Según informó un estudio reciente, el 52% de los hogares argentinos se encuentra dentro de la clase baja, al concentrarse en ese sector los dos escalones inferiores de la pirámide social. Un 30% corresponde a la clase baja no pobre y
otro 22% se encuentra por debajo de la línea de pobreza, mientras los sectores medios y altos reúnen el 48% restante.
Siguiendo el relevamiento de la Consultora W, la distancia entre ambos extremos queda expuesta en los ingresos necesarios para ubicarse en cada categoría. Mientras la clase baja en pobreza registra un ingreso familiar promedio de $1 millón mensual, la línea de pobreza para un hogar tipo fue estimada en $1,5 millones, y el promedio de la clase baja no pobre asciende a $2,2 millones.
En el centro de la pirámide aparece la clase media baja, que representa el 26% de los hogares y tiene un piso de ingresos de $2,5 millones mensuales, con un promedio de $3 millones. Por encima se ubica la clase media alta, que concentra otro 17% y exige ingresos de al menos $4,5 millones, con un promedio de $6,5 millones.
El contraste se profundiza al llegar al extremo superior de la distribución:
la clase alta representa apenas el 5% de los hogares y reúne a las familias con ingresos netos desde $9 millones por mes, mientras que el promedio dentro de ese segmento alcanza los $14 millones.
En términos generales, la estimación toma como referencia un
hogar tipo y calcula un ingreso promedio mensual neto de $3,5 millones para el total del país, aunque la distribución muestra que una proporción mayoritaria se encuentra por debajo de ese nivel. La concentración en los segmentos inferiores contrasta con el reducido grupo que logra acceder a los ingresos más elevados.