Lionel Scaloni regresó este martes a Pujato después de la derrota de la Selección argentina frente a España en la final del Mundial 2026 y fue recibido por una multitud de vecinos que lo esperó en la puerta de la casa de sus padres. El entrenador ingresó en su vehículo, saludó a los presentes y luego salió a la calle para firmar autógrafos, sacarse fotos y agradecer el cariño recibido, en una escena cargada de emoción.
Durante el encuentro con la prensa, el técnico analizó la caída en la final y destacó el recorrido del equipo a lo largo del torneo. "Somos un equipo que siempre quiere luchar hasta el final. Cuando no salen las cosas, hay que reconocer que el rival juega, puede ser superior, pero siendo superior les pusimos las cosas difíciles. Perdimos, no fuimos vencedores de la Copa, pero es para estar satisfechos, realmente", afirmó. También reconoció que atraviesa días "dolorosos y complicados", aunque remarcó que "hay que reconocer que España jugó mejor. Eso nos hace mejores".
Scaloni también puso el foco en el legado que dejó este grupo de futbolistas. "Eso es lo más importante de todo. Ver que para esos chicos es un logro, eso es lo más importante. Siempre pongo como ejemplo a mi hijo, que tiene 10 años y siempre que pierde un partido a las dos o tres horas se le pasa y ese es el mensaje. No hemos ganado la copa, pero hemos conseguido la unión de todos nosotros", expresó.
El momento más emotivo llegó cuando los vecinos comenzaron a cantar "Leo no se va", en un claro pedido para que continúe al frente de la Selección. Visiblemente conmovido, el entrenador rompió en llanto y, aunque días atrás había reconocido que analizará su continuidad, dejó una frase que renovó la esperanza de los hinchas. "No hemos podido vencer. Somos conscientes, se juega para la alegría de nuestra gente y por eso duele. Hasta diciembre estoy. Seguiremos dando batalla", concluyó.