02.08.2026 / CRISIS HUMANITARIA

Ébola en Congo: el brote agrava el hambre y ya dejó casi 1.500 muertos

El brote de ébola que golpea el este de la República Democrática del Congo ya registra 3.360 casos confirmados y 1.487 muertes. Naciones Unidas advirtió que las restricciones para contener la enfermedad están afectando los mercados y el abastecimiento en una región donde millones de personas ya padecían hambre por los conflictos armados.



El brote de ébola que afecta al este de la República Democrática del Congo profundizó la crisis alimentaria que atraviesa una de las regiones más castigadas por los conflictos armados del continente africano. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas advirtió que la epidemia está interrumpiendo mercados y rutas de abastecimiento y dejando a millones de personas con mayores dificultades para conseguir alimentos.

Desde que el brote fue declarado el 15 de mayo se registraron 3.360 casos confirmados y 1.487 muertes. La velocidad de propagación encendió las alarmas de Naciones Unidas: en poco más de dos meses se alcanzaron las 1.000 muertes, mientras que durante la epidemia de África Occidental de 2014-2016 habían sido necesarios alrededor de ocho meses para llegar a esa cifra.

"Esta situación requiere mucha, mucha más atención", advirtió Carl Skau, director ejecutivo interino del PMA, durante una visita a la provincia de Ituri, epicentro de la epidemia.

El funcionario definió lo que ocurre como una "crisis sobre otra crisis": el ébola llegó a una región que ya atravesaba niveles extremos de violencia, desplazamientos y hambre.

El ébola profundiza la crisis alimentaria en Congo

El este del Congo lleva años atravesado por enfrentamientos entre fuerzas gubernamentales y distintos grupos armados, en medio de una disputa por el control territorial y de recursos minerales. Ese escenario ya había provocado una emergencia alimentaria antes de la aparición del nuevo brote.

Cerca de 10 millones de personas se encuentran en niveles de crisis o emergencia alimentaria en el este del país. Solo en Ituri, alrededor de 1,9 millones necesitan asistencia alimentaria.

La situación es todavía más grave en las 48 zonas sanitarias afectadas directamente por el ébola: allí más de 2,7 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda y unas 628.000 se encuentran en condiciones de emergencia.

"Los mercados están afectados, las rutas de suministro están afectadas y por eso la gente tiene todavía más dificultades para conseguir suficiente comida", explicó Skau.

Las medidas sanitarias destinadas a frenar los contagios, entre ellas restricciones a los desplazamientos, cierres fronterizos y limitaciones a las grandes concentraciones de personas, también tuvieron consecuencias económicas. El PMA señaló que las interrupciones comerciales hicieron subir los precios de los alimentos y del combustible.

En zonas rurales, además, el problema sanitario se combina con la violencia. Habitantes de localidades de Ituri explicaron que los ataques de grupos armados ya dificultaban el acceso a los campos de cultivo y que las restricciones impuestas por el ébola agravaron esa situación.

La ONU advierte por la falta de fondos

La emergencia se produce además en un momento de fuertes restricciones financieras para las organizaciones humanitarias. El llamamiento de Naciones Unidas para atender la crisis humanitaria en Congo necesita 2.100 millones de dólares, pero hasta el momento recibió apenas el 45% de los fondos solicitados.

La falta de recursos ya obligó al Programa Mundial de Alimentos a reducir drásticamente su asistencia: pasó de atender a unos 3 millones de personas durante el año pasado a alrededor de un millón este año.

El organismo distribuyó más de 160.000 comidas calientes entre pacientes, personas que estuvieron en contacto con enfermos y trabajadores sanitarios en 17 centros de tratamiento y aislamiento.

El brote presenta además una dificultad adicional. La variante Bundibugyo del virus responsable de la epidemia no cuenta actualmente con vacunas ni tratamientos aprobados, a diferencia de otras variantes que provocaron brotes anteriores en Congo.

Naciones Unidas informó que se encuentra en marcha un ensayo de una vacuna, aunque su eventual disponibilidad en el país todavía podría demorar varios meses.

Mientras tanto, los organismos internacionales intentan reforzar la asistencia sanitaria y alimentaria y generar confianza entre las comunidades para que quienes presentan síntomas concurran rápidamente a los centros de tratamiento. Para la ONU, contener la epidemia ya no representa solamente un desafío sanitario: la expansión del virus amenaza con profundizar una crisis humanitaria alimentada durante años por la guerra, los desplazamientos y la pobreza.


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