13.08.2026 / VENEZUELA Y COLOMBIA

Terremotos en todo el mundo: cuáles fueron los más destructivos del 2026

En apenas ocho meses, diez sismos de magnitud 7 o superior sacudieron distintas regiones del planeta. Venezuela, Colombia y Filipinas aparecen entre los países más afectados, con miles de víctimas y graves daños materiales, aunque la magnitud no fue el único factor que determinó la dimensión de cada desastre.





El 2026 registra una intensa actividad sísmica global, con diez terremotos de magnitud igual o superior a 7 según registros del Servicio Geológico de Estados Unidos y el Centro Sismológico Euro-Mediterráneo. La mayoría se concentró en zonas asociadas al Anillo de Fuego del Pacífico, aunque también hubo movimientos de gran magnitud en América Latina.

El terremoto más fuerte del año ocurrió el 7 de junio en Filipinas. El sismo alcanzó una magnitud de 7,8 y golpeó la costa de Mindanao, con una profundidad de 57 kilómetros. El movimiento llegó a una intensidad máxima de IX, provocó derrumbes y deslizamientos, generó un tsunami de aproximadamente un metro en algunos sectores y dejó 107 muertos.

Pero el mayor saldo fatal se registró en Venezuela. El 24 de junio, dos terremotos de 7,2 y 7,5 grados sacudieron Yaracuy y la costa de La Guaira y Catia La Mar. Ambos tuvieron una profundidad de apenas 10 kilómetros y alcanzaron una intensidad máxima de IX. La emergencia dejó un saldo de 6.301 víctimas mortales y se convirtió en el desastre sísmico más grave del año.

Colombia también sufrió uno de los episodios más graves. El 10 de agosto, un terremoto de 7,4 grados tuvo epicentro en San José del Palmar, Chocó, a 107 kilómetros de profundidad. La intensidad máxima llegó a VIII y dejó más de 240 muertos, además de importantes daños en viviendas y edificios. El resto de los grandes sismos del año tuvo consecuencias mucho menores: Indonesia registró un muerto tras un movimiento de 7,4 grados, mientras que Japón, México, Vanuatu, Tonga y Malasia no sufrieron víctimas fatales.

La sucesión de terremotos deja una conclusión central: la magnitud por sí sola no determina el impacto de una catástrofe. La profundidad, la distancia respecto de los centros urbanos, las características del terreno, la infraestructura y la capacidad de respuesta resultan decisivas. Mientras algunos sismos superiores a 7 grados apenas provocaron daños, otros movimientos relativamente similares se transformaron en tragedias de enormes dimensiones.