Argentina alcanzó el mayor nivel de morosidad del crédito al sector privado de América Latina tras registrar un porcentaje de deudas impagas del 7,6%. Según advirtió la consultora 1816 en su último informe, pese a la leve baja observada en junio, "la irregularidad continuó aumentando en la mayoría de las entidades financieras", un dato que mantiene las alertas sobre la capacidad de pago de familias y empresas.
El relevamiento, elaborado con datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU) y estadísticas del Banco Mundial, ubica al país muy por encima del resto de la región. Ecuador aparece en segundo lugar con una cartera irregular del 4,5%, seguido por Perú (4%), Brasil (3,9%), Bolivia (3,1%), Colombia (3%), Chile (2,4%) y México (2,2%).
A nivel global, Argentina ocupa el puesto número doce entre 98 economías con un PBI superior a los 20.000 millones de dólares y quedó apenas cinco décimas por debajo de Nigeria.
Si bien junio mostró el primer retroceso de la morosidad luego de 19 meses consecutivos de aumentos, el descenso fue acotado.
La cartera irregular pasó del 7,7% al 7,6%, mientras que en el segmento de familias cayó de 12,8% a 12,7% y la correspondiente a empresas permaneció en 3,5%. Si bien, reconocen esta merma como una "buena noticia", aclaran que todavía persisten dificultades para normalizar la situación de cara al tercer trimestre.
Entre los factores que podrían impulsar una nueva suba se destaca el crecimiento de las refinanciaciones, que alcanzaron niveles récord y representan el 3,4% del crédito total a las familias. Asimismo, el informe detalló que la mora en préstamos otorgados por entidades no financieras continuó escalando hasta el 33%, mientras que en 18 de las 30 principales entidades financieras aumentó la irregularidad de los créditos destinados a hogares.
En paralelo, un informe del Instituto Argentina Grande estimó que 3,6 millones de personas ya poseen al menos una línea de crédito considerada "irrecuperable", es decir, con más de un año de atraso en los pagos. Si se suman quienes mantienen deudas con más de 90 días de mora, el universo asciende a 5,8 millones de argentinos. Según el trabajo, buena parte de esos créditos corresponde a montos bajos destinados a afrontar gastos cotidianos, como alimentos, servicios o reparaciones del hogar.
El deterioro de los indicadores de morosidad se produce en un contexto en el que el financiamiento continúa siendo costoso y selectivo y en que el Gobierno nacional confirmó que no impulsará medidas de contención.
"No les pusimos un arma en la cabeza", sentenció el presidente Javier Milei al ser consultado esta semana por esta problemática.