19.09.2026 / Ataque en redes sociales

"Sicarios del micrófono": Milei acusó de mentirosos a los periodistas que anticiparon su discurso en la ONU

El Presidente cuestionó en redes al periodismo por difundir supuestos detalles de su próxima intervención ante la Asamblea General, programada para el miércoles 23 en Nueva York. "Aún no he empezado a escribirlo", argumentó. Sucede horas después de que distintos medios informaran que el discurso ya se estaba preparando junto a Santiago Caputo.




El presidente Javier Milei volvió a cargar contra la prensa a través de su cuenta de X, en un mensaje en el que acusó a un grupo indeterminado de periodistas de difundir información falsa sobre el contenido de su próximo discurso ante la Asamblea General de la ONU.

"PERIODISMO MENTIROSO. Los sicarios del micrófono están dando detalles de lo que será mi discurso en la ONU que son falsos. La cuestión es muy simple. Aún no he empezado a escribirlo. CIAO!", escribió el mandatario, sin precisar a qué periodistas o medios se refería puntualmente.

Una agenda ya confirmada, un discurso "sin escribir"

El mensaje presidencial llegó en medio de una intensa cobertura sobre el viaje de Milei a Nueva York, previsto para el lunes 21 de septiembre, en el marco de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas. Según había informado horas antes el propio diario La Nación, el Presidente preparaba su intervención -prevista para el miércoles 23 al mediodía- junto al asesor Santiago Caputo, uno de sus principales armadores de discurso, y se esperaba que la Cuestión Malvinas ocupara un lugar central luego del reciente endurecimiento de sanciones contra empresas que operan en el archipiélago.

Otros medios, como Infobae, habían señalado el mismo sábado -la misma fecha del tuit presidencial- que el mandatario "todavía estaba trabajando en el discurso" y que "no tenía definidos los principales conceptos" que abordaría, una versión que en rigor no resulta tan distante de la que el propio Milei buscó instalar horas después.

La contradicción, entonces, no aparece tanto en el fondo de lo informado -que el discurso estaba en una etapa preliminar- sino en el tono de la queja presidencial, que optó por una descalificación genérica ("sicarios del micrófono") antes que por desmentir puntualmente algún dato concreto que hubiera circulado.

Además, sería un hecho inédito de improvisación que un discurso presidencial ante la ONU no esté siquiera en una etapa preliminar a dos días del viaje a dicho evento y a cuatro de ser expresado ante ese foro internacional.

 

Un patrón habitual en la relación de Milei con la prensa

La publicación se inscribe en una estrategia comunicacional que el Presidente viene sosteniendo desde el inicio de su gestión, caracterizada por confrontaciones directas y sin matices con distintos sectores del periodismo, a los que suele calificar con apelativos despectivos ("ensobrados", "operadores", "mentirosos") sin especificar, en la mayoría de los casos, a qué persona o medio en particular apunta.

Esa imprecisión dificulta contrastar la veracidad de la acusación: al no identificarse la fuente de los supuestos "detalles falsos", resulta imposible determinar si se trató de una especulación periodística infundada o, simplemente, de coberturas legítimas basadas en el trabajo de preparación del discurso que trascendidos de la propia Casa Rosada -y hasta el vocero presidencial- ya habían confirmado en los días previos.

El contexto: una agenda internacional cargada y un clima político tenso

El viaje a Nueva York llega en un momento particularmente sensible para el Gobierno: la gestión libertaria enfrenta tensiones internas por la discusión del Presupuesto 2027, fricciones dentro del propio Gabinete vinculadas a la figura de Patricia Bullrich, y el desgaste que generó en las últimas semanas la ofensiva diplomática por Malvinas.

En ese escenario, el discurso ante la Asamblea General -que según las coberturas disponibles hasta el momento incluirá el reclamo de soberanía sobre las islas, referencias a la agenda de "libertad" que caracteriza las intervenciones internacionales del mandatario y una posible reunión bilateral con Donald Trump- se perfila como uno de los eventos de mayor exposición mediática de la semana, lo que explica en parte la ansiedad presidencial por controlar el relato antes incluso de haber terminado de definir su contenido.