dieran su voto afirmativo para empezar la discusión, pero no lo consiguieron.
Tanto el massismo, con la ausencia de Malena Galmarini por enfermedad, Unidad Ciudadana, juntaron voluntades y consiguiern 15 votos. En la negativa votaron los 7 concejales de Cambiemos y el peronista opositor Javier Forlenza, obteniendo 8 sufragios para que no se trate en ese momento.
De esta manera y ante la falta de quórum, la presidenta del HCD, Alejandra Nardi, decidió pasar el proyecto a comisión.