Sobre el atril de la Asamblea General de la ONU,
Javier Milei defendió un desarrollo de la inteligencia artificial con pocas restricciones y cuestionó las regulaciones impulsadas desde organismos internacionales. “La prudencia no significa miedo”, afirmó, al opinar que darle al Estado poder para regular la IA también puede limitar las iniciativas privadas.
“El desarrollo de la inteligencia artificial puede multiplicar nuestra productividad en órdenes de magnitud que todavía no comprendemos”, sostuvo Milei, quien rechazó las advertencias sobre una pérdida generalizada de empleos y comparó el impacto de esta tecnología con las transformaciones provocadas por la revolución industrial. También planteó que el aumento de la productividad no necesitaría ser sostenido mediante déficits fiscales o emisión monetaria.
Además, aseguró que la Argentina ofrecerá "un marco jurídico de vanguardia” a las empresas vinculadas con la IA, junto con beneficios impositivos y responsabilidad limitada para las compañías que trabajen con agentes de inteligencia artificial. Además, el libertario sostuvo que el país evitará regulaciones preventivas y buscará ser competitivo en todos los eslabones de la cadena de valor.
“La Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad”, sostuvo Milei al enumerar las condiciones que, según planteó, pueden favorecer al país: energía, minerales críticos y recursos humanos. En ese sentido, convocó a científicos, emprendedores, creadores e inversores a desarrollar proyectos vinculados con la nueva tecnología.
El Presidente también llevó la discusión al plano internacional y sostuvo que “el desarrollo de la inteligencia artificial no es neutral”, por lo que defendió que Occidente lidere ese proceso.