El fondo soberano de Noruega, el más grande del mundo, podría comenzar a invertir en empresas vinculadas con la fabricación de armas nucleares, una actividad que actualmente se encuentra excluida de su cartera por razones éticas. Una comisión designada por el Gobierno presentó este jueves 15 de octubre una propuesta para modificar las restricciones que rigen las inversiones del fondo, valorado en más de 2 billones de euros, en una decisión que refleja cómo el nuevo escenario de seguridad internacional está transformando las prioridades económicas y militares de Europa.
La iniciativa permitiría incorporar a la cartera de inversiones a grandes compañías occidentales del sector de defensa, entre ellas Airbus, Boeing, Lockheed Martin, BAE Systems y Safran, actualmente excluidas por su participación en el desarrollo o fabricación de armamento nuclear y sus componentes. Según informó Euronews, son 14 las empresas alcanzadas por las restricciones vigentes.
El fondo más grande del mundo y sus límites éticos
El fondo soberano noruego, conocido oficialmente como Fondo Global de Pensiones del Gobierno, fue creado para administrar los ingresos extraordinarios provenientes de la explotación de petróleo y gas del país nórdico. Su objetivo es transformar esa riqueza en recursos financieros de largo plazo, de manera que las generaciones futuras también puedan beneficiarse de los ingresos de los hidrocarburos.
Con inversiones en más de 7.000 compañías de todo el planeta y una participación equivalente a aproximadamente el 1,5% de todas las acciones cotizadas del mundo, el fondo se convirtió en uno de los principales actores de los mercados financieros internacionales.
Sin embargo, su funcionamiento no responde exclusivamente a criterios de rentabilidad. Desde hace años, Noruega aplica un conjunto de normas éticas que impiden invertir en determinadas actividades consideradas incompatibles con sus compromisos humanitarios y ambientales.
Entre las exclusiones figuran empresas involucradas en la fabricación de armas nucleares, químicas y biológicas, minas antipersonales y municiones de racimo. También existen restricciones para sectores como el tabaco y el carbón.
La nueva propuesta no busca eliminar todas esas prohibiciones, sino establecer una excepción específica para determinados fabricantes de armamento nuclear de países aliados.
La OTAN y el argumento de la seguridad nacional
La revisión fue encargada por el ministro de Finanzas noruego, Jens Stoltenberg, quien anteriormente se desempeñó como secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
El funcionario planteó una contradicción entre las restricciones financieras del país y su estrategia de defensa: Noruega depende de la protección nuclear de sus aliados, pero su principal instrumento de inversión tiene prohibido participar en las empresas que contribuyen a sostener esa capacidad militar.
La comisión, presidida por el exgobernador del banco central Svein Gjedrem, propuso levantar las restricciones para empresas radicadas en países que cumplan dos condiciones: ser miembros de la OTAN y estar reconocidos como Estados poseedores de armas nucleares por el Tratado de No Proliferación Nuclear.
En la práctica, la excepción beneficiaría a fabricantes estadounidenses, británicos y franceses, los tres países que cumplen simultáneamente esos requisitos.
El planteo se inscribe en un contexto de creciente preocupación europea por la seguridad continental, marcado por la guerra entre Rusia y Ucrania, las tensiones con Moscú y los debates sobre la capacidad de defensa de Europa.
Para Stoltenberg, el avance de los arsenales nucleares de Rusia y China refuerza la necesidad de reconsiderar las restricciones que impiden invertir en compañías relevantes para la seguridad noruega.
Las críticas: el riesgo de legitimar las armas nucleares
La propuesta provocó cuestionamientos de organizaciones humanitarias y sectores políticos noruegos, que advirtieron sobre las consecuencias de flexibilizar los criterios éticos de uno de los mayores inversores institucionales del planeta.
Grete Herlofson, secretaria general de la Cruz Roja Noruega, sostuvo que invertir en empresas vinculadas con el armamento nuclear transmite al resto del mundo el mensaje de que esas armas son aceptables y pone vidas en peligro.
Por su parte, Tale Hungnes, dirigente de la organización ambientalista y de derechos humanos Future in Our Hands, cuestionó que las nuevas reglas puedan dejar sin capacidad de influencia al organismo encargado de supervisar las inversiones del fondo.
Las críticas no se limitan a la posibilidad de financiar indirectamente a fabricantes de armamento nuclear. La comisión también recomendó reducir las atribuciones del Consejo de Ética independiente, que hasta ahora podía recomendar la exclusión de compañías involucradas en actividades contrarias a los principios del fondo.
Con el nuevo esquema, el Consejo seguiría elaborando evaluaciones sobre posibles incumplimientos, pero el banco central noruego tendría mayor autonomía para decidir si corresponde retirar una inversión y, además, cuándo y cómo publicar los fundamentos de esa decisión.
De esta manera, la reforma podría modificar no solamente los sectores en los que invierte Noruega, sino también los mecanismos de transparencia y control que caracterizaron históricamente al fondo.
El antecedente de Caterpillar y las presiones de Estados Unidos
El debate también tiene un antecedente directamente relacionado con las tensiones entre Noruega y Estados Unidos. En 2025, el fondo soberano decidió desprenderse de sus inversiones en la empresa estadounidense Caterpillar debido a la utilización de sus excavadoras en Gaza y Cisjordania ocupada.
La decisión provocó críticas de la administración de Donald Trump. Incluso el senador republicano Lindsey Graham planteó posibles represalias comerciales y restricciones de visados contra Noruega.
Poco después, el Parlamento noruego suspendió temporalmente las desinversiones basadas en criterios éticos, a la espera de una revisión integral de las normas.
Más de la mitad de los activos del fondo están invertidos en Estados Unidos. Su enorme exposición al mercado estadounidense explica por qué las decisiones de exclusión pueden generar consecuencias económicas y diplomáticas.
El presidente de la comisión revisora, Svein Gjedrem, reconoció que el crecimiento del fondo y su mayor visibilidad internacional lo volvieron más vulnerable a las presiones y posibles represalias de otros países.
En ese escenario, la discusión sobre las armas nucleares forma parte de un debate más amplio acerca de hasta dónde puede sostener Noruega sus criterios éticos frente a las prioridades de seguridad, los intereses financieros y las presiones geopolíticas.
Qué puede pasar ahora
Por el momento, la modificación no está aprobada. El informe de la comisión será sometido a una consulta pública hasta el 15 de enero de 2027 y posteriormente el Ministerio de Finanzas deberá presentar sus propias recomendaciones al Parlamento, previsiblemente durante la primavera europea de ese año.
Aunque el Gobierno laborista noruego no cuenta con mayoría propia, Reuters señaló que existiría suficiente respaldo parlamentario para aprobar la reforma si finalmente decide impulsarla.
El resultado podría tener consecuencias más allá de Noruega. Por su dimensión y su influencia sobre otros inversores internacionales, las decisiones del fondo suelen funcionar como referencia para instituciones financieras de todo el mundo.
La eventual autorización para invertir en fabricantes de armas nucleares abriría así un nuevo capítulo en el debate sobre los límites de las inversiones responsables, en un contexto en el que la seguridad militar y el rearme están ganando peso frente a criterios éticos que durante décadas condicionaron las decisiones financieras de los Estados.