La final de la Copa Libertadores no solo expuso los problemas que tienen las fuerzas de Seguridad cuando no pueden organizar un partido de fútbol o los problemas internos que terminan en falencias como zona liberadas que abren la posibilidad de miles de hipótesis acerca de que fue lo que desató todo.
Lo cierto es que además de la suspensión y la reprogramación a dirimirse en los escritorios de la Conmebol en Asunción del Paraguay,
River Plate tuvo que desembolsar entre 20 y 25 millones de pesos en total entre el sábado y el domingo para abrir su estadio. Algo así como el 30% de la recaudación total por venta de entradas (se estiman 100 millones de pesos).
En del desagregado de gastos que salió desde el propio club se estima
un total de cuatro millones de pesos abonados a la Policía Federal por el operativo que
también vinculó a la Policía de la Ciudad y Prefectura. Cada efectivo cobra por horas trabajadas. El club también tuvo que destinar
unos tres millones de pesos para la empresa contratada para destinar seguridad privada en las tribunas.
Otro gasto fue sobre los empleados, los propios recursos humanos empleados por personal del club y los trabajadores de la Unión de Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles (UTEDyC) que rondaban los 260. Esto significó un total de 8 millones destinados a empleados de todo tipo, propios al club y los necesarios para los controles.
También se suma el alquiler del estacionamiento del Tiro Federal y del colorido necesario para el recibimiento del equipo que tuvo un calculo promedio de
dos miillones y medio de pesos. Por último River también debía destinar el 2% a la Asociación del Fútbol Argentino en concepto de seguridad del espectador lo que daba un total
de tres millones.
Por un partido que nunca se jugó y que difícilmente tenga una resolución a la altura de las circunstancia, River tuvo que pagarle a la policía unos 4 millones de pesos por hacer pésimo su trabajo.