La expansión de Vaca Muerta todavía no se traduce en oportunidades laborales para buena parte de los jóvenes que fueron capacitados específicamente para trabajar en la industria. De los 500 egresados que ya certificó el Instituto Vaca Muerta (IVM), apenas el 3% consiguió empleo: unas 15 personas.
El dato fue
revelado por el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, durante el encuentro de directores ejecutivos de la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026. La cifra expuso una contradicción entre las perspectivas de crecimiento de la actividad hidrocarburífera y la capacidad actual de la industria para incorporar nuevos trabajadores.
El Instituto Vaca Muerta fue inaugurado el 16 de marzo de 2026 con un objetivo ambicioso: formar alrededor de 15.000 operarios durante cinco años, a un ritmo proyectado de unos 3.000 trabajadores por año.
Sin embargo, siete meses después de su puesta en marcha, la primera camada de trabajadores capacitados se encontró con una demanda laboral mucho menor a la esperada.
Por qué Vaca Muerta no está absorbiendo nuevos trabajadores
Una de las explicaciones está en el nivel de utilización de los equipos. De los 15 sets de fractura disponibles en Vaca Muerta, cuatro permanecen actualmente parados. En julio habían llegado a ser siete y la utilización de esos equipos cayó al 50% del tiempo disponible.
Con equipos ociosos, las empresas de servicios evitan formar nuevas cuadrillas hasta contar con contratos que garanticen actividad.
El fenómeno se produce pese a que YPF amplió considerablemente su operación. Desde fines de 2025, la petrolera pasó de 12 a 18 equipos de perforación y esa expansión demandó alrededor de 1.200 trabajadores adicionales.
Pero esas incorporaciones no significaron una puerta de entrada masiva para los recién capacitados. En un mercado con capacidad disponible, las compañías tienden primero a contratar trabajadores experimentados provenientes de otras empresas o contratistas.
La apuesta está puesta en 2027
La expectativa de la industria está ahora concentrada en 2027, cuando deberían entrar en funcionamiento proyectos de infraestructura que permitirán aumentar la producción y el transporte de petróleo y gas.
Entre ellos aparece Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), cuya puesta en marcha está prevista para comienzos de 2027, y los proyectos de exportación de gas natural licuado. La ampliación de esa infraestructura permitiría activar nuevos equipos y, con ellos, aumentar la necesidad de trabajadores.
La estrategia del Instituto Vaca Muerta consiste precisamente en capacitar al personal antes de que aparezca esa demanda. Formar un operario requiere meses, mientras que poner en funcionamiento un nuevo equipo puede demandar apenas semanas.
El problema es qué ocurre mientras tanto con quienes ya terminaron esa capacitación.
Tras conocerse el reclamo de Marín, la situación comenzó a mostrar algunos movimientos. Días después, el presidente de YPF informó que operadoras y empresas de servicios habían iniciado procesos de contratación que alcanzaban a unos 200 egresados. Eso todavía no implica que esos jóvenes hayan conseguido efectivamente un puesto de trabajo, pero podría modificar sustancialmente el nivel de inserción si las incorporaciones se concretan.
El desafío será todavía mayor si el Instituto cumple con su objetivo original. Para alcanzar los 15.000 trabajadores capacitados en cinco años no alcanzará con ampliar la oferta de formación: la industria deberá generar también los puestos capaces de absorberlos.