A casi siete meses del comienzo de la guerra, los países del Golfo lograron recuperar buena parte del petróleo que dejó de circular por el estrecho de Ormuz. Oleoductos alternativos, rutas marítimas supervisadas por Estados Unidos y reservas internacionales evitaron un desabastecimiento mundial. Sin embargo, los costos del transporte se dispararon y el equilibrio energético sigue siendo vulnerable.
Los hutíes avanzaron sobre Moka y la estratégica isla de Perim, en Yemen, y reforzaron su posición sobre Bab el-Mandeb, la puerta de entrada al Mar Rojo. Con el estrecho de Ormuz severamente afectado por la guerra con Irán, el conflicto amenaza ahora una segunda vía fundamental para el comercio y la energía mundial.
Donald Trump anunció un acuerdo con el gobierno interino de Delcy Rodríguez que otorgará a Estados Unidos el control mayoritario sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano. El entendimiento contempla el desarrollo de 17 campos y cerca de US$ 100.000 millones en inversiones privadas, aunque todavía no se conocen todos los detalles sobre su implementación.
Las ocho mayores compañías petroleras del mundo obtuvieron ganancias por casi US$93.000 millones entre abril y junio de 2026, impulsadas por el aumento del precio del crudo tras la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. El dato reavivó el debate sobre las ganancias extraordinarias del sector mientras se profundiza la crisis climática y varias empresas reducen sus inversiones en energías renovables.
Durante dos décadas Beijing construyó un dominio casi absoluto sobre la minería y el procesamiento de tierras raras, minerales esenciales para fabricar desde autos eléctricos hasta misiles. Sin embargo, nuevas inversiones, restricciones comerciales y cambios tecnológicos empiezan a debilitar esa ventaja, aunque Estados Unidos todavía enfrenta enormes dificultades para reemplazar el suministro chino.
Casi cuatro décadas después de que Italia abandonara la energía nuclear tras el desastre de Chernóbil, una nueva encuesta muestra que las generaciones más jóvenes apoyan cada vez más su regreso. El cambio de percepción coincide con el plan del gobierno de Giorgia Meloni para reintroducir reactores de nueva generación como parte de su estrategia de seguridad energética.
Los rebeldes hutíes de Yemen reivindicaron el ataque contra dos petroleros sauditas en el mar Rojo. El episodio coincide con una nueva escalada de los ataques estadounidenses contra Irán y amenaza con interrumpir una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial.
El gobierno sueco presentó una nueva estrategia minera que declara la extracción de minerales críticos y tierras raras como un interés de seguridad nacional. La medida busca acelerar permisos, atraer inversiones y fortalecer la autonomía estratégica de Suecia, la Unión Europea y la OTAN frente al dominio chino en el suministro de materias primas esenciales.
La guerra entre Estados Unidos e Irán y la crisis en el estrecho de Ormuz aceleraron millonarios proyectos de infraestructura para reducir la dependencia del principal corredor energético del mundo. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Irak impulsan nuevos oleoductos y puertos alternativos mientras el precio del petróleo vuelve a superar los 100 dólares por barril.
Bangladesh está a semanas de poner en marcha la central nuclear de Rooppur, su primera planta atómica y el mayor proyecto energético de su historia. La obra, construida con tecnología rusa y una inversión superior a los 12.000 millones de dólares, busca reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados.