El embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, regresó el domingo a Buenos Aires y se prepara para el encuentro con el canciller
Pablo Quirno, en medio de la crisis diplomática entre los gobiernos de
Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva, luego de las reiteradas críticas, con insultos mediante, del mandatario argentino contra su par brasileño, a quien llegó a calificar de "ladrón", "corrupto" y "presidiario".
La salida de Raimondi de Brasilia se produce después de que Lula decidiera convocar a Buenos Aires a su embajador, Julio Bitelli, y mantenerlo fuera del país hasta nuevo aviso. Según trascendió, ninguno de los dos diplomáticos fue expulsado ni perdió sus credenciales, por lo que podrían retomar sus funciones si el vínculo entre ambos gobiernos vuelve a encauzarse.
En paralelo, la representación argentina en Brasil quedará temporalmente a cargo de María Emilia Cortés, quien asumirá como encargada de negocios. Del lado brasileño ocurrirá una situación similar: Buenos Aires permanecerá sin embajador brasileño y con un encargado de negocios mientras se mantenga la decisión de reducir el nivel de representación.
Desde el entorno de Lula justificaron la medida al señalar que "se volvió inevitable" después de una serie de episodios que tensaron la relación. "Tuvimos mucha paciencia, pero las ofensas continuaron", señalaron, luego de que el presidente brasileño haya decidido no dar entidad a los ataques de Milei.
El vínculo entre ambas naciones se deterioró tras las declaraciones de Milei durante su participación en el lanzamiento de campaña del ultraderechista Eduardo Bolsonaro el pasado 25 de julio donde -como ya es habitual-, criticó duramente la gestión de Lula. El episodio tensionó aún más la relación entre dos gobiernos que históricamente ocuparon un lugar central dentro del Mercosur, sin antecedentes recientes de una ruptura de tal magnitud.
Desde entonces, la expectativa de ambas partes es que el vínculo permanezca prácticamente congelado, al menos hasta las elecciones presidenciales brasileñas previstas para octubre. Distintos sectores ya advirtieron sobre posibles efectos en actividades como la industria automotriz, la minería y el funcionamiento del Mercosur.
La preocupación gira en torno al peso económico de Brasil para la Argentina, ya que durante el primer semestre las exportaciones hacia ese país sumaron USD 6.254 millones y las importaciones alcanzaron USD 7.650 millones, con un intercambio total de USD 13.904 millones.