El oficialismo consiguió una mayoría holgada para aprobar una de las iniciativas que Javier Milei considera centrales para esta etapa de su Gobierno. El proyecto busca consolidar el principio de emisión cero y establece como objetivo principal del Banco Central la preservación del valor de la moneda.
Durante el debate, el titular de la comisión de Finanzas, Santiago Pauli, defendió la iniciativa y sostuvo que busca que el Banco Central "no sea saqueado, no se convierta en una herramienta de hacer política". Además, planteó que la reforma permitirá "volver a tener un peso fuerte" y recuperar la capacidad de ahorrar y planificar a largo plazo.
Desde la oposición, Itai Hagman cuestionó el rumbo económico y sostuvo que el Gobierno busca "blindar una política cuyos resultados no fueron los que el gobierno esperaba". El diputado advirtió además sobre el endeudamiento de las familias y reclamó que el Congreso discuta medidas frente al cierre de empresas y las dificultades económicas.
Miguel Ángel Pichetto también rechazó el proyecto y cuestionó la idea de una autonomía plena del organismo. "Nunca estuve de acuerdo con un criterio de rigidez porque pienso que, en primer lugar, antes que la economía, está la política", afirmó, y puso en duda la independencia del presidente del Banco Central respecto del ministro de Economía, Luis Caputo.
La reforma prohíbe los adelantos transitorios al Tesoro, los préstamos a provincias y el uso de letras intransferibles, además de limitar la transferencia de utilidades a las ganancias reales de la entidad. También establece que la designación de directores del Banco Central requerirá mayoría simple de ambas cámaras, mientras que su rechazo demandará una mayoría de dos tercios.