Los Socialistas Democráticos de América (DSA, por sus siglas en inglés) fueron uno de los protagonistas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre en Estados Unidos. La organización, que agrupa a buena parte de la izquierda socialista del país, consiguió una cantidad récord de representantes en la Cámara de Representantes y cuadruplicó su presencia en el Congreso, según su balance electoral. Los resultados reflejan la expansión de una corriente política que combina candidaturas dentro del Partido Demócrata con una organización propia y una plataforma diferenciada de la conducción tradicional demócrata.
En un comunicado publicado el miércoles 4 de noviembre,
la DSA informó que sus candidatos y las iniciativas electorales que respaldó consiguieron al menos 105 victorias en distintos niveles de gobierno. Más de 130 agrupaciones locales, distribuidas en 43 estados, participaron de una campaña que incluyó más de 300 candidaturas y propuestas sometidas a votación. La organización también destacó que el próximo Congreso contará con el bloque socialista más numeroso de la historia estadounidense.
El crecimiento se produjo en el marco de una elección favorable a los demócratas, pero también de una disputa interna sobre el rumbo político de la oposición a Donald Trump. Mientras los sectores moderados defienden una estrategia de ampliación hacia el centro, los socialistas buscan construir una alternativa basada en demandas económicas, sindicales y sociales, con la salud pública universal como una de sus principales banderas.
Quiénes son los nuevos diputados socialistas
Entre los resultados más destacados aparece Nueva York, donde tres candidatos vinculados a la DSA llegaron por primera vez a la Cámara de Representantes: Claire Valdez, Darializa Avila Chevalier y Brad Lander. A ellos se suma la reelección de Alexandria Ocasio-Cortez, una de las figuras más conocidas de la izquierda estadounidense.
En Michigan, la diputada Rashida Tlaib consiguió renovar su mandato, mientras que Donavan McKinney y William Lawrence obtuvieron nuevas bancas. Lawrence, además, ganó una competencia disputada frente a un candidato republicano, un resultado relevante para una organización frecuentemente asociada con los distritos urbanos de mayoría demócrata.
La expansión también alcanzó a otros estados. En Colorado fue elegida Melat Kiros, una inmigrante etíope de 29 años; en Pensilvania, el exlegislador estatal Chris Rabb consiguió llegar al Congreso por un distrito de Filadelfia; y en California, Angela Gonzales-Torres derrotó a un legislador demócrata que buscaba continuar en su banca.
En Nueva Jersey también ganó Adam Hamawy, un médico militar retirado que trabajó como cirujano en Gaza y que, aunque no pertenece formalmente a la DSA, hizo campaña junto a candidatos respaldados por el movimiento. Su caso ilustra la existencia de un espacio político más amplio que el de los afiliados de la organización.
Estos resultados incluyen tanto candidatos oficialmente respaldados como dirigentes afiliados o cercanos al socialismo democrático. Esa distinción es importante para interpretar el tamaño del nuevo bloque: no todos los legisladores mencionados mantienen el mismo vínculo orgánico con la DSA.
Qué es la DSA y cómo pasó de Bernie Sanders a Zohran Mamdani
Los Socialistas Democráticos de América constituyen la principal organización socialista de Estados Unidos. Fundada en 1982, no funciona como un partido político independiente, sino como una estructura de militancia que participa en movimientos sociales, sindicatos y campañas electorales, muchas veces dentro de las primarias del Partido Demócrata.
Su crecimiento reciente está vinculado con la campaña presidencial de Bernie Sanders en 2016, que popularizó propuestas como la salud pública universal, la educación superior gratuita y una mayor tributación sobre las grandes fortunas. La llegada de Alexandria Ocasio-Cortez al Congreso en 2018 y la elección de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York en 2025 ampliaron la visibilidad de esa corriente.
Actualmente, la organización declara más de 130.000 afiliados y presencia territorial en los 50 estados. En las elecciones de 2026 movilizó a sus agrupaciones locales detrás de la plataforma Workers Deserve More (Los trabajadores merecen más), que combina reivindicaciones económicas con propuestas de transformación institucional.
De la salud universal al rechazo de las deportaciones y la guerra en Gaza
Las candidaturas respaldadas por la DSA compartieron varios ejes programáticos. Entre ellos se encuentran la implementación de Medicare for All, un sistema de cobertura sanitaria universal; la ampliación de los servicios públicos y los derechos laborales; la eliminación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE); y la suspensión de la asistencia militar estadounidense a Israel.
La guerra en Gaza también tuvo un lugar central en la campaña. Varios de los nuevos representantes criticaron la política estadounidense hacia Israel y rechazaron aportes de organizaciones de presión vinculadas con ese país. Algunas candidaturas también renunciaron a recibir financiamiento de grandes corporaciones.
El avance socialista generó cuestionamientos tanto desde el Partido Republicano como desde sectores del propio Partido Demócrata. Los republicanos intentaron presentar a las candidaturas progresistas como representativas de una agenda demasiado radical, mientras que dirigentes demócratas moderados expresaron diferencias con algunas de sus propuestas, particularmente en materia migratoria y política exterior.
La disputa por el futuro del Partido Demócrata
Una característica del crecimiento de la DSA es que varias de sus principales victorias se produjeron antes de las elecciones generales, en las primarias demócratas.
En Colorado, Melat Kiros derrotó en julio a Diana DeGette, quien llevaba 15 mandatos consecutivos en la Cámara de Representantes. En Nueva York, Darializa Avila Chevalier desplazó a Adriano Espaillat, entonces presidente del Caucus Hispano del Congreso. Ambos resultados mostraron la capacidad de las candidaturas socialistas para disputar espacios ocupados durante años por dirigentes consolidados del Partido Demócrata.
La elección también plantea un nuevo escenario legislativo. Los demócratas recuperaron el control de ambas cámaras del Congreso, pero la ampliación de su bancada socialista abre interrogantes sobre las negociaciones internas para definir la agenda parlamentaria.
Uno de los primeros debates será la elección de las autoridades de la Cámara de Representantes. Según NPR, ninguno de los nuevos congresistas respaldados por la DSA había comprometido inicialmente su apoyo a Hakeem Jeffries, principal referente de la conducción demócrata en la Cámara.
Para la propia DSA, el resultado representa una oportunidad de consolidar su organización de cara a 2028. En su comunicado posterior a las elecciones, afirmó que el nuevo bloque parlamentario y la militancia movilizada durante la campaña constituyen una base para ampliar la presencia socialista en los próximos comicios presidenciales.
La organización todavía representa una minoría dentro del Partido Demócrata, pero su crecimiento territorial, sus victorias en primarias y su mayor presencia legislativa introducen un nuevo elemento en la discusión sobre el rumbo de la oposición estadounidense durante los últimos dos años del mandato de Donald Trump.