La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, enfrenta una de las mayores crisis políticas de su gestión después de que saliera a la luz la compra de un exclusivo ático de 485 metros cuadrados en el barrio madrileño de Chamberí mediante la empresa pública Planifica Madrid. La operación, que costó 6,3 millones de euros más impuestos, no había sido comunicada públicamente y generó fuertes cuestionamientos sobre su necesidad, transparencia y legalidad.
Según explicó el Ejecutivo madrileño, el inmueble iba a utilizarse de manera temporal para reuniones y oficinas mientras se realizan obras en la Real Casa de Correos, sede del gobierno regional. Sin embargo, la explicación fue rápidamente cuestionada porque el ático tiene calificación exclusivamente residencial y porque la Comunidad de Madrid dispone de otros edificios públicos donde podrían haberse desarrollado esas actividades.
La compra secreta y el cambio de versión
La polémica estalló cuando distintos medios revelaron que la adquisición se había realizado en abril sin publicidad oficial y mediante una sociedad pública, un mecanismo que, según denuncian los partidos de la oposición, evitó parte de los controles habituales sobre este tipo de operaciones. También se cuestionó que la compra incluyera el pago de impuestos y otros costos que podrían haberse evitado mediante un procedimiento administrativo diferente.
Inicialmente, el gobierno de Ayuso defendió la operación argumentando que era necesaria para garantizar el funcionamiento institucional durante las reformas de la sede regional. La propia presidenta negó que el inmueble estuviera destinado a su uso personal y calificó las acusaciones como una "campaña de desprestigio".
La decisión de vender el ático agravó la crisis
Lejos de cerrar la controversia, el Ejecutivo anunció apenas un día después de que trascendiera la compra que el ático sería puesto en venta junto con otros cuatro inmuebles ubicados en la Gran Vía madrileña.
La Comunidad de Madrid sostuvo que espera recaudar entre 20 y 22 millones de euros para destinarlos a la reconstrucción de la Sierra Oeste, afectada recientemente por graves incendios forestales. Sin embargo, la oposición interpretó el cambio de estrategia como una admisión implícita de que la compra había sido un error político y administrativo.
El hecho de que un inmueble adquirido con fondos públicos fuera puesto a la venta apenas unos meses después alimentó las sospechas sobre la falta de planificación de la operación.
Denuncias y pedidos de investigación
El caso ya llegó al Tribunal de Cuentas español, donde se presentó una denuncia para investigar si existió un perjuicio económico para las arcas públicas.
Al mismo tiempo, los grupos opositores en la Asamblea de Madrid reclamaron la comparecencia urgente de Ayuso y de funcionarios responsables de la compra para explicar los criterios utilizados, la necesidad del inmueble y el procedimiento elegido para concretar la operación.
Las críticas también apuntan a la falta de documentación pública sobre la adquisición y a que el expediente completo no fue difundido cuando comenzaron las consultas periodísticas.
Un nuevo frente para Ayuso
La controversia llega en un momento especialmente delicado para la dirigente del Partido Popular, cuyo entorno ya venía enfrentando otros frentes judiciales relacionados con su pareja, el empresario Alberto González Amador.
Aunque ambos casos son independientes, la nueva polémica volvió a colocar a Ayuso bajo una fuerte presión política y mediática. Analistas españoles consideran que se trata de la primera crisis capaz de erosionar seriamente la imagen pública de una de las principales figuras del PP desde que llegó al gobierno madrileño en 2019.