11.09.2026 / GOLPE A LA INDUSTRIA

Crisis de la industria textil: 7 de cada 10 productos vienen de afuera y solo funciona el 39% de las máquinas

La producción cayó 24,4% en el primer semestre y las empresas operan con apenas 39% de su capacidad instalada. El sector advierte el avance de las importaciones y denunciaron “competencia fraudulenta”.





La industria textil atraviesa una fuerte contracción desde el avance de la apertura comercial impulsada por el Gobierno nacional. La producción cayó 24,4% en el primer semestre frente al mismo período de 2025 y 34% respecto de 2023, mientras la capacidad instalada se redujo al 39% y las importaciones ya explican cerca del 70% del mercado interno.

La Fundación Pro Tejer y la Federación de Industrias Textiles Argentina (FITA) advirtieron que el cambio en la composición del mercado golpeó especialmente a la producción local y reclamaron al Gobierno que haga cumplir las normas de comercio exterior. El informe atribuyó el deterioro a “la veloz apertura comercial, la desregulación total de las importaciones y la apreciación del tipo de cambio real”.

Durante el primer semestre de 2026 ingresaron 177.356 toneladas de productos textiles e indumentaria por 911 millones de dólares, con bajas interanuales de 20% en cantidades y 5% en valores. La caída se concentró en materias primas, hilados, tejidos planos y tejidos de punto, mientras que las importaciones de productos terminados avanzaron con fuerza: la indumentaria aumentó 62% en toneladas y 36% en dólares, y las confecciones para el hogar crecieron 26% y 7%, respectivamente.

La denuncia por “competencia fraudulenta”

La FITA señaló que la apertura comercial generó una “competencia fraudulenta” porque las rebajas impositivas y la desburocratización favorecieron principalmente a los productos importados. En cambio, las empresas argentinas afrontan “una elevada carga tributaria, altos costos, deficiencias logísticas y falta de financiamiento” y deben competir además con plataformas como Shein y Temu, según el informe.

Las entidades sostuvieron que el problema no es la apertura comercial en sí misma, sino las condiciones en las que se desarrolla, y apuntaron especialmente a la subfacturación: más del 70% de los productos importados ingresaría al país por valores significativamente inferiores a los antecedentes del sector, en algunos casos por debajo incluso del costo de la principal materia prima.

Para Pro Tejer, la caída de la actividad y el exceso de oferta explican el retroceso de los primeros eslabones de la cadena productiva. El escenario contrasta con la situación histórica del mercado interno, que se abastecía aproximadamente en partes iguales entre producción nacional e importaciones.