Agustín Randazzo, el hombre argentino que estaba desaparecido tras el choque de trenes en el municipio español de Toledo, fue encontrado muerto después de que fuera buscado intensamente. Se trata de la segunda víctima fatal argentina por el accidente, después del fallecimiento de Ana Martina Conte Grand.
Randazzo era oriundo de la Ciudad de Buenos Aires y llevaba más de dos décadas viviendo en España: se había radicado en el país en 2002. Al momento del accidente residía en la capital española y trabajaba en una empresa de comunicaciones, en el área de gestión comercial. El viaje que realizaba ese miércoles entre Madrid y Toledo era parte de su rutina laboral. Viajaba en el vagón número 8 del tren AVE siniestrado.
Su pareja, Sergi, y su hermano Jorge estuvieron durante horas sin recibir ninguna notificación oficial sobre su estado. Ante la falta de respuesta a sus llamadas, Jorge se presentó en las dependencias policiales de Madrid para formalizar la denuncia por desaparición y se sometió a la toma de muestras de ADN. Completados esos trámites, emprendió el trayecto hacia Toledo para recorrer los centros hospitalarios de la zona en busca de Agustín entre los heridos ingresados.
En redes sociales, Sergi envió un mensaje como canal de búsqueda mientras aguardaba novedades desde Madrid. “Llevo varias horas sin saber nada de mi pareja. Estaba viajando de Madrid a Sevilla en el AVE accidentado, en el vagón número 8. Ni familiares ni amigos sabemos nada al respecto de su estado. Por favor, ayuda”, escribió. En una respuesta posterior al mismo hilo, dio cuenta de un dato que no disipó la angustia: “Sabemos ahora mismo que le atendieron en atención primaria por la zona, pero estamos llamando desesperados y no nos atiende absolutamente nadie. En la base de datos del SESCAM no pone nada de su estado ni de su estancia, solo que ha sido registrado”.
Roberto Piazza, quien conocía a Randazzo desde aproximadamente 2017, dio su testimonio tras conocerse la noticia. Lo describió como “un tipo supercopado, muy divertido” y agregó: “Siempre nos ayudó y siempre fue un carácter maravilloso. Estaba trabajando muy bien".
El caso de Ana Martina Conte Grand
La primera víctima argentina del siniestro fue identificada como Ana Martina Conte Grand, de 32 años, que era oriunda de San Juan y trabajaba como podóloga.
La joven estaba viajando junto a su hermano, Jeremías, que resultó herido y fue trasladado al Hospital de Toledo. Ambos viajaban en el coche siete de una de las formaciones que protagonizaron la trágica colisión.
La joven había llegado al país europeo junto a sus padres para conocer a su sobrino, un bebé de apenas cuatro meses. Según informaron fuentes del entorno familiar a DIARIO HUARPE, la familia se había reunido en España para celebrar el nacimiento del pequeño. Martina había aprovechado la oportunidad para compartir tiempo con sus seres queridos, en un viaje que terminó de manera trágica.
Ana Martina se había formado en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y trabajaba junto a otro de sus hermanos, Zacarías, en un consultorio en San Juan.