El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) relevó
alrededor de 1.000 telegramas de despido enviados por Granja Tres Arroyos entre el miércoles y el jueves en tres establecimientos bonaerenses, un hecho que dejó expuesta la crisis que atraviesa la principal empresa avícola del país.
Al momento, la planta de El Jagüel es la más afectada, con cerca del 90% de su personal desvinculado. Sin embargo, el impacto también alcanzó a Capitán Sarmiento, donde fueron despedidos unos 500 trabajadores, mientras que en Pinazo, Pilar, la plantilla se redujo de 300 a 250 empleados.
Los telegramas fueron presentados por el gremio ante el Ministerio de Trabajo bonaerense y este viernes habrá una audiencia en La Plata con representantes de la compañía, el sindicato y funcionarios de la cartera laboral para intentar destrabar el conflicto.
La empresa justificó las desvinculaciones por una combinación de factores que, según su planteo, provocaron una fuerte caída de la actividad: los brotes de gripe aviar y el cierre de mercados de exportación, la sobreoferta de pollo en el mercado interno, la baja de los precios y el aumento de los costos. A eso sumaron problemas operativos y conflictos laborales que, de acuerdo con la firma, redujeron la producción y los niveles de faena.
La nueva ola de despidos se produce mientras Granja Tres Arroyos acumula pedidos de quiebra, embargos y una deuda que distintas fuentes ubican entre los US$350 millones y los US$360 millones. El deterioro ya había derivado en el cierre de la planta de Concepción del Uruguay, mientras Capitán Sarmiento permanece paralizada y otros establecimientos funcionan con suspensiones o vacaciones forzadas, en un escenario que contrasta con el buen momento general que atraviesa el consumo de pollo y huevos.
En El Jagüel, donde funcionaba la ex Cresta Roja, los trabajadores despedidos comenzaron a organizarse para evitar el vaciamiento y buscar una alternativa que permita sostener la producción: el exdueño de la compañía, Milenko Rasic, se presentó ante la Justicia junto con el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas para pedir que se preserven las maquinarias y plantear una posible recuperación de la planta. La expectativa es que los bienes queden protegidos ante los pedidos de quiebra que enfrenta Granja Tres Arroyos y que puedan utilizarse para mantener las fuentes laborales.