Mientras la atención pública estaba concentrada en la final del Mundial, comenzó a circular un borrador del nuevo paquete de desregulaciones impulsado por el ministro Federico Sturzenegger. El texto, que todavía no ingresó al Congreso pero fue confirmado por fuentes oficiales, modifica y deroga decenas de leyes con el objetivo de profundizar la liberalización de distintos mercados, en línea con la política económica del gobierno de Javier Milei.
Entre los cambios más relevantes aparece la reforma del Régimen de Corretaje. El proyecto elimina la obligación de contar con un título universitario de Martillero y Corredor Público para ejercer la actividad, establece que bastará con tener el secundario completo y mayoría de edad, y elimina la posibilidad de fijar aranceles mínimos o de referencia. Además, habilita plataformas digitales para validar operaciones inmobiliarias.
Otro de los puntos más sensibles es la desregulación del mercado del Gas Licuado de Petróleo (GLP), utilizado en garrafas y cilindros. La iniciativa deroga la Ley 26.020, que considera al servicio como de interés público y permite al Estado regular precios, abastecimiento y subsidios, incluida la garrafa social. De aprobarse el proyecto, los valores quedarían sujetos exclusivamente a la oferta y la demanda.
El borrador también avanza sobre la industria editorial al derogar la Ley de Protección de la Actividad Librera, eliminando el precio único del libro. La medida permitiría que grandes cadenas comerciales y supermercados ofrezcan descuentos sin restricciones, una modificación que podría afectar la competitividad de librerías independientes y de barrio. A su vez, incorpora cambios en la legislación sobre farmacias, navegación, producción agropecuaria y propone la disolución de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), lo que anticipa un fuerte rechazo de los sectores alcanzados por la iniciativa.