19.09.2026 / GEOPOLÍTICA

Perú se une al Escudo de las Américas: qué significa para la región

La presidenta Keiko Fujimori confirmó el ingreso de su país al Escudo de las Américas, la coalición de seguridad impulsada por Donald Trump para coordinar acciones contra el crimen organizado transnacional. La iniciativa combina intercambio de inteligencia y cooperación militar y forma parte de una estrategia de Washington contra la influencia de China.



Perú se incorporó formalmente al Escudo de las Américas, la iniciativa regional de seguridad promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que busca coordinar a distintos países del continente en la lucha contra los carteles del narcotráfico y otras organizaciones criminales transnacionales.

La presidenta peruana, Keiko Fujimori, confirmó la decisión después de reunirse en Lima con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Para Washington, la incorporación peruana amplía una coalición creada en marzo y que comenzó a desarrollar mecanismos de coordinación militar, intercambio de inteligencia y operaciones conjuntas contra organizaciones criminales.

Pero detrás de la agenda de seguridad aparece otra dimensión que permite entender la importancia de Perú: la creciente competencia entre Estados Unidos y China por la influencia política, económica y estratégica en América Latina.

Qué es el Escudo de las Américas

Donald Trump lanzó el Escudo de las Américas en marzo de 2026 durante una cumbre celebrada en Florida. Su brazo operativo es la Americas Counter Cartel Coalition (A3C), una estructura coordinada desde el Comando Sur de Estados Unidos.

Según información oficial del propio Comando Sur, representantes de 19 países participaron en agosto de una reunión de la coalición en Panamá. Allí comenzaron a definir planes de campaña, distribución de responsabilidades entre los miembros, grupos de trabajo y mecanismos de evaluación de las operaciones.

La iniciativa tiene un componente militar explícito. Durante el lanzamiento de marzo, Trump sostuvo que el acuerdo contemplaba el uso de fuerza militar contra carteles y redes consideradas terroristas por Washington.

Rubio presentó la iniciativa durante su visita a Lima como un instrumento para enfrentar organizaciones que, según afirmó, en algunos casos disponen de más dinero y mejor equipamiento que los propios Estados.

"No vamos a hacer nada que nuestros socios no nos pidan", señaló el secretario de Estado durante su paso por Perú, ante las preguntas sobre el alcance de la participación estadounidense. Fujimori, por su parte, sostuvo que la experiencia peruana frente a Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) demuestra la necesidad de cooperación internacional ante amenazas que ahora operan atravesando fronteras.

La mandataria también aclaró que la adhesión no modifica las normas constitucionales peruanas: cualquier ingreso de tropas extranjeras al territorio deberá continuar siendo autorizado por el Congreso.

Una nueva arquitectura de seguridad regional

La incorporación de Perú permite observar cómo el Escudo comienza a superar la etapa de declaración política con la que nació en marzo.

El Comando Sur informó en agosto que los países participantes estaban trabajando en un plan conjunto que deberá establecer objetivos, responsabilidades y mecanismos de coordinación. El esquema contempla intercambio de información y capacidades militares y policiales entre los Estados miembros.

La composición del bloque también muestra sus límites políticos. México y Brasil, las dos mayores economías latinoamericanas, permanecen fuera de la iniciativa, mientras que durante 2026 se incorporaron países que profundizaron su cooperación de seguridad con Washington.

Esto diferencia al Escudo de organismos hemisféricos tradicionales como la Organización de Estados Americanos (OEA): no pretende integrar necesariamente a todos los países del continente, sino funcionar como una coalición de Estados dispuestos a participar de una estrategia específica de seguridad.

La otra disputa: Estados Unidos y China

El ingreso de Perú tiene una relevancia adicional porque ocurre en uno de los países latinoamericanos donde China consiguió mayor presencia económica.

China es actualmente el principal socio comercial peruano y recibe aproximadamente entre el 35% y el 38% de sus exportaciones. Además, empresas chinas realizaron inversiones de gran escala en minería, energía e infraestructura.

El símbolo más visible de esa presencia es el megapuerto de Chancay, ubicado unos 80 kilómetros al norte de Lima. La empresa estatal china Cosco Shipping Ports posee el 60% del proyecto, concebido como una conexión directa entre Sudamérica y los mercados asiáticos.

