17.08.2026 / MIGRACIÓN EN EUROPA

Migrantes: cinco países de Europa negocian centros en África

Alemania, Austria, Países Bajos, Dinamarca y Grecia mantienen negociaciones para instalar un centro de retorno de migrantes en Uganda, con Ruanda como principal alternativa. El proyecto podría comenzar a funcionar en 2027 y recibir hasta 10.000 personas cuyas solicitudes de asilo hayan sido rechazadas.



Alemania, Austria, Países Bajos, Dinamarca y Grecia avanzan en un proyecto conjunto para crear fuera de la Unión Europea un centro destinado a recibir migrantes que hayan recibido una orden de retorno tras el rechazo de sus solicitudes de asilo. Uganda aparece como el principal país considerado para albergar el denominado "return hub", mientras que Ruanda figura como alternativa.

Las negociaciones se encuentran en una etapa avanzada y los ministros responsables de las políticas migratorias de los cinco países tienen previsto reunirse el próximo 4 de septiembre en Copenhague para evaluar el progreso de las conversaciones. Antes de que concluya la negociación podrían enviarse equipos técnicos a África para analizar las condiciones necesarias para implementar el acuerdo.

Según las informaciones conocidas hasta el momento, el centro comenzaría como un programa piloto y tendría capacidad para albergar hasta 10.000 personas trasladadas desde Europa. El objetivo político de la iniciativa es también generar un efecto disuasorio sobre la migración irregular: sus impulsores consideran que la posibilidad de permanecer en un centro en Uganda podría llevar a algunos migrantes a optar por regresar voluntariamente a sus países de origen.

Qué son los "return hubs" que impulsa Europa


La iniciativa se inscribe en el endurecimiento de la política migratoria europea y tiene como respaldo el nuevo reglamento comunitario sobre retornos. El Parlamento Europeo aprobó en junio la reforma por 418 votos a favor, 218 en contra y 30 abstenciones, aunque todavía resta la adopción formal del Consejo y su publicación para que la normativa entre en vigor.

El texto permite que los Estados miembros establezcan centros de retorno en terceros países para personas que no tengan derecho legal a permanecer en territorio europeo. Esos centros podrán funcionar como destino final o como lugar de tránsito hasta que la persona sea trasladada posteriormente a su país de origen o a otro Estado.

Sin embargo, la normativa establece condiciones. Los acuerdos solamente podrán realizarse con países que respeten los estándares internacionales de derechos humanos, el derecho internacional y el principio de no devolución, que prohíbe enviar a una persona a un territorio donde pueda enfrentar persecución, tortura u otros riesgos graves. Además, los menores no acompañados quedaron expresamente excluidos de los traslados a estos centros.

La iniciativa ya generó cuestionamientos. El comisionado de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O'Flaherty, pidió a los cinco gobiernos que establezcan garantías estrictas y realicen evaluaciones exhaustivas sobre los riesgos para los derechos fundamentales antes de avanzar con cualquier centro de retorno fuera de la UE.

Uganda presenta además un punto particularmente sensible. Un informe del Servicio de Estudios del Parlamento Europeo advirtió sobre las estrictas leyes contra las personas LGBT vigentes en ese país y señaló que esa situación podría impedir el traslado de determinados migrantes. El mismo documento recordó las objeciones formuladas anteriormente al uso de Ruanda como destino para solicitantes de asilo por los riesgos vinculados al principio de no devolución.

Dinamarca impulsa una política migratoria más dura


Dinamarca aparece como uno de los principales impulsores políticos de la estrategia. La primera ministra Mette Frederiksen afirmó esta semana que su gobierno está dispuesto a reforzar rápidamente los controles fronterizos e incluso cerrar las fronteras si se produce un nuevo movimiento masivo de migrantes a través de Europa.

La posición se produjo después de la crisis migratoria registrada en Ceuta y profundizó una tendencia que atraviesa a gobiernos europeos de distinto signo político. Frederiksen también difundió junto con la primera ministra italiana Giorgia Meloni una declaración en favor de mayores deportaciones, un control más estricto de las fronteras y la creación de centros de retorno fuera del territorio europeo.

Austria también confirmó públicamente que trabaja para que el primer centro de este tipo pueda funcionar en 2027. El canciller Christian Stocker sostuvo que el nuevo marco migratorio europeo abre la posibilidad de instalar centros de retorno en terceros países y señaló que Viena y Atenas avanzarán en esa dirección junto con otros socios europeos.

Tensión entre Alemania e Italia por las deportaciones


En paralelo, la aplicación de las normas europeas de asilo abrió un frente entre Alemania e Italia. Berlín confirmó que continuará realizando traslados de migrantes hacia territorio italiano de acuerdo con las reglas europeas que determinan qué Estado debe hacerse cargo de una solicitud de asilo.

El ministro de Relaciones Exteriores italiano, Antonio Tajani, intentó bajar el tono de la disputa, aunque recordó que existen barcos de organizaciones humanitarias con bandera alemana que rescatan migrantes en el Mediterráneo y posteriormente desembarcan en Italia. El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, también negó que exista un "enfrentamiento" con Berlín y sostuvo que ambos gobiernos mantienen una relación de cooperación.

La discusión muestra las tensiones que atraviesan a la Unión Europea mientras intenta poner en marcha su nuevo sistema migratorio. Al mismo tiempo que los Estados miembros buscan aumentar las expulsiones y trasladar parte de la gestión migratoria fuera de sus fronteras, persisten las diferencias sobre qué países deben recibir a quienes llegan al continente y cómo repartir las responsabilidades entre los socios europeos.