El embajador de Chile en la Argentina, Gonzalo Uriarte Herrera, reafirmó el respaldo de su país al reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas y planteó que Buenos Aires y Santiago deberían asumir como propias las prioridades estratégicas del otro. “Si los chilenos entendemos que para Argentina Malvinas es importante, hagámoslo propio”, afirmó durante una exposición ante el Rotary Club de Buenos Aires.
“Sabemos que para Argentina es muy importante”, sostuvo Uriarte sobre la cuestión Malvinas y recordó que Chile mantiene históricamente su respaldo en los distintos organismos multilaterales. A cambio, reclamó una posición equivalente sobre el Estrecho de Magallanes: “Si para Argentina es recíproco, esperamos lo mismo, como es con el Estrecho”. El diplomático también pidió “no exacerbar nacionalismos” y reivindicó una mayor integración bilateral.
Las declaraciones se produjeron pocos días después del encuentro entre Javier Milei y el presidente chileno José Antonio Kast. Allí, Kast ratificó el respaldo a los legítimos derechos de soberanía argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, además de reclamar la reanudación de negociaciones con el Reino Unido. A su vez, ambos gobiernos reconocieron la soberanía chilena sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes de acuerdo con los tratados vigentes.
El entendimiento político, sin embargo, convive con una tensión creciente. Sectores empresariales y políticos de Punta Arenas impulsan una ronda de negocios para convertir a la ciudad chilena en un centro de abastecimiento de las islas, en momentos en que avanza el proyecto petrolero Sea Lion, desarrollado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration en aguas cuya soberanía reclama la Argentina. La iniciativa contempla el suministro de alimentos, gas licuado, repuestos y materiales vinculados con la explotación hidrocarburífera.
El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, aparece entre los principales impulsores del proyecto y considera que el comercio con las islas representa una oportunidad económica para la región. La iniciativa choca con la posición argentina contra cualquier actividad que contribuya a consolidar la explotación unilateral de recursos naturales en el Atlántico Sur. De este modo, mientras Chile reafirma públicamente su apoyo al reclamo argentino, el avance de negocios vinculados a Malvinas vuelve a poner a prueba esa solidaridad diplomática.