Las tasas cortas en pesos volvieron a dispararse esta semana en un mercado donde la liquidez permanece acotada. Las cauciones bursátiles a un día llegaron a tocar el 38% de TNA el martes y este miércoles operan cerca del 29%, mientras que la TAMAR alcanzó el viernes el 24,56% de TNA, su nivel más alto desde abril. Frente a esta tensión, operadores de la City señalaron que el Banco Central salió a ofrecer pases activos para amortiguar la suba.
La presión también se trasladó a otros instrumentos. Toda la curva de Lecaps comenzó a cotizar por encima del 2,2% mensual, mientras que los plazos fijos se ubicaron en torno al 2,1%. A su vez, el monto de pesos absorbido por el BCRA mediante las operaciones REPO permanece en mínimos, cerca de $1 billón. La consultora 1816 señaló además que la tasa de pases entre bancos llegó al 25,9%, el máximo desde el 25 de febrero.
Para Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, el Gobierno mantiene “un sesgo contractivo en la oferta monetaria”, con participación tanto del Banco Central como del Tesoro. Según su análisis, el mercado se encuentra más cauteloso frente a un escenario internacional complejo y a una creciente incertidumbre electoral en Argentina. En ese marco, los rendimientos aumentan y la curva CER ya muestra tasas cercanas al 10% anual en el tramo más largo.
La consultora Outlier planteó que la dinámica actual muestra que el Gobierno “prefiere ponerle un techo al dólar antes que a la tasa de interés”. Según su lectura, el sostenimiento del techo de $1.500 para el tipo de cambio oficial resulta cada vez más evidente y costoso, porque eleva la prima de riesgo exigida para permanecer en pesos y retroalimenta la suba de las tasas. Si la presión sobre el dólar continúa, advierten, la dinámica podría profundizarse durante las próximas ruedas.
El problema es que las tasas altas llegan sobre una economía que ya muestra señales de debilidad. Desde CEPEC señalaron que el crédito prácticamente se frenó y que la actividad económica evidencia signos de estancamiento. “La suba de tasas no llega en un momento de exceso de demanda que haya que enfriar, sino sobre una economía que ya viene mostrando debilidad”, advirtieron. El desafío para el Gobierno será encontrar un nuevo equilibrio entre tasas, liquidez y dólar sin profundizar el costo financiero que ya golpea a empresas y familias.