El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió un giro en la postura norteamericana respecto a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. “Siempre reviso todas las posturas. Esa es solo una de muchas”, sostuvo ante periodistas en el Despacho Oval al ser consultado por la soberanía del archipiélago. A ello, le siguió otra provocación desde la vereda británica, por parte del ministro de Hacienda John Healey, quien proclamó que “las islas Malvinas son británicas y seguirán siendo británicas mientras las islas así lo deseen”.
La declaración de Trump se produjo luego de que el diario británico The Telegraph revelara que
Washington evalúa sus compromisos con los países aliados del Atlántico en función de las nuevas exigencias de gasto militar de la administración republicana. El foco está puesto en Londres, al que funcionarios estadounidenses cuestionan por no presentar una hoja de ruta suficiente para alcanzar el 5% del PBI en defensa que impulsa Trump dentro de la OTAN.
Según el medio británico, un alto funcionario estadounidense señaló que el Reino Unido tendrá “atención especial” dentro de la revisión de los compromisos de los aliados y dejó abierta la posibilidad de modificar el respaldo a la posición británica sobre Malvinas. “Puedo afirmar que las conversaciones son francas y no se descarta ninguna opción para fomentar el tipo de reparto de la carga que buscamos”, sostuvo la fuente citada por The Telegraph.
La tensión entre Washington y Londres por el gasto militar vuelve a poner a Malvinas en el centro de una disputa que involucra a Reino Unido y Estados Unidos pero que tiene como principal actor a Argentina. Hasta ahora, la Casa Blanca mantiene formalmente una posición de neutralidad sobre la soberanía del archipiélago, aunque históricamente sus vínculos fueron más cercanos con Londres.
Por otra parte, del otro lado Healey aseguró que no recibió “ninguna sugerencia” de funcionarios estadounidenses respecto de un eventual cambio y ratificó la posición de Londres sobre las islas.
Mientras tanto, la postura oficial argentina es de “cautela y prudencia”. En el Gobierno de Javier Milei leen las declaraciones de Trump como relevantes, pero no las considerarían un cambio formal de política exterior. El embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, había sostenido días atrás: “Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas. Eso no ha cambiado”.