Precisamente durante la visita de Rubio quedó expuesta la disputa.

Antes de llegar a Lima, el secretario de Estado cuestionó los proyectos vinculados a empresas estatales chinas y afirmó que algunos pueden generar problemas de transparencia, seguridad de datos y cumplimiento de las normas peruanas.

La embajada china respondió que Beijing no exige a los países latinoamericanos elegir entre China y Estados Unidos y sostuvo que "el hemisferio occidental no es el patio trasero de nadie".

Perú queda así en una posición particularmente delicada: profundiza su alianza estratégica y militar con Washington mientras mantiene una relación comercial decisiva con Beijing.

La "Doctrina Donroe" de Trump

El Escudo de las Américas también debe leerse dentro de la estrategia hemisférica más amplia planteada por la segunda administración Trump.

Funcionarios estadounidenses vincularon la lucha contra el narcotráfico con la necesidad de reducir la presencia de actores externos considerados competidores estratégicos de Washington.

La administración Trump presentó esa política como una actualización de la histórica Doctrina Monroe, resumida informalmente bajo el término "Doctrina Donroe": Estados Unidos busca recuperar al hemisferio occidental como una prioridad central de su política exterior y limitar la instalación de capacidades consideradas estratégicas de potencias rivales.

El propio Comando Sur describe al Escudo no solamente como una alianza destinada a combatir carteles transnacionales, sino también como un instrumento para limitar la "interferencia geopolítica extranjera" en el hemisferio.

En ese marco, infraestructura portuaria, telecomunicaciones, minerales estratégicos y rutas comerciales pasan a formar parte de una misma discusión sobre seguridad.

Las críticas a la estrategia militar

La militarización de la lucha contra el narcotráfico también generó cuestionamientos.

Desde septiembre de 2025, Estados Unidos desarrolla una campaña de ataques contra embarcaciones sospechadas de transportar drogas en el Caribe y el Pacífico. Human Rights Watch afirmó que al menos 227 personas murieron durante el primer año de esas operaciones y calificó los ataques como ilegales bajo el derecho internacional.

Washington, por el contrario, sostiene que el despliegue permitió reducir significativamente el tráfico marítimo de drogas y considera a determinadas organizaciones criminales como amenazas de carácter terrorista.

Los cuestionamientos alcanzan también a la eficacia de una estrategia concentrada en la dimensión militar. Especialistas en crimen organizado advierten que el debilitamiento de organizaciones individuales no necesariamente reduce los flujos de narcóticos si permanecen intactas las redes financieras, las rutas logísticas, la corrupción y la demanda en los mercados consumidores.

Qué cambia con la incorporación de Perú

La entrada peruana al Escudo de las Américas tiene entonces una importancia que excede a la política de seguridad de Lima.

Para Perú significa acceder a mayores mecanismos de intercambio de inteligencia y cooperación con Estados Unidos y otros integrantes de la coalición.

Para Washington representa incorporar a uno de los países estratégicamente más importantes de la costa del Pacífico sudamericano y, al mismo tiempo, profundizar su presencia en una economía donde China construyó posiciones importantes durante las últimas décadas.

Y para América Latina plantea una discusión que probablemente exceda al narcotráfico: si el Escudo termina consolidándose, la región podría estar ante el surgimiento de una nueva estructura de cooperación en seguridad organizada alrededor de Estados Unidos, en momentos en que Washington y Beijing disputan influencia económica y estratégica en el continente.


¿Qué es el Escudo de las Américas?
Es una iniciativa impulsada por Donald Trump en marzo de 2026 para coordinar acciones contra carteles y organizaciones criminales transnacionales. Su estructura operativa, la Americas Counter Cartel Coalition, contempla cooperación militar, policial y de inteligencia entre sus integrantes.

¿El ingreso permite automáticamente tropas estadounidenses en Perú?
No. Keiko Fujimori señaló que la incorporación al Escudo no modifica la Constitución peruana. El ingreso de tropas extranjeras continúa sujeto a la autorización del Congreso.

¿Por qué China aparece en la discusión?
Porque la política estadounidense hacia América Latina vincula crecientemente la seguridad regional con la competencia entre grandes potencias. Perú es un caso central: China es su principal socio comercial y una empresa estatal china controla el 60% del megapuerto de Chancay